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martes, 4 de agosto de 2015

El quid de la cuestión: La sucesión ecológica


El aprendizaje nunca es lineal. En todas las cosas que me he propuesto aprender en mi vida he visto como se alternan periodos de estancamiento en los que parece que no avanzamos, con momentos de saltos en los que nos sorprendemos a nosotros mismos con nuevas capacidades o comprensiones que, como pequeñas conquistas, quedan en nosotros. Algo así creo que me ha pasado con este bosque de alimentos. Mi entrada Capricho de castañas fue "duramente" (pero con cariño) criticada por Mavi, quien pronosticó que el pequeño castaño de un año recién trasplantado no tenía muchas posibilidades por no haber respetado la sucesión ecológica.

Mavi escribió esta entrada, en el curso de Una suerte de tierra se habló de la sucesión y de repente, empezaron a ordenarse cosas en mi cabeza a la velocidad del rayo y me pareció conseguir la compresión de algo que en todo este tiempo se me había escapado. Yo ya era consciente de que no sabía cómo conseguir introducir esos niveles (cubierta, sotobosque, trepadoras, herbáceas, arbustivas, raíz) que Geoff Lawton cuenta que hay en un bosque, en este lugar donde de momento sólo hay una pradera. Había plantado unos frutales, había sembrado unos ajos y garbanzos en las zanjas junto a ellos pero se veía que eso era el primo lejano y pobre del bosque de alimentos.

Si queremos copiar a la Naturaleza para producir comida, también tenemos que copiar sus procesos, porque es su manera y ya sabemos qué pasa cuando se nada a contracorriente: cualquier movimiento lleva más esfuerzo y a veces te tienes que parar a medio camino exhausto. La Naturaleza tiene una autopista para ir desde la tierra desnuda hasta un bosque en su clímax y es mucho mejor pagar sus peajes porque nos llevará mucho más lejos con el menor esfuerzo.





En el libro de Toby Hemenway "Gaia's Garden" -que sigo leyendo y es una mina de información- viene maravillosamente explicado lo que es la sucesión ecológica y creo que la traducción merece la pena:

"Cuando las plantas colonizan por primera vez la tierra desnuda -por ejemplo, una granja abandonada- comienza una secuencia. Algunos tipos de hierbas anuales, gramas y flores son la primera flora en llegar, y debido a su inclinación por la colonización rápida, son llamadas plantas pioneras. Están bien adaptadas para invadir suelo desnudo o removido, y para cubrir el vacío de flora y reverdecerlo. Las plantas pioneras llenan el vacío vegetal y reinician los ciclos de la vida. Nosotros conocemos a esa horda de rápidas colonizadoras mayormente como maleza: grama, diente de león, acedera, llantén, achicoria, lechuga salvaje y muchas más. Campos abandonados y tierra suelta son su ambiente, donde tienen un trabajo que hacer: proteger el suelo contra las lluvias erosivas y transportar nutrientes desde lo más profundo del suelo hasta la superficie, donde puedan ser usados. Estas pioneras veloces y efímeras preservan y devuelven la fertilidad del suelo descubierto.

Si esta maleza fuera dejada en paz, en una pocas temporadas las breves y tempranas anuales se verían rodeadas y ensombrecidas por el grupo de las vivaces que son más altas. En la mitad norte de USA estas plantas incluyen margaritas, Chamerion angustifolium, vara de oro, euphorbia, hierbas vivaces y otras muchas. El denso follaje, los tallos ramificados y las muchas texturas de la alta maleza ofrecen más nichos a los insectos y pájaros para protegerse, criar y alimentarse. La cantidad de materia viva, llamada biomasa, aumenta cuando los nutrientes de la luz son recogidos y transformados en tallos firmes, follaje fuerte y semillas duras, que llegado el momento se convertirán en comida para insectos y otros animales. La vida está andamiando su camino hacia un nuevo territorio.

La secuencia desde la tierra desnuda a la pequeña maleza anual, llegando hasta las altas vivaces es llamada sucesión. Si se le permite continuar, de cinco a quince años el campo de maleza estará poblado por arbustos. Con lluvia suficiente y fertilidad, en dos o más décadas los arbustos dejarán paso a un bosque joven. Allí donde haya suficiente agua, la sucesión conducirá inexorablemente hacia un bosque.

Aunque la sucesión es un impulso casi irresistible, no es fluidamente lineal. En cualquier etapa, el fuego, el viento, el rayo, el arado o cualquier otra perturbación puede volverlo a una etapa más temprana. La mayor parte de los paisajes son un mosaico de muchas etapas sucesivas, en muchas escalas. Incluso en ecosistemas maduros en estados más avanzados de la sucesión, especies de todas las clases merodean en los márgenes. Las perturbaciones que oscilan entre un catastrófico incendio y la caída de un simple árbol, dejan que las pioneras o arbustos de estadios intermedios de la sucesión regresen, resultando un paisaje parcheado de varias etapas y años.

Y ¿cómo se relaciona esto con la jardinería? Los jardines convencionales copian ecosistemas inmaduros. Normalmente, dominan plantas de estadios tempranos de la sucesión. La mayor parte de las herbáceas, flores y especialmente vegetales anuales son plantas pioneras. Esto significa que en nuestro amor por los céspedes y los jardines ordenados, estamos intentando mantener nuestros terrenos en una etapa temprana de la sucesión ecológica. La tierra desnuda y el suelo removido en una huerta o en arbustos cultivados son como una sirena para las malas hierbas, que cubren con entusiasmo el suelo descubierto, extraen los nutrientes del suelo mineral y las rocas subyacentes y preparan el lugar para un ecosistema más maduro como un matorral o un bosque. Una extensión de hierba bien regada está pidiendo a gritos, dentro del esquema de la naturaleza, una guerra relámpago de plantones y arbustos o, en último caso, un máximo en diversidad a través de la rápida maleza anual.


La agricultura es antinatura. Pretende parar la sucesión como sea
 en sus primeras etapas.

Podemos usar nuestro conocimiento de la sucesión para ayudarnos a solucionar nuestros problemas en el huerto. La mayor parte de la maleza está compuesta por plantas pioneras, que prosperan con las perturbaciones, la luz del Sol y suelos pobremente desarrollados. Sólo abandonando la técnica de arar mis problemas con la maleza se redujeron considerablemente, ya que las semillas dependientes de las perturbaciones -y la luz solar- se pudren en el suelo en lugar de ser catapultadas al crecimiento por la luz y el cultivo. Una capa de acolchado a menudo bloqueará por razones similares que estas semillas germinen."

Y más adelante continúa:

"Un campo es un sistema dinámico, no una naturaleza muerta inamovible. Contemplando nuestras tierras como ecosistemas dinámicos, más que como una colección de estáticos objetos inertes, podremos crear jardines que crezcan naturalmente con una directriz y diseño sano. Esta perspectiva deja que pasemos mucho del trabajo de mantenimiento de nuestros jardines a la Naturaleza.

Desde este punto de vista, podremos preguntarnos ¿qué tipo de ecosistemas contienen la mayoría de los jardines? La respuesta nos dice por qué el trabajo de mantenimiento de los jardines es tan tedioso e interminable. Un césped bordeado de flores es el primo ecológico de la pradera. La otra gran disposición encontrada en las zonas residenciales, el arquetípico césped moteado aquí y allá de árboles y arbustos copia a la sabana. (Me pregunto por los sueños prehistóricos que nos mueven cuando creamos estos ecosistemas que copian aquellos de la infancia de nuestra especie en las planicies de África).


La pradera y la sabana prosperan naturalmente sólo bajo ciertas circunstancias medioambientales. Estas incluyen bajas precipitaciones, intenso pastoreo animal y fuegos frecuentes. Ya que pocos habitantes de las zonas residenciales fomentan la tierra seca, rebaños de bisontes y fuegos incontrolados en sus jardines, las condiciones de la mayor parte de los céspedes no favorecen las sabanas ni las praderas. Entonces, ¿qué pasa con estos fragmentos de infelices ecosistemas? Una sabana o una pradera que no arde, que se mantiene bien fertilizada y es bañada bajo el siseo de los aspersores está siendo empujada a madurar hacia un matorral y más tarde a un bosque. Esta es la sucesión ecológica, omnipresente e implacable.

La maleza en nuestros céspedes y los plantones de arce en nuestros parterres de flores son testimonios del poder de la sucesión. Contemplado bajo un prisma ecológico, el clásico jardín sólo quiere madurar. Comprender esto permitirá que nos aliemos con esa considerable fuerza de la naturaleza, en lugar de pelearnos con ella.


Un ecosistema inmaduro como pueda ser un césped pide que gastemos tiempo y energía y materiales para dar para atrás a las manecillas del reloj ecológico, deteniéndolo en la fase de pradera, cortando el césped y limpiando la maleza. Aún así la naturaleza -y nuestros sistemas de irrigación y fertilizantes- inexorablemente moverán el reloj otro tictac, germinando semillas y retoños, inundándonos con su fecundidad. Con el aspersor y los fertilizantes estamos apretando el acelerador, y después arando y podando estamos echando el freno. Ningún sistema puede ir bien con tal regimen esquizofrénico."



Un bosque maduro tarda 100 años en formarse


Ahora me ha dado por observar las diferentes etapas de la sucesión en estas tierras. Hace tiempo que no hay bosques pero los signos de la sucesión son evidentes.

Esta terraza llevará unos 14 años sin ser arada.

Después de las pioneras que son las que cubren la tierra descubierta aparecen siempre las herbáceas pero poco a poco la fase arbustiva dominada en estas tierras por la aulaga y el escobizo empiezan a hacerse hueco expulsándolas. En las primeras fases, árboles que algún día podrán ser de cubierta -como es el nogal- se comportan como si fueran arbustos. Pero no todos los árboles de cubierta pueden aguantar el sol directo en sus primeros años de vida, por ello, algunos para prosperar necesitarán la sombra de otros árboles más pioneros hasta que puedan ocupar su lugar de imponentes reyes del bosque. En nuestro caso, el nogal es un todo terreno, aparece espontáneamente en muchos lugares y crece mucho más rápido que los árboles del bosque titular que son los quejigos.

Esta ladera orientada al este no habrá sido nunca arada pero sin duda ha habido rebaños que la mantenían pelada.
A estos quejigos los he visto pasar de tamaño arbusto a árbol joven. 

En las zonas más húmedas para la fase arbustiva predomina el escobizo, en las más secas el tomillo y el cardo corredor, y la poderosa aulaga ocupa todos los lugares. El tomillo y las herbáceas nunca comparten espacios.

Más tarde el espino blanco y el rosal silvestre van ganando altura para el ecosistema. Y finalmente el quejigo, lento pero seguro será el bosque titular de la zona.

Tal vez os estéis preguntando qué habrá pasado con el castaño. Después de leer que no tenía mucho futuro, decidí cuidarlo como si no hubiera leído nada, pero Mavi como oráculo no tiene precio, con el fuerte calor de esta primavera se secaron sus tiernas hojas recién brotadas.


Este árbol no es un pionero y necesita sombra en sus primeros años.

Se secó la vara principal pero parece que tiene ganas de vivir.

Le he colocado una sombra y me he dado cuenta de que a un par de metros
lo podía haber plantado a la sombra de un rosal silvestre.

Es curioso como las cuestiones culturales nos condicionan. A dos metros había un sitio estupendo en tierras comunales para plantar el castaño bajo la sombra de un rosal silvestre, que le dará sombra durante muchos años sin que me tenga que preocupar de hacer crecer la malla de ocultación que le he puesto, sin pensar que se la va a llevar el viento o romper. Pero como no tengo escrituras de ese sitio... ni me lo plantee como sitio viable.


Así estaba este último fin de semana, muy guapito y contento con su sombra.
Tiene acolchado de cartón y paja encima
y dentro de la zanja se mantiene la humedad del suelo perfectamente.

Todo esto me va a hacer cambiar mi manera de actuar. Habrá más zanjas pero las llenaré de arbustos y árboles pioneros que irán abriendo el hueco para otro tipo de árboles como puedan ser los frutales. Y llevará su tiempo, la sucesión lo necesita, y mi labor será ayudar a que vaya más rápido, pero no me saltaré ni un paso. La variada plantación del seto cortavientos está siendo una buena prueba para saber qué árboles aguantan bien las duras condiciones de inicio y se comportan como pioneros. Ya os lo contaré al final del verano. La verdad es que está siendo un aprendizaje fascinante.







jueves, 5 de marzo de 2015

Creando un pequeño oasis

Dicen que la ignorancia es atrevida. Cuando empece a familiarizarme con el concepto de bosque comestible o de alimentos, pensé que yo tenía un pedazo de tierra y deseé crear uno. Hace un año que empecé con la primera zanja, con pocos conocimientos y mucha ilusión. Ahora sé algo más, lo veo más complicado pero cada vez estoy más convencida de que no tengo tiempo que perder.

La siguiente gráfica me la pasó Lucía del blog Una suerte de tierra y he de decir que me creó un bajón: ¿y si yo no pudiera tener un bosque de alimentos en ese pedacito de tierra que cuido?. En la gráfica podemos ver qué tipo de vegetación podemos tener naturalmente en cualquier zona del mundo, a partir de la temperatura y las precipitaciones medias anuales . (Hay que tener cuidado con las precipitaciones que están en cm, cuando aquí habitualmente estamos usando los mm). Con mis 55 cm de precipitación y una temperatura media de 10,1ºC a mí me corresponde el chaparral-pradera de manera natural y, efectivamente, eso es lo que hay.




Esta gráfica dice que no vamos sobrados, sino más bien escasitos. Necesito más agua y no tengo pozos ni manantiales. Y mis depósitos no se están llenando a la velocidad que yo les suponía... Pudiera parecer descorazonador y, sin embargo, internet está lleno de inspiraciones.

Brad Lancaster vive en Tucson, Arizona, cuyas precipitaciones anuales según he visto se asemejan a las de Almería, la zona más seca de la península Ibérica. Él ha conseguido tener un bosque de alimentos en la puerta de su casa y en las aceras de tierra de su barrio, y lo riega con agua de lluvia y un pequeño truco para aumentar las precipitaciones anuales. En el siguiente video él lo cuenta. Está en inglés pero lo importante está en las imágenes: hace alcorques grandes cuyo nivel está más bajo que el de la carretera. Las carreteras de asfalto al ser impermeables, son estupendas superficies recogedoras de agua, de hecho, creo que todos hemos visto los regueros que se forman en las orillas cuando cae una chaparrada. Y aquí está el truco de Brad: recorta el bordillo de la acera, probablemente con una radial, para comunicar ese alcorque con el reguero. Como el alcorque está más bajo, todo el agua que recoja la carretera, se meterá en él y ahí se quedará formando una pequeña piscinita donde se irá filtrando el agua y como además tiene un buen acolchado y sombra, la evaporación se reduce y la humedad se mantiene más tiempo.





Tiene la simpleza de las buenísimas ideas. Él cuenta que al principio la gente no entendía lo que hacía pero cuando empezaron a ver los resultados, todos a copiar y a cortar bordillos. No me extraña. Vivo a miles de km de distancia y estoy dispuesta a copiarle, al menos en la idea general porque yo no tengo una carretera asfaltada al lado. Lo que yo tengo es un talud encima que aunque sea de matorral bajo (tomillo, sedum, aulaga, escobizo) y filtre el agua, cuando el agua caiga abundantemente, no tendrá capacidad de filtrarla toda y se deslizará hacia abajo... y ahí es donde tengo que tener mi mega-alcorque, donde se le invitará al agua a entrar y a quedarse. De esta manera, supongo que esos 55 cm de agua anual, aumentarán no sé si tanto como para entrar dentro de la franja de bosque templado, pero, en cualquier caso, mi bosque de alimentos tendrá más posibilidades de prosperar.

Esa zona más propicia la vio Mavi cuando estuvo en visita de reconocimiento. En ella, ya existe una pequeña zanja donde el agua se recoje, y de hecho, si miro bien, veo que en el sumidero de todos los taludes y zanjas es donde más vegetación hay. La permacultura pide observación y espero estar empezando a mirar las cosas con otros ojos. 

Aunque el cortavientos para esta zona en la terraza alta ya está plantado, aún le quedan años para entrar en funcionamiento. Pero con esta premura que me ha entrado, he decidido ponerme a plantar en la terraza, copiando los mega-alcorques de Brad Lancaster. Tal vez sea precipitado plantar nada sin la protección del cortavientos pero... me voy a arriesgar. Parto de la zanja recogedora de agua del talud pero en lugar de dejarla corrida, tal y como está, el plan es hacer pequeños islotes de arbolado productivo, pequeños oasis donde el agua recogida sea mayor, y donde una vez que el cortavientos esté haciendo su función, haya un bosque de alimentos en una tierra seca y fría.

Y aquí van las fotos del trabajo.




El tiesto marca la zona elegida. Tiene un buen talud a su espalda para proporcionarle agua.


Otra vista.
Se trabaja muy bien con la pala de corte cuando la tierra está mojada.





Como hacer un gran alcorque donde puedan ir tres árboles supone mucho
 trabajo y mucha tierra removida hago tres agujeros comunicados entre sí.
Echo en falta un nivel para saber si el agua se va a repartir bien por toda
 la superficie rebajada.
Aún así hubo que mover mucha tierra.



Este es un nispolero europeo que iban a tirar porque los frutos no "enveran". Cruzo los dedos para que prenda.

Recien plantado y viene una mariquita a recibirlo. Con 10ºC las mariquitas ya se animan a salir.

La "herida" en el suelo la he tapado con trizas de madera de roble. 


No se ve muy bien pero está el nispolero y un cerezo hijo de un buen cerezo de Bilbao. El tercer hueco está libre.



Aquí se aprecian un poco mejor. No me la juego con los corzos y les he puesto protecciones

Gran parte de la vegetación que les rodea son leguminosas: escobizos y aulagas. La fijación de nitrógeno está asegurada, así que por qué quitarlos. Los del pueblo dirán que se comen los nutrientes, que todo eso mejor cortar y arrancar de raiz... pero la permacultura pide suelos sanos y vivos, que se fertilicen a sí mismos, así que yo los dejo.

Siguiendo los consejos de Mavi plantaré densamente junto con los frutales alguna leguminosa forrajera. Tengo unas pocas alubias de altramuces, la alfalta también es una buena candidata. Encima de la madera pondré cartones y paja y que los microorganismos, lombrices, hongos y demás hagan el resto.

Ffst plantaciones
Curva de nivel de Mavi. El trabajo se ha hecho en la zona verde superior, a la derecha.

Tal vez sea muy pretencioso decir que esto es un minioasis, pero sí espero que sea una zona donde haya más humedad, donde los árboles generen sombra y se den unas condiciones mejores que en los aldededores. Éste es el primero de una serie de mega-alcorques/mini-oasis que poblarán toda la zanja de la ladera de arriba. Este año sólo voy a hacer éste que en total va a tener cinco árboles.

No me cuesta nada imaginarme un buen cortavientos y los alcorques recogedores de agua llenos de frutales cargados de fruta... Luego la realidad es más terca y las cosas suelen ser más difíciles, pero hay que intentarlo. Siempre, siempre.



















lunes, 10 de noviembre de 2014

Acción: Empezando el seto cortavientos

En la visita de Mavi iba la recomendación de hacer un seto cortavientos y ha llegado el momento de empezar el del talud entre las dos terrazas. Este seto será el que en el futuro proteja de los vientos a los cultivos que estén en la terraza superior.

Momento cero del seto cortavientos

Elegí los huecos a más o menos 2/3 de altura tomando como base la terraza inferior. Y entre cada hueco habrá unos tres metros. Ahora parece mucho pero cuando las plantas lleguen a su desarrollo pleno no será nada: al fondo se ve un viejo majuelo que tiene una anchura mucho mayor que ese espacio.

Para comenzar se aparta un poco la cubierta vegetal para poder trabajar mejor con la pala de corte. Yo me ayudé con lo que tenía a mano: una pala y unas tijeras cortasetos...

Con descubrir un poco de tierra es suficiente para que entre la pala

Y se hace un buen agujero, lo suficientemente profundo para que pueda tener un alcorque lo que allí plantemos. En un principio tenía pensado hacer una zanja corrida pero Mavi me quitó la idea de la cabeza, esa zanja retendría tal vez mucha agua y el agua la queremos más abajo, en la zanja que hay en la terraza que es donde se van a poner los cultivos más interesantes.


¿Qué haces?

Para el cortavientos he elegido especies que tengo a mano, que den frutos comestibles y que además sean rústicas para aguantar sin problemas los rigores del verano. Aunque serán regadas los primeros veranos, claro está, y ya estoy mirando cómo colocar depósitos para recoger agua de lluvia y no tener que cansarme llevando garrafones de agua, a fin de cuentas siempre he oído que la permacultura es la agricultura para vagos...


Dos de los cinco alcorques que he hecho, ¿estarán muy separados?

Tenía a mano un endrino y un ciruelo y he cogido un majuelo y un ciruelo de los marcados. En el quinto agujero pondré un acerolo, que sí que tendré que comprar, para no repetir mucho pues me gustaría que fuera un seto variado. Los he intentado quitar con bastante raíz y todavía tienen parte del otoño y del invierno para asentarse y echar toda la raíz nueva que puedan para la primavera. Tengo esperanzas de que todos ellos vayan a prender, pero por si las moscas y siguiendo también los consejos de Mavi, he puesto en el mismo alcorque un cóctel de semillas. No sé si esto tiene mucha base científica pero parece ser que las semillas se animan las unas a las otras y me suena bien, así que he puesto semillas de germinación fácil como las habas con otras de germinación más lenta o menos exitosa como los majuelos o las endrinas. Además las habas, como leguminosas que son, darán su aporte de nitrógeno.


Rosal silvestre, majuelo, endrino, habas y avellana


Un ciruelo claudio con el cóctel de semillas

Si todas las semillas quisieran germinar, no habría problema, estos alcorques servirán como viveros. Siempre se pueden llevar las plantitas recién germinadas a otros lugares donde nos convengan más. Hay que hacer dos setos cortavientos bastante largos para las dos terrazas. Y son cartuchos de reserva por si los plantones que estoy poniendo no soportan el trasplante. Hay que asegurar.


Uno de los majuelos marcados ya colocado en su sitio

Una vez colocadas las semillas, va la capa de paja, como no, pero siempre teniendo cuidado de no rellenar demasiado el alcorque y que no rebose de paja para que pueda recoger agua.

Y aún me queda otra bala que son las acacias, esa otra leguminosa que vale para todo, crece rápido y es rústica. Esas las pondré en primavera, tengo alubias guardadas y tengo un semillero plantado. Cuando empiecen a salir, las llevaré a su lugar en el seto. Las iba a poner en los alcorques pero se me ocurre que para que no se peguen con lo plantado en ellos, las voy a poner en los espacios entre alcorques, para ir tapando huecos rápidamente. Cuando el seto llegue a su plenitud, ellas ya no estarán pero van a ser de una gran ayuda mientras el seto crece. ¡Quién pudiera mirar por un agujero y ver cómo estará este seto dentro de 10 ó 20 años...! Es una hermosa carrera de fondo.

En las próximas visitas durante este otoño-invierno seguiré haciendo alcorques y plantando el seto. En de la terraza inferior lo dejo para el año que viene. Y este verano habrá entrada con seguimiento de qué ha pasado con las semillas y con los plantones. Prometido.


martes, 30 de septiembre de 2014

Diseño: Mavi y el seto cortavientos

Es sorprendente cómo unos ojos que saben ver, ven siempre más allá. Mavi Arroyo ha venido a este proto-bosque de alimentos para ayudarme y porque tenía curiosidad, como dice ella. Pues muchas gracias, Mavi.


Aquí está Mavi

¿Y quién es Mavi? Mavi es, entre muchas otras cosas, la conductora del interesantísimo blog El vergel permanente donde cuenta sus experiencias con la no labranza y todo lo que se le ocurre. Tiene una huerta en Pastrana donde lleva 4 años sin estercolar y 2 sin arar, y me ha confesado que últimamente ya ni siquiera usa la laya para ahuecar un poco la tierra, pues para hacer esa tarea ha convencido a un ejército de gordas lombrices que trabajan felices allí. Y le va cada vez mejor.

Deja que las plantas lleguen al final de su ciclo y se autosiembren, también lleva las semillas por aquí y por allá y, por supuesto, siega los restos de las plantas, dejándolos allí mismo. Además, apuesta por las variedades tradicionales. Es una persona que ha cogido el testigo de Fukuoka en Pastrana, bien cerquita, y está compartiendo lo que hace con todos los que muestran interés. Ya sé que muchos de vosotros habéis llegado aquí a través de ella porque me ha enlazado, bueno, pues que sea esta una puerta, aunque pequeñita, para el mismo camino pero en sentido contrario...

En unos 10 minutos vio lo que yo no he visto en 9 años y me enseñó bastantes más cosas que las que voy a contar aquí pero esta entrada va de cortavientos. Este es el perfil de las terrazas:


Este dibujo no me ha quedado ni tan mal


Vio esas zanjas que ya estaban ahí cuando compré la finca y que van a todo lo largo de las dos terrazas. Todos estos años las zanjas han sido un incordio, están tapadas por la vegetación y siempre hay alguno que, paseando, mete el pie y se queja. Resulta que son zanjas recogedoras de agua, esas mismas que me costó tanto hacer la primavera pasada. Y yo quejándome de ellas... Ese sería un lugar ideal para plantar cualquier frutal porque tendría un extra de agua.

Y su mayor recomendación ha sido el crear cortavientos. Me contó que una de la peores cosas que puede haber después de la sequía son los vientos fuertes y en este sitio vientos hay un rato. Los cortavientos pueden ser de cualquier cosa, como si uno levanta una pared, pero lo mejor y lo más natural es un seto. Además, por lo que tengo entendido, los setos son buenos no solo para parar el viento, sino para dar cobijo y comida a un montón de animales, sombra a las pequeñas plantas y encima son bonitos, rompen la monotonía de los grandes campos de cultivo.


Este viejo majuelo ya está ahí marcando el futuro seto


Así que voy a hacer un par de setos cortaviento en las laderas. ¿Qué tengo a mano? Majuelos (Crataegus monogyna), endrinos (Prunus spinosa), rosales silvestres (Rosa canina), ciruelos (Prunus domestica). Todos estos árboles y arbustos crecen de manera abundante en la zona. Mavi me habló también de los acerolos (Crataegus azarolus) que yo no conozco pero que dan unas manzanitas comestibles muy ricas en vitamina C. Pues a buscar acerolos, claro que sí. 

Y esto ya es de mi cosecha, pero como todas estas plantas crecen lentamente, para animar el seto y que vaya cogiendo presencia lo más rápido posible, creo que voy a plantar acacias de las que ya tengo un semillero preparado. Las acacias son muy rústicas y crecen muy rápido, y cuando los demás arbustos estén más crecidos, se podrán quitar. Creo que van a ser de una gran ayuda.

La recomendación de Mavi es hacer alcorques (o una zanja según lo que se quiera trabajar) donde sembrar semillas variadas a golpe y también transplantar plantitas ya algo crecidas que pueda encontrar por ahí, y en verano regar claro, sobre todo el primer verano que es cuando hay más riesgos de que la pequeña planta que todavía no tiene un sistema radicular profundo, se seque. Y que tampoco importa plantar o sembrar de más, porque, a fin de cuentas, lo más probable es que no todas las semillas germinen o que no todos los plantones sobrevivan. Si se plantan muchos, alguno irá para adelante. La verdad es que Mavi ha llegado en el mejor momento del año. Después de que se marchara, estuve recogiendo semillas y marcando pequeños plantones, tarea que ahora que todavía no han tirado las hojas es fácil de hacer. Para este invierno ¡ya tengo faena!, porque el invierno es la mejor época para hacer transplantes.


Endrinas (Prunus spinosa)

Escaramujos (Rosa canina)

Majuelos (Crataegus monogyna)


Y también cogí gálbulos de enebro. Estos no son en especial para el seto, pero los enebros son muy rústicos y en las laderas de solana seguro que van bien, y como pueden tardar años en germinar, mejor empezar pronto. Se cogen los moraditos, los verdes madurarán el año que viene.

Gálbulos de enebro (Junipeus communis)


Echadle imaginación y veréis que aquí hay un seto.

También voy a meter bayas de saúco (Sambucus nigra)


Majuelo marcado


viernes, 8 de agosto de 2014

Seguimiento: 01/08/2014

He podido pasar una larga semana en el pueblo y he estado muy ocupada, ¡siempre hay tantas cosas que hacer!. Pero tocar la tierra me hace muy feliz y he podido ver los progresos de las primeras plantaciones de este año: los garbanzos y los tomates.

Al poner el acolchado planté un montón de garbanzos en el primer caballón y cuando digo un montón, estoy hablando de un kilo. Puse muchos en dos veces pero algún ratoncillo listo se ha debido poner las botas, porque sólo hay unas quince matitas pero bien repletas eso sí. Para otro año tendré que rociar los garbanzos con un macerado de ajo y cayena para hacerlos menos deliciosos y conseguir alguna mata más.


Me ayudé con una barra para atravesar el acolchado y los cartones y en cada agujero deposité 3 garbanzos


Garbanzo naciendo


Comparando con otros garbanzos que hay plantados por el pueblo estas matas están hermosas y cargadas


Pero son pocas....

Los tomates no se han muerto y juro y perjuro que no tienen ningún riego de apoyo, pero aunque alguna tomatera está guapita y echando flores, el retraso que llevan es muy grande, y teniendo en cuenta que en septiembre pueden empezar a caer las heladas aquí y no ha aparecido ningún tomatito, no sé si voy a poder conseguir alguna semilla para el año que viene. Tal vez habría que plantarlas antes y ayudarlas con mini-invernaderos individuales hechos con botellas de agua de 5 litros, que se retirarían cuando la plantita ya empieza a crecer y así al llegar las buenas temperaturas ya podría grande para empezar antes la floración. Tampoco han tenido ningún cortavientos que espero que el año que viene pueda colocar con lo que tendrán mejores condiciones para crecer.


Seguro que el tomate se aprovecha del aporte de nitrógeno del garbanzo

El tomate y el garbanzo no es una asociación que se vea mucho, sobre todo porque el garbanzo está catalogado como secano y el tomate de regadío. Pero con la ayuda de los cartones y el acolchado puede que vayan bien. De hecho, las pocas hierbas que han consegido atravesar esa capa (sobre todo a través de los agujeros hechos para los garbanzos), cuando han sido arrancadas, al tocar su raiz se sentía humedad.

En el segundo caballón planté melones y sandías. De eso sí que no hay nada, ahora ya estoy convencida que sin riego de apoyo es una locura plantar estas plantas. Además, dicen que en este clima no llegan a endulzar del todo, necesitan más calor, pero quiero probar de todo, como si fuera nueva, jejeje.


En este caballón  no hay nada. Los melones y las sandías se secaron. ¿Podéis apreciar el nidito de paja?

Y de nuevo la constatación de que el hortelano propone pero la Naturaleza... hace lo que se le pone. En este post os hablaba de dónde planeaba colocar los árboles de cubierta. Sin embargo, ha salido un nogal por si mismo, donde posiblemente iba a ir la morera. Una máxima es hacerle caso a la Naturaleza... al menos en algo, y si ese nogal ha querido salir ahí, pues para qué le vamos a cambiar de sitio. Con la hierba proveniente del corte, le he hecho un pequeño nido, para protegerlo del sol y le he echado un poco de agua para ayudarle. Aunque tiene mucha pinta de querer tirar por si mismo.

Debo de tener a un pájaro ladrón trabajando para el bosque de alimentos

Y en otro lugar que aun no os he presentado, me salieron unas patatas asilvestradas, provenientes de alguna patata no recogida de años anteriores. En un bosque comestible se ha de promover la autosiembra de las especies buscadas, al no ararse la tierra y estar intentando crear una copia de los procesos naturales; los que hemos cultivado alguna vez y hemos apreciado el proceso de la autosiembra, sabemos que la planta que sale sola es la más fuerte. 

En esta entrada del El vergel permanente explica la búsqueda de la autosiembra en el caso de las patatas y de lo dificil que es, ya que la patata lleva siglos siendo propagada desde el tubérculo y se ha hecho vaga. Muchos hemos apreciado que la patata da flor pero que ésta se cae al pasar unos días sin dar fruto. Bueno, pues le pase un pincelito a las flores y parece que se han animado. Son éxitos tontos pero me llenan de alegría.

Estas patatas sí tienen vida sexual...


Y ya para acabar os cuento que se han recogido desde abril unos 100 litros de agua y teniendo en cuenta que esta primavera ha sido algo seca, no está mal, tampoco bien, pero habrá que ver las precipitaciones de todo un año. Pero me di el gustazo de abrir el grifo...

En un día caluroso de agosto es como un milagro oir el agua correr




domingo, 4 de mayo de 2014

Acción: La primera zanja

Todas las entradas anteriores hablan de mi búsqueda de información para llegar al punto de qué hacer para empezar un bosque de alimentos. Y una vez llegado a este punto había que hacer la primera zanja.

El plan es el siguiente: hacer un par de zanjas este año e ir ampliando el bosque poco a poco hasta que la finca no de más de sí, a ritmo de una o dos zanjas por año. Estoy segura de que cometeré errores, de que habrá cosas que veré más tarde una vez hechas, y así tendré la posibilidad de ir modificando el diseño en las últimas zanjas, corrigiendo, mejorando o, por lo menos, probando otras cosas. Experimentando, vamos.

Geoff Lawton hace sus swales con excavadoras, pero en mi caso con pala y azada. Ni un arado he metido; arar, aunque airea la tierra, también destruye su equilibrio y quiero un suelo vivo. Esta interesante entrada de "El vergel de Mavi Arroyo" explica por qué aramos, y es porque buscamos plantas pioneras... si nos hubiera dado por comer de otro tipo de plantas, tal vez nuestra agricultura, nuestra alimentación, sería de otra manera, quién sabe... Aunque esto es otro tema, muy interesante, pero me voy a centrar en lo que aquí me ocupa.


Momento cero de este bosque de alimentos

Lo primero fue pasar la desbrozadora en una franja donde va a ir la zanja y el caballón asociado a ella. Hay que debilitar en lo posible la fuerte cubierta herbácea creada al menos en los 11 años que ha estado esta finca sin arar, ni fertilizar, dejada "holgando" como dicen en el pueblo a las fincas que no producen. Holgando pero generarando un suelo sano, del que fueron saliendo mientras hacía la zanja muchas lombrices y otros bichillos que no supe reconocer, pero donde hay vida... hay esperanza.


La tierra que sale de la zanja se va colocando paralela a ella para formar el caballón

Despues con una azada lo extendí, eché abono de caballo y comencé a hacer el acolchado para favorecer la vida subterránea, tan importante para el equilibrio del suelo y para retener su humedad, casi todo son ventajas. Este acolchado consiste en una capa de cartones y una capa de paja y hierba de corte que fui colocando encima; el acolchado se degrada formando humus y tendrá que ser alimentado.


Estuve un tiempo acumulando cartones de los embalajes que llegan a mi trabajo

Ese día se levantó a la hora de poner el acolchado un viento fuerte y como tenía miedo de que se me volaran los cartones y la paja, me ayudé con piedras y también fui mojando la paja para que pesara más y se agarraran unas con otras. Lo había leído y doy fe de que funciona, después de echar el agua no se volaba ni una paja.

Y poco a poco llegué al final... ¡qué satisfacción me produce poner en la realidad -realizar- los deseos de mi mente! En este caso, es solo un empezar, porque cuando haya árboles...

En este momento decidí que estaría bien hacer un blog

Y al hacerlo descubrí el primer fallo: este caballón de apenas dos metros de ancho es demasiado estrecho. Esta muy bien para lo que propone Emilia Hazelip en su agricultura sinérgica. Este vídeo es precioso y creo que ha inspirado a mucha gente a hacer las cosas de otra manera:





Sin embargo, en un bosque de alimentos, donde los árboles necesitan bastante más espacio entre sí que una tomatera, está claro que voy a tener que ocupar espacio fuera del caballón y que una zanja hecha a mano de una manera razonable, nunca va a poder generar un caballón lo suficientemente grande. Todavía tengo que pensar sobre cómo van a ir dispuestos los árboles, las distancias, las especies...

Este caballón tendrá este año garbanzos y tomates. Las leguminosas son fijadoras naturales de nitrógeno y los tomates de secano... quiero experimentar lo que leí en un enlace de infojardín. Tomates de secano, vamos a ver. Seguro que deliciosos.