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jueves, 16 de octubre de 2014

Acción: belloteando


Ya sé que está mal que lo diga, pero si de algo me siento orgullosa es del hecho de que en cada uno de los últimos 16 años he plantado o sembrado árboles. Los árboles primeros los planté en un monte comunal cerca de la casa de mis padres en Bilbao, era un antiguo pastizal que a falta de vacas se cubría de helechos en verano. Cogí unas bellotas del parque, las sembré y cuando los roblecitos salieron, los planté junto a mi padre que se ofreció a ayudarme, pues por aquel entonces tenía más idea de azadas que yo. Mi padre murió al año siguiente y esos árboles que plantamos juntos son ahora unos señores robles que da gusto verlos. De vez en cuando voy a pasear por allí y siempre me queda esa buena sensación de misión cumplida.

Seguí plantando en esa misma ladera árboles cada año hasta que compré el terrenito de Burgos del que me ocupo en este blog. Y aquí, como ya os he contado en esta entrada con la que me presenté, mis índices de éxito bajaron espectacularmente... Después de cometer muchos errores como, por ejemplo, plantar árboles que necesitan sombra y humedad en una pelada ladera de solana, y ver como muchos árboles recién plantados en ese año no pasaban el verano, fui bajando las expectativas y depurando el sistema de plantación. Ha sido sobre todo en el foro "Repoblación autóctona" donde más he aprendido. Cualquier duda que tengáis sobre cómo hacer germinar semillas de árboles (eso sí, siempre autóctonos), sobre cómo llevar a cabo una plantación o hábitats más adecuados de las especies, seguro que ahí la vais a solucionar.


Quejigo padre-madre (Quercus faginea)


El padre-madre estaba cargado de bellotas y dejé muchas más en el árbol

Al contrario que otro tipo de árboles, las bellotas germinan muy fácilmente. Si no lo habéis intentado todavía, os animo a poner una en un tiesto, regadlo con regularidad para que la tierra esté más bien húmeda y al de poco tiempo casi seguro que os saldrá un arbolito.





Sin embargo, los tiestos no son el mejor recipiente donde sacar adelante robles. La familia Quercus echa antes que las hojas una vigorosa raíz llamada pivotante cuya labor principal es profundizar lo más que pueda en la tierra, para así poder aguantar la sequedad del verano. Si plantamos la bellota en un tiesto, la raíz crecerá, llegará al fondo del tiesto, intentará llegar más allá que para eso esta diseñada y empezará a dar vueltas y más vueltas por el fondo del tiesto, espiralizando la raíz, desperdiciando mucha energía que necesitaba para profundizar en el suelo. Dicen que si se planta un arbolito con la raíz espiralizada queda dañado y no crece bien. En mi montón de fracasos, está también el de plantar robles así y la verdad es que se han quedado, de momento, enanitos.

Así que si queréis plantar robles o encinas o alcornoques para luego llevarlos al monte, lo suyo es plantarlos en bandeja forestal que con su forma cónica evitan que la raiz crezca en forma de espiral. Sin embargo, no hay nada como una semilla que nace en el mismo sitio donde se va a quedar. Si el sitio es bueno, no se malgastan sus fuerzas.



Parte del lugar de la plantación con las bellotas del padre-madre

No tengo buenas fotos porque olvidé la tarjeta de la cámara y no se me ocurrió hacer fotos con el móvil hasta que no hube acabado. Así que no tengo fotos de las que cogí, pero calculo que unas 120 bellotas. Con las mejores preparé dos semilleros y las demás las planté directamente a tierra. Y ¿cómo las planto en tierra?, pues así: se coge una vara de hierro, se clava en tierra (más fácil si la tierra está húmeda) y se mete dentro del agujero una bellota, lo más profundo que se pueda. Y te olvidas, este sistema es mucho más cómodo que plantar el mismo número de bellotas en bandejas forestales y luego pasar los plantones a tierra, para lo que ya se necesita pala y azada. Pero no es tan eficiente...

El ser humano, especie dentro de la que mi incluyo, busca eficiencia y si planta 80 bellotas, quiere que salgan 80 quejigos. Hace un tiempo que cambie ese programa mental, ahora mismo, aparte de ser humano, me siento un vector de propagación de árboles... ese roble padre-madre que os he mostrado, está cargado con cientos de bellotas este año. La naturaleza no lo ha diseñado para que esos cientos de bellotas se conviertan en igual número de árboles, no, las bellotas son un alimento de primera para que los animales que pasan el invierno en ese lugar hagan sus reservas.

Con la varilla se pueden plantar cientos de bellotas en una tarde bien aprovechada, pero muchas de esas bellotas muy probablemente serán comidas por jabalíes o ratones de campo o cualquiera que pase con hambre por allí. Sin embargo, alguna bellota será olvidada y con muy poco esfuerzo, se conseguirán nuevos árboles que falta nos hace. Y para "dar de comer" a esa parte controladora que tenemos los seres humanos, también tengo las del semillero, que en cuanto empiecen a brotar las pasaré a tierra. En la primavera.

(En el foro que os he comentado de "Repoblación Autóctona" hay un tal Nano_Sánchez que es el administrador del foro y hace sus plantaciones en la zona de Murcia. Él cuenta que los jabalíes le roban las bellotas, así que se ha inventado el sistema de enterrar dos bellotas, una a mucha profundidad y otra más superficialmente. Los jabalíes escarban porque les llega el olor y como encuentran una, dejan en paz la otra y encima ¡le hacen el alcorque!.)


Las dos bandejas con tierra más marrón son de quejigos

Y más consejos: sembrad la bellota debajo de una matita de lo que sea, cuando el árbol es joven le dará una sombra y evitará que en el suelo que rodea a su todavía pequeña raíz, se evapore el agua tan fácilmente. Yo me aproveché de la aulaga (Calicotome spinosa) y del escobizo (Dorycnium pentaphyllum) que por cierto son dos leguminosas que crecen abundantemente por allí. Y ahora es el momento de recoger y sembrar las bellotas, lo que se conoce en el argot del reforestador como "bellotear".




Si no conocéis este cuento "El hombre que plantaba árboles", os invito a verlo. Y también os invito a que os unáis al anónimo grupo de repobladores "furtivos" que, a escondidas y casi avergonzados si les descubren, plantan árboles. 



viernes, 22 de agosto de 2014

Las leguminosas como árboles de sacrificio

Entrar en el mundo de la permacultura ha abierto puertas y ventanas en mi sistema de creencias. Pero ha sido en este año cuando he oído por primera vez algo que me sorprendió mucho: la agricultura destruye la fertilidad del suelo. Los que vivimos en la ciudad y añoramos la Naturaleza tenemos esa idea bucólica del agricultor como cuidador de la tierra, una especie de chamán conocedor de los ciclos naturales, que intuye si va a llover o no por el olor de las nubes y come todos los días unos tomates y unos huevos exquisitos. Otro nivel, vamos.

Pero esta nueva idea se ha filtrado en mí con un argumento sencillo y bien a la vista: la primera cosecha después de tener una tierra en barbecho durante años suele ser excelente, pero cosecha tras cosecha la fertilidad del suelo se va agotando y al final, si no añades estiércol o algún tipo de fertilizante, no habrá mucho que recoger. Esto lo supo el primer hombre del Neolítico que se asentó y se puso a la faena de labrar siempre el mismo pedazo de tierra y es tan evidente que me sorprende que nadie le haya echado una pensada a cómo cultivar alimentos sin perjudicar la fertilidad del suelo hasta el siglo XX con la llegada de la permacultura. O tal vez sí, pero se quedó en el camino como tantas cosas.





Para evitar esa pérdida paulatina de fertilidad desde la primera cosecha, la agricultura ha utilizado el barbecho y las rotaciones desde antiguo, y por supuesto, el abonado con estiércol. En la agricultura moderna, basada en el petróleo, donde los animales de trabajo han sido sustituidos por potentes tractores que en vez de estiércol el único desecho que dejan son humos, aceites negros, líquido de frenos y al final de sus días chatarra y plástico, la fertilización es química y les cuesta mucho dinero y dependencia de las multinacionales a los agricultores. Y como subproducto de todo esto está la gran cantidad de fosfatos, sulfatos y nitratos que son lanzados a los campos y que acaban siendo arrastrados por las lluvias a los acuíferos, a los ríos, al mar... En el pueblo de mi padre en la provincia de Palencia, comprobaron hace unos 20 años la potabilidad de las 3 fuentes que allí hay y ya sólo se puede beber de una, las demás están contaminadas. Ese es uno de los efectos de 60 años de agricultura extensiva.

En el pasado siglo Bill Mollison y sus compinches le dieron una vuelta a los usos y costumbres agrícolas y los compararon con los procesos naturales. Siempre que haya agua y se la deje tranquila, la Naturaleza dispone de medios para crear fertilidad, ¿por qué no copiarlos? ¿qué es lo que ocurre en el suelo para que se regenere pasado un tiempo suficiente?

No es ni mucho menos la única pero una de las claves de la fertilización del suelo que encontraron son las leguminosas. Todas las plantas de la familia de las leguminosas son fijadoras del abundante nitrógeno atmósférico: se asocian mediante simbiosis con unas bacterias que guardan nitrógeno en sus raíces a través de unos nódulos, enriqueciendo de nitrógeno el suelo circundante.


Representación esquemática del ciclo del nitrógeno

La verdad es que la propuesta de Geoff Lawton me sorprendió: él recomienda al principio plantar un 70 % de árboles y arbustos de la familia de las leguminosas, aunque sus frutos u hojas no sean comestibles, frente a un 30 % de árboles y arbustos comestibles que son los que prevalecerán finalmente en el bosque de alimentos. Mientras que a las demás plantas comestibles se las deja crecer, a las leguminosas se las sacrifica con fuertes podas. No se las mata pero no se las deja crecer. Y aquí viene el famoso "chop & drop" (algo así como cortar y dejar caer) del que si estáis buscando información sobre permacultura, ya habréis oído hablar. Los restos de las podas que sufren las leguminosas plantadas en nuestro bosque de alimentos, no se retiran sino que se dejan en ese mismo suelo donde antes de levantaban orgullosas... y con esto se consiguen dos cosas: dar comida a las bacterias y hongos descomponedores de todo tipo que pueda haber en el subsuelo, que se encargarán de transformar esas hojas y ramas en humus, y además, al no necesitarlo la planta podada, sus raíces sueltan el nitrógeno guardado por las bacterias fijadoras con las que trabajan asociadas las leguminosas.

La lista de leguminosas es enorme y la verdad es que estoy algo perdida. De momento, tengo localizadas  y a mano tres especies: Calicotome spinosa (aulaga), Robinia pseudoacacia (acacia) y Acacia dealbata (mimosa)


Vainas de acacia

La aulaga crece abundantemente en la zona y ya he cogido unas cuantas lentejitas para hacer un semillero. Cuando las recogía, me preguntaba si se podría hacer un potaje de lentejas con las semillas de la aulaga porque son algo más pequeñas pero tal cual la misma forma y color.


¿Se podrá hacer un potaje con las lentejas de aulaga?


De la acacia y de la mimosa también voy a preparar sendos semilleros pero me da un poco de miedo porque en la zona de Bilbao la acacia es una plaga, allí donde llega, empieza a tirar alubias que tienen una gran capacidad de germinación y en unos años se han hecho con el lugar. Supongo que la clave es no dejar que florezcan, como se hace con el abono verde y en el momento de la floración aplicar fuertes podas. Espero no equivocarme... alguna vez he peleado con las raíces de una acacia y no gané.... ¡A ver si en vez de un bosque de alimentos  voy a crear un bosquete de acacias!


Vainas secas con semillas de mimosa
Actualización 20/10/2014 - Lista de leguminosas silvestres ibéricas