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domingo, 26 de abril de 2015

Capricho de castañas

capricho.

       (Del it. capriccio).


1. m. Determinación que se toma arbitrariamente, inspirada por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante y original.

2. m. Persona, animal o cosa que es objeto de tal determinación.

3. m. Obra de arte en que el ingenio o la fantasía rompen la observancia de las reglas.

4. m. Mús. Pieza compuesta de forma libre y fantasiosa.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados


Me encantan las castañas de cualquier manera: crudas, cocidas, asadas. Me gustan los castaños, la forma de sus hojas, su porte, son árboles muy hermosos. Me gustan los boletus edulis que micorrizan con los castaños. Me gusta todo... menos que necesiten un mínimo de 700 mm de agua anuales para prosperar. En esta zona no hay castaños en muchos km a la redonda. Los más cercanos que yo sepa están en la sierra de la Demanda a bastante más altura donde el ambiente es más húmedo y donde también se pueden encontrar hayas.

Pero como estoy inspirada por un capricho me he decidido a probar suerte con ellos. El año pasado planté una castaña en mi vivero particular y salió un arbolito y qué mejor para un árbol tan imponente que estar en tierra y no en un tiesto. Es posible que sea un sin sentido, si uno no va a favor de la Naturaleza, lo normal es que tenga que salir de nuestro esfuerzo lo que no sé da en esa zona. Pero me acuerdo de que hay que mirar este asunto bajo la luz de los principios que comentaba en la entrada anterior...


13. El mayor límite a la abundancia es la creatividad.
La imaginación y capacidad del diseñador normalmente limitan la productividad y la diversidad antes de que los límites físicos se hayan alcanzado.


Pues eso, que hay que intentarlo, nada de castrarse mentalmente, que en bastantes cárceles internas y externas andamos ya metidos como para no permitirnos plantar una pequeña castañita. A fin de cuentas, son sólo 150 mm de agua anual de nada... Pero dejando al lado la broma, hay que tener en cuenta que los 550 mm anuales de agua es una media y que las vaguadas llevan más agua, que las zanjas recogen agua, y que dentro de la vaguada habrá sitios donde el agua se acumule más; y que, además, tiendo al optimismo por naturaleza. Por eso, aquí llegamos al 1er principio:


1. Observa.
Usa una observación mantenida y atenta más que una acción prolongada e irreflexiva. Observa el lugar y sus elementos en todas las estaciones. Diseña para lugares, clientes y culturas específicas.



Foto del verano del 2014. Todo ese verdor indica cierta humedad por encima de la media en esta vaguada.


Pero especialmente en la zona baja



Creo que este es el sitio más propicio


En este lugar indicado en las fotos llega el agua de toda la vaguada y además también es donde acaban las dos terrazas. Si algún sitio tiene más agua en toda la finca es éste, incluso en verano no pierde su verdor. Además, es un borde, pues hay un cambio muy brusco de pendiente, desde la pendiente suave de la vaguada, ahí la ladera adquiere una mayor caída. Así que hay que darle su importancia porque es donde más "chicha" se puede sacar:


8. Optimiza los bordes.
El borde -la intersección entre dos ambientes- es el lugar de mayor diversidad de un sistema y es donde la energía y los materiales se acumulan o son transportados. Incrementa o disminuye el borde según sea apropiado.


Además, si pudiera darse un cierre de castaños... Soñar es gratis.

Localizado el sitio, ahora toca conocer las necesidades del castaño. Veo que además de humedad y que al menos un cuarto de las necesidades hídricas anuales se han de cubrir en verano (ergo, a regar en verano tocan, este capricho tiene su precio), al castaño infante le gustan las zonas umbrías pero como en ese lugar no hay sombras, tendré que hacerle una para que se sienta como en casa:


9. Colabora con la sucesión.
Los sistemas vivos  normalmente se desarrollan desde la inmadurez a la madurez, y si aceptamos esta tendencia y nos alineamos con ella en nuestros diseños en lugar de pelearnos con ella, ahorraremos tiempo y dinero. Los ecosistemas maduros son más diversos y productivos que los ecosistemas jóvenes.


Sigo leyendo y me quedo fría cuando leo que el castaño, cuando sembrado de castaña, tarda en producir unos 25 años. Los árboles van a un ritmo que no es el nuestro. Si todo va bien, si le proveo de la humedad y sombra suficiente, si le gusta el sitio, y si se alinean muchos otros síes que ahora desconozco, esa primera castaña verá la faz de la Tierra cuando yo cumpla 70 años. Esto me hace recordar una frase que leí el otro día en el blog de Sergi Caballero "El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es ahora".

En nuestra sociedad siempre andamos buscando un provecho inmediato. Ahora nos asombramos de que alguien pudiera dedicar su vida a comenzar una catedral, sabiendo que nunca la vería acabada. Pero así son las cosas, y si quiero comer de estas castañas tendré que llegar a anciana... también puedo coger un atajo -a fin de cuentas, soy de este tiempo-, pues si planto castaños injertados, darán fruto en unos 8 años. Además, el duodécimo principio me lo pide:


12. Consigue un rendimiento.
Diseña para conseguir un pago a tus esfuerzos tanto a corto como a largo plazo: "No puedes trabajar con un estómago vacío". Ajusta circuitos de realimentación positiva al construir tu sistema que devuelvan tu inversión.


Pero empezaré plantando uno este año, el que ya tengo, y veremos qué tal pasa el verano y cómo se desenvuelve. Si veo que no le va demasiado mal, entonces, iré a por uno injertado que le acompañe y seguiré plantando castañas a ver si alguna germina y tira adelante. Poco a poco, paso a paso, tengo prisa pero actuaré pausadamente:


7. Usa sistemas pequeños e intensivos
Comienza en la puerta de tu casa con el más pequeño de los sistemas, eso bastará y en él se basarán tus éxitos. Crece "a trozos" - esto es, desarrolla un pequeño sistema o disposición que funcione bien - y repítelo con variaciones.


Y si sale mal, siempre se puede ir a comprar castañas al supermercado.


14. Los errores son las herramientas del aprendizaje.
Evalúa tus intentos. Cometer errores es una señal de que estás intentando hacer las cosas mejor. Normalmente los errores tienen poca consecuencia, si aprendes de ellos.


Visto mi capricho desde todos estos ángulos, vamos a la faena. Este es el plan: cavar una zanja en el mejor sitio, plantar el arbolito que ya tengo, hacerle un acolchado de cartón y paja, ponerle una sombra un verano para que se crea que está a la sombra de un árbol padre-madre y regarle al menos con 5 L a la semana durante la estación seca.

Me llaman la "Niña de la pala". Este año he cavado más que en toda mi vida.
Al fondo, el agua con la será regado en verano, uno 100 L, toda para él.

Cuando planto un árbol, siempre le deseo suerte.

Sigo pensando en los 25 años que me faltan para comer esa castaña... este bosque de alimentos es un domador de impacientes...

Actualización del 16/10/2015: Si habéis leído hasta el final y os habéis quedado con la sensación de qué bien he pensado todo, os recomiendo que leáis esta entrada posterior.

jueves, 5 de marzo de 2015

Creando un pequeño oasis

Dicen que la ignorancia es atrevida. Cuando empece a familiarizarme con el concepto de bosque comestible o de alimentos, pensé que yo tenía un pedazo de tierra y deseé crear uno. Hace un año que empecé con la primera zanja, con pocos conocimientos y mucha ilusión. Ahora sé algo más, lo veo más complicado pero cada vez estoy más convencida de que no tengo tiempo que perder.

La siguiente gráfica me la pasó Lucía del blog Una suerte de tierra y he de decir que me creó un bajón: ¿y si yo no pudiera tener un bosque de alimentos en ese pedacito de tierra que cuido?. En la gráfica podemos ver qué tipo de vegetación podemos tener naturalmente en cualquier zona del mundo, a partir de la temperatura y las precipitaciones medias anuales . (Hay que tener cuidado con las precipitaciones que están en cm, cuando aquí habitualmente estamos usando los mm). Con mis 55 cm de precipitación y una temperatura media de 10,1ºC a mí me corresponde el chaparral-pradera de manera natural y, efectivamente, eso es lo que hay.




Esta gráfica dice que no vamos sobrados, sino más bien escasitos. Necesito más agua y no tengo pozos ni manantiales. Y mis depósitos no se están llenando a la velocidad que yo les suponía... Pudiera parecer descorazonador y, sin embargo, internet está lleno de inspiraciones.

Brad Lancaster vive en Tucson, Arizona, cuyas precipitaciones anuales según he visto se asemejan a las de Almería, la zona más seca de la península Ibérica. Él ha conseguido tener un bosque de alimentos en la puerta de su casa y en las aceras de tierra de su barrio, y lo riega con agua de lluvia y un pequeño truco para aumentar las precipitaciones anuales. En el siguiente video él lo cuenta. Está en inglés pero lo importante está en las imágenes: hace alcorques grandes cuyo nivel está más bajo que el de la carretera. Las carreteras de asfalto al ser impermeables, son estupendas superficies recogedoras de agua, de hecho, creo que todos hemos visto los regueros que se forman en las orillas cuando cae una chaparrada. Y aquí está el truco de Brad: recorta el bordillo de la acera, probablemente con una radial, para comunicar ese alcorque con el reguero. Como el alcorque está más bajo, todo el agua que recoja la carretera, se meterá en él y ahí se quedará formando una pequeña piscinita donde se irá filtrando el agua y como además tiene un buen acolchado y sombra, la evaporación se reduce y la humedad se mantiene más tiempo.





Tiene la simpleza de las buenísimas ideas. Él cuenta que al principio la gente no entendía lo que hacía pero cuando empezaron a ver los resultados, todos a copiar y a cortar bordillos. No me extraña. Vivo a miles de km de distancia y estoy dispuesta a copiarle, al menos en la idea general porque yo no tengo una carretera asfaltada al lado. Lo que yo tengo es un talud encima que aunque sea de matorral bajo (tomillo, sedum, aulaga, escobizo) y filtre el agua, cuando el agua caiga abundantemente, no tendrá capacidad de filtrarla toda y se deslizará hacia abajo... y ahí es donde tengo que tener mi mega-alcorque, donde se le invitará al agua a entrar y a quedarse. De esta manera, supongo que esos 55 cm de agua anual, aumentarán no sé si tanto como para entrar dentro de la franja de bosque templado, pero, en cualquier caso, mi bosque de alimentos tendrá más posibilidades de prosperar.

Esa zona más propicia la vio Mavi cuando estuvo en visita de reconocimiento. En ella, ya existe una pequeña zanja donde el agua se recoje, y de hecho, si miro bien, veo que en el sumidero de todos los taludes y zanjas es donde más vegetación hay. La permacultura pide observación y espero estar empezando a mirar las cosas con otros ojos. 

Aunque el cortavientos para esta zona en la terraza alta ya está plantado, aún le quedan años para entrar en funcionamiento. Pero con esta premura que me ha entrado, he decidido ponerme a plantar en la terraza, copiando los mega-alcorques de Brad Lancaster. Tal vez sea precipitado plantar nada sin la protección del cortavientos pero... me voy a arriesgar. Parto de la zanja recogedora de agua del talud pero en lugar de dejarla corrida, tal y como está, el plan es hacer pequeños islotes de arbolado productivo, pequeños oasis donde el agua recogida sea mayor, y donde una vez que el cortavientos esté haciendo su función, haya un bosque de alimentos en una tierra seca y fría.

Y aquí van las fotos del trabajo.




El tiesto marca la zona elegida. Tiene un buen talud a su espalda para proporcionarle agua.


Otra vista.
Se trabaja muy bien con la pala de corte cuando la tierra está mojada.





Como hacer un gran alcorque donde puedan ir tres árboles supone mucho
 trabajo y mucha tierra removida hago tres agujeros comunicados entre sí.
Echo en falta un nivel para saber si el agua se va a repartir bien por toda
 la superficie rebajada.
Aún así hubo que mover mucha tierra.



Este es un nispolero europeo que iban a tirar porque los frutos no "enveran". Cruzo los dedos para que prenda.

Recien plantado y viene una mariquita a recibirlo. Con 10ºC las mariquitas ya se animan a salir.

La "herida" en el suelo la he tapado con trizas de madera de roble. 


No se ve muy bien pero está el nispolero y un cerezo hijo de un buen cerezo de Bilbao. El tercer hueco está libre.



Aquí se aprecian un poco mejor. No me la juego con los corzos y les he puesto protecciones

Gran parte de la vegetación que les rodea son leguminosas: escobizos y aulagas. La fijación de nitrógeno está asegurada, así que por qué quitarlos. Los del pueblo dirán que se comen los nutrientes, que todo eso mejor cortar y arrancar de raiz... pero la permacultura pide suelos sanos y vivos, que se fertilicen a sí mismos, así que yo los dejo.

Siguiendo los consejos de Mavi plantaré densamente junto con los frutales alguna leguminosa forrajera. Tengo unas pocas alubias de altramuces, la alfalta también es una buena candidata. Encima de la madera pondré cartones y paja y que los microorganismos, lombrices, hongos y demás hagan el resto.

Ffst plantaciones
Curva de nivel de Mavi. El trabajo se ha hecho en la zona verde superior, a la derecha.

Tal vez sea muy pretencioso decir que esto es un minioasis, pero sí espero que sea una zona donde haya más humedad, donde los árboles generen sombra y se den unas condiciones mejores que en los aldededores. Éste es el primero de una serie de mega-alcorques/mini-oasis que poblarán toda la zanja de la ladera de arriba. Este año sólo voy a hacer éste que en total va a tener cinco árboles.

No me cuesta nada imaginarme un buen cortavientos y los alcorques recogedores de agua llenos de frutales cargados de fruta... Luego la realidad es más terca y las cosas suelen ser más difíciles, pero hay que intentarlo. Siempre, siempre.



















sábado, 7 de febrero de 2015

Un diseño, un cómo y una acción (2): Preparando la bandeja recogedora

En la primera parte de esta entrada me dedicaba a calcular cómo tenían que ser las bandejas que iba a acoplarles a unos depósitos de mil litros que quiero poner en la finca para recoger algo de agua con que regar en los meses del verano. Estuve unos cuantos días dándole vueltas a la trigonometría y me maravillaba yo sola de lo buenas y útiles qué son las matemáticas, y pensaba que qué pena que cuando las estudiaba, nadie me hubiera mostrado lo prácticas que pueden llegar a ser.

Llegó el momento de la verdad, contacté con un laboratorio cercano a Bilbao que retiraba estos depósitos que habían tenido agua destilada, perfectos. Trajimos primero uno con idea de utilizarlo como prototipo, cometer todos los errores que seguro iban a salir con él y luego hacerlos todos iguales. Parecía fácil.... Las matemáticas son fantásticas, no me extraña que algún matemático con alma de místico dijera que son el lenguaje de Dios: sobre el papel todo es perfecto, pero luego en el mundo real, donde el artesano intenta plasmar ese diseño, todo es muy diferente.

El empeño suele ser un buen ingrediente para conseguir las cosas


El primer depósito utilizado como prototipo


En la siguiente foto está todo lo que en un principio pensábamos que íbamos a utilizar. Luego hemos ido modificando alguna cosita que os iré contando a lo largo de este post.

Placa de policarbonato alveolado (2 x 1,05 x 0,06) (A), una canaleta cubrecables (B),
perfiles taladrados (C1, C2, C3), escuadras anguladas de plástico (D), tornillería,
bridas, casquillo PVC (E), pegamento de exteriores

Vamos con el making-up

Lo primero fue cortar pues todo tenía una longitud de dos metros y había de dejarlo a uno. Lo voy a ir explicando con fotos que es como mejor se entienden estas cosas. El orden de las fotos es el orden bueno de ejecución, os lo digo por experiencia...

Cortando el perfil (C3) con la rotaflex. También vale una sierra de mano con hoja para metal.


Cortando la canaleta (B)


Placas de policarbonato (A) cortadas, cada mitad de 1 m2 


Hay que taladrar la canaleta (B) en el medio con una broca de corona
 para preparar la salida del agua hacia el depósito

El agujero tuve que agrandarlo un poco con la lima para meter el casquillo de salida del agua (E)

Tal vez os preguntaréis para qué es necesario este casquillo de PVC (E), pues con el agujero en la canaleta ya serviría. Si no tienes el depósito perfectamente nivelado y llueve poco, corréis peligro que el agua se deslice por el plano inferior de la canaleta (B) y cuando vaya a caer, lo haga fuera del depósito. El segundo depósito no me quedó muy nivelado y esto ya ha ocurrido. Y no se puede andar perdiendo el agua...


Es un curro nivelar un depósito en medio del campo: azada y piedras son necesarias


Hay que hacer unos taladritos a la canaleta (B) para pasar las bridas

Apoyo de las placas. Rulos (F) a partir de ahora

Estos rulos (F) son algún tipo de pieza utilizada en el montaje de persianas, Son estupendos y son una mejora del tercer depósito con respecto al prototipo. Estuve un buen rato dando vueltas por el centro de bricolaje, buscando algo así. Están taladrados lo que ya quita un trabajo y se apoyan y fijan muy fácilmente en el depósito. El primer diseño era así:


Cortábamos los perfiles C1 con la altura de la inclinación que le quisiéramos dar. A ellos se amarraban los perfiles horizontales C3 donde se fijaban las planchas.

Foto para entender qué son las piezas C1, C2 y C3.
Aquí se ven los apoyos pequeños verticales (C1), los apoyos verticales de 40 cm (C2)
y los apoyos horizontales (C3). En el tercer depósito los apoyos pequeños C1
y su correspondiente C3 han sido sustituidos por el rulo (F)

Los perfiles C1 eran complicados de hacer. Hay que contar con que la superficie superior del depósito es irregular por lo que había que hacerlos de diferentes tamaños. Muy difícil hacerlo bien.

Y otro problema más. Cuando hicimos el primer depósito, preparamos planchas y cortamos los perfiles (C1, C2 y C3) para dos más. La idea era buena: los siguientes depósitos irián como churros de este modo. Pero cuando fuimos a buscar los otros dos depósitos, resulta que cada uno era de un padre, no hay uno igual...


Lo siguiente es colocar los perfiles cortados (C2) de la parte de atrás 

Los perfiles (C2) los cortamos a 40 cm, salían 5 unidades de cada perfil de 2 m. Los medimos para que apoyaran en las barras horizontales y que además le dieran a la bandeja la inclinación necesaria. Estuve incluso calculando los senos... El tercer depósito que veis arriba no tiene barras horizontales y el segundo depósito los tiene a otra altura. Así que mucho calcular para nada. Al final, los he puesto a ojo, donde mejor me ha convenido o ha cuadrado.


Después, hay que poner el perfil horizontal (C3) para fijar la plancha (A) y que a su vez se fija a los apoyos (C2)

Es mejor fijar primero la plancha (A) al rulo (F). Con un berbiquí se taladra muy fácilmente la plancha y como el rulo está taladrado a su vez, es fácil colocar las bridas. No tengo fotos de eso porque tuve que pelearme duramente con el viento que se quería llevar la plancha, pero creo que no hace falta. Y luego va el perfil horizontal (C3). Se coloca encima de los apoyos verticales (C2).

Un berbiquí es suficiente

Esta recomendación es muy importante porque fue un fallo del segundo depósito. Fijad el apoyo horizontal (C3) a la plancha cuando ya tengáis la plancha fijada al rulo, así no os equivocaréis a la hora de hacer los taladros. En el segundo depósito me equivoqué y había dos opciones o volver a hacer taladros, o calzar los apoyos. Me decanté por la segunda opción, por no agujerear más la plancha.

Ahora toca cerrar la canaleta. Estuve buscando tapas o algo que lo cerrara pero no encontré nada de ese tamaño que cuadrara bien. No sé cómo se me encendió la bombilla un día y se me ocurrió que el poliespan que se usa en los embalajes podría servir de lujo porque no es rígido, se puede apretar y si metes una pieza que sea un poco más larga que la canaleta, la puedes apretar para que entre y luego el poliespan se volverá a expandir y hará un cierre lo suficientemente bueno como para que el agua tenga que elegir pasar por el agujero de la canaleta hacia el depósito.


Midiendo el poliespan. Es del embalaje del tóner de la oficina. El taladro para la brida de fijación lo he tapado con el pegamento de exteriores

Las escuadras anguladas (D) no las he usado en este tercer depósito.

Las escuadras anguladas (D) no sirven para el diseño con rulo. Iban a servir para canalizar dentro de la canaleta (B) el agua que se quisiera ir por los bordes en caso de no estar bien nivelados los depósitos. Pero las bridas molestan cuando la placa está unida al rulo y para ponerlo a medias, mejor no ponerlo.

Hay un segundo depósito del que no tengo fotos pues he perdido el móvil. En él había encontrado una manera muy sencilla para hacer el rebose que Lucia de Una suerte de tierra me propuso. Tendrá que tener su propio post porque ya tengo ganas de publicar este.

Y el primer depósito que está en la huerta en Bilbao.

Confío en que en Bilbao no tenga problemas para llenarse


Todas estas nieves de estos días están empezando a llenar los depósitos. Habrá un post para ver el agua recogida y qué ha pasado con las bandejas, ¿habrán podido resistir los kilos de nieve que seguro que les han caído encima? Confío en que sí.

También tenía una foto en el móvil perdido de un depósito de este tipo en medio de una huerta que le habían hecho un entramado de cañas al que se le ponía un plástico a modo de embudo para recoger agua. Lo quería poner como ejemplo de que hay un montón de soluciones. Pero la foto está pérdida también, así que lo dejo a vuestra imaginación.

Y ahora que ya están en marcha, hay que tener en cuenta algo. Todo el agua que se recoja aquí, no caerá a la tierra... pero hay un post que tengo en la cabeza para hablar de todo esto. Efecto oasis se va a llamar.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Acción: Empezando el seto cortavientos

En la visita de Mavi iba la recomendación de hacer un seto cortavientos y ha llegado el momento de empezar el del talud entre las dos terrazas. Este seto será el que en el futuro proteja de los vientos a los cultivos que estén en la terraza superior.

Momento cero del seto cortavientos

Elegí los huecos a más o menos 2/3 de altura tomando como base la terraza inferior. Y entre cada hueco habrá unos tres metros. Ahora parece mucho pero cuando las plantas lleguen a su desarrollo pleno no será nada: al fondo se ve un viejo majuelo que tiene una anchura mucho mayor que ese espacio.

Para comenzar se aparta un poco la cubierta vegetal para poder trabajar mejor con la pala de corte. Yo me ayudé con lo que tenía a mano: una pala y unas tijeras cortasetos...

Con descubrir un poco de tierra es suficiente para que entre la pala

Y se hace un buen agujero, lo suficientemente profundo para que pueda tener un alcorque lo que allí plantemos. En un principio tenía pensado hacer una zanja corrida pero Mavi me quitó la idea de la cabeza, esa zanja retendría tal vez mucha agua y el agua la queremos más abajo, en la zanja que hay en la terraza que es donde se van a poner los cultivos más interesantes.


¿Qué haces?

Para el cortavientos he elegido especies que tengo a mano, que den frutos comestibles y que además sean rústicas para aguantar sin problemas los rigores del verano. Aunque serán regadas los primeros veranos, claro está, y ya estoy mirando cómo colocar depósitos para recoger agua de lluvia y no tener que cansarme llevando garrafones de agua, a fin de cuentas siempre he oído que la permacultura es la agricultura para vagos...


Dos de los cinco alcorques que he hecho, ¿estarán muy separados?

Tenía a mano un endrino y un ciruelo y he cogido un majuelo y un ciruelo de los marcados. En el quinto agujero pondré un acerolo, que sí que tendré que comprar, para no repetir mucho pues me gustaría que fuera un seto variado. Los he intentado quitar con bastante raíz y todavía tienen parte del otoño y del invierno para asentarse y echar toda la raíz nueva que puedan para la primavera. Tengo esperanzas de que todos ellos vayan a prender, pero por si las moscas y siguiendo también los consejos de Mavi, he puesto en el mismo alcorque un cóctel de semillas. No sé si esto tiene mucha base científica pero parece ser que las semillas se animan las unas a las otras y me suena bien, así que he puesto semillas de germinación fácil como las habas con otras de germinación más lenta o menos exitosa como los majuelos o las endrinas. Además las habas, como leguminosas que son, darán su aporte de nitrógeno.


Rosal silvestre, majuelo, endrino, habas y avellana


Un ciruelo claudio con el cóctel de semillas

Si todas las semillas quisieran germinar, no habría problema, estos alcorques servirán como viveros. Siempre se pueden llevar las plantitas recién germinadas a otros lugares donde nos convengan más. Hay que hacer dos setos cortavientos bastante largos para las dos terrazas. Y son cartuchos de reserva por si los plantones que estoy poniendo no soportan el trasplante. Hay que asegurar.


Uno de los majuelos marcados ya colocado en su sitio

Una vez colocadas las semillas, va la capa de paja, como no, pero siempre teniendo cuidado de no rellenar demasiado el alcorque y que no rebose de paja para que pueda recoger agua.

Y aún me queda otra bala que son las acacias, esa otra leguminosa que vale para todo, crece rápido y es rústica. Esas las pondré en primavera, tengo alubias guardadas y tengo un semillero plantado. Cuando empiecen a salir, las llevaré a su lugar en el seto. Las iba a poner en los alcorques pero se me ocurre que para que no se peguen con lo plantado en ellos, las voy a poner en los espacios entre alcorques, para ir tapando huecos rápidamente. Cuando el seto llegue a su plenitud, ellas ya no estarán pero van a ser de una gran ayuda mientras el seto crece. ¡Quién pudiera mirar por un agujero y ver cómo estará este seto dentro de 10 ó 20 años...! Es una hermosa carrera de fondo.

En las próximas visitas durante este otoño-invierno seguiré haciendo alcorques y plantando el seto. En de la terraza inferior lo dejo para el año que viene. Y este verano habrá entrada con seguimiento de qué ha pasado con las semillas y con los plantones. Prometido.


jueves, 16 de octubre de 2014

Acción: belloteando


Ya sé que está mal que lo diga, pero si de algo me siento orgullosa es del hecho de que en cada uno de los últimos 16 años he plantado o sembrado árboles. Los árboles primeros los planté en un monte comunal cerca de la casa de mis padres en Bilbao, era un antiguo pastizal que a falta de vacas se cubría de helechos en verano. Cogí unas bellotas del parque, las sembré y cuando los roblecitos salieron, los planté junto a mi padre que se ofreció a ayudarme, pues por aquel entonces tenía más idea de azadas que yo. Mi padre murió al año siguiente y esos árboles que plantamos juntos son ahora unos señores robles que da gusto verlos. De vez en cuando voy a pasear por allí y siempre me queda esa buena sensación de misión cumplida.

Seguí plantando en esa misma ladera árboles cada año hasta que compré el terrenito de Burgos del que me ocupo en este blog. Y aquí, como ya os he contado en esta entrada con la que me presenté, mis índices de éxito bajaron espectacularmente... Después de cometer muchos errores como, por ejemplo, plantar árboles que necesitan sombra y humedad en una pelada ladera de solana, y ver como muchos árboles recién plantados en ese año no pasaban el verano, fui bajando las expectativas y depurando el sistema de plantación. Ha sido sobre todo en el foro "Repoblación autóctona" donde más he aprendido. Cualquier duda que tengáis sobre cómo hacer germinar semillas de árboles (eso sí, siempre autóctonos), sobre cómo llevar a cabo una plantación o hábitats más adecuados de las especies, seguro que ahí la vais a solucionar.


Quejigo padre-madre (Quercus faginea)


El padre-madre estaba cargado de bellotas y dejé muchas más en el árbol

Al contrario que otro tipo de árboles, las bellotas germinan muy fácilmente. Si no lo habéis intentado todavía, os animo a poner una en un tiesto, regadlo con regularidad para que la tierra esté más bien húmeda y al de poco tiempo casi seguro que os saldrá un arbolito.





Sin embargo, los tiestos no son el mejor recipiente donde sacar adelante robles. La familia Quercus echa antes que las hojas una vigorosa raíz llamada pivotante cuya labor principal es profundizar lo más que pueda en la tierra, para así poder aguantar la sequedad del verano. Si plantamos la bellota en un tiesto, la raíz crecerá, llegará al fondo del tiesto, intentará llegar más allá que para eso esta diseñada y empezará a dar vueltas y más vueltas por el fondo del tiesto, espiralizando la raíz, desperdiciando mucha energía que necesitaba para profundizar en el suelo. Dicen que si se planta un arbolito con la raíz espiralizada queda dañado y no crece bien. En mi montón de fracasos, está también el de plantar robles así y la verdad es que se han quedado, de momento, enanitos.

Así que si queréis plantar robles o encinas o alcornoques para luego llevarlos al monte, lo suyo es plantarlos en bandeja forestal que con su forma cónica evitan que la raiz crezca en forma de espiral. Sin embargo, no hay nada como una semilla que nace en el mismo sitio donde se va a quedar. Si el sitio es bueno, no se malgastan sus fuerzas.



Parte del lugar de la plantación con las bellotas del padre-madre

No tengo buenas fotos porque olvidé la tarjeta de la cámara y no se me ocurrió hacer fotos con el móvil hasta que no hube acabado. Así que no tengo fotos de las que cogí, pero calculo que unas 120 bellotas. Con las mejores preparé dos semilleros y las demás las planté directamente a tierra. Y ¿cómo las planto en tierra?, pues así: se coge una vara de hierro, se clava en tierra (más fácil si la tierra está húmeda) y se mete dentro del agujero una bellota, lo más profundo que se pueda. Y te olvidas, este sistema es mucho más cómodo que plantar el mismo número de bellotas en bandejas forestales y luego pasar los plantones a tierra, para lo que ya se necesita pala y azada. Pero no es tan eficiente...

El ser humano, especie dentro de la que mi incluyo, busca eficiencia y si planta 80 bellotas, quiere que salgan 80 quejigos. Hace un tiempo que cambie ese programa mental, ahora mismo, aparte de ser humano, me siento un vector de propagación de árboles... ese roble padre-madre que os he mostrado, está cargado con cientos de bellotas este año. La naturaleza no lo ha diseñado para que esos cientos de bellotas se conviertan en igual número de árboles, no, las bellotas son un alimento de primera para que los animales que pasan el invierno en ese lugar hagan sus reservas.

Con la varilla se pueden plantar cientos de bellotas en una tarde bien aprovechada, pero muchas de esas bellotas muy probablemente serán comidas por jabalíes o ratones de campo o cualquiera que pase con hambre por allí. Sin embargo, alguna bellota será olvidada y con muy poco esfuerzo, se conseguirán nuevos árboles que falta nos hace. Y para "dar de comer" a esa parte controladora que tenemos los seres humanos, también tengo las del semillero, que en cuanto empiecen a brotar las pasaré a tierra. En la primavera.

(En el foro que os he comentado de "Repoblación Autóctona" hay un tal Nano_Sánchez que es el administrador del foro y hace sus plantaciones en la zona de Murcia. Él cuenta que los jabalíes le roban las bellotas, así que se ha inventado el sistema de enterrar dos bellotas, una a mucha profundidad y otra más superficialmente. Los jabalíes escarban porque les llega el olor y como encuentran una, dejan en paz la otra y encima ¡le hacen el alcorque!.)


Las dos bandejas con tierra más marrón son de quejigos

Y más consejos: sembrad la bellota debajo de una matita de lo que sea, cuando el árbol es joven le dará una sombra y evitará que en el suelo que rodea a su todavía pequeña raíz, se evapore el agua tan fácilmente. Yo me aproveché de la aulaga (Calicotome spinosa) y del escobizo (Dorycnium pentaphyllum) que por cierto son dos leguminosas que crecen abundantemente por allí. Y ahora es el momento de recoger y sembrar las bellotas, lo que se conoce en el argot del reforestador como "bellotear".




Si no conocéis este cuento "El hombre que plantaba árboles", os invito a verlo. Y también os invito a que os unáis al anónimo grupo de repobladores "furtivos" que, a escondidas y casi avergonzados si les descubren, plantan árboles. 



lunes, 26 de mayo de 2014

Acción: La segunda zanja

Vamos avanzando hacia la segunda zanja, que corresponderá a una segunda fila de árboles. Siguiendo el procedimiento de la primera zanja , hemos hecho la segunda así que no hay mucho que explicar, solo dejar un testimonio gráfico en este diario de trabajo.


Zanja, caballón, cartones




La tierra estaba más seca que con la primera zanja y costó más


Tal vez tendré que dejar más espacio entre las próximas zanjas


El amigo cuatro patas está encantado y nosotros también

El objetivo de este año era hacer dos zanjas y ya está cumplido. Antes de que salieran las hojas cogí un montón de puas de diferentes frutales y alguna parece haber prendido, he plantado también semillas, tengo algún plantón del año pasado, el señor que me vendió la finca tiene tres nísperos europeos que no quiere y me va a regalar. No hay prisa pero no habrá pausa.

Ya tengo la propuesta para el año que viene: otra zanja, dos depósitos de agua más, empezar a plantar árbolitos.