Salomé es una ahoyadora de armas tomar que vive en un pueblo de Madrid en casa de mi amiga Ana. Con ella una no puede andarse con tonterías y, por eso, Ana le preguntó a ver qué le parecía ir a plantar unos árboles a Burgos. Después de pensarlo un rato Salomé dijo: "Nada me hace más feliz que cumplir con mi destino" y por esa frase lapidaria interpretamos que estaba de acuerdo. Ella es así, cuando habla es para dejar a todo el mundo con la boca abierta.
Aquí Salomé acabando de recitar un poema
Tiene una fuerza descomunal. Yo la intenté manejar y casi me saca volando. Así que era Ana quien la guiaba para hacer los agujeros. Y yo la transportaba, intentando ayudar, de un agujero a otro. Se han plantado 10 fresnos (Fraxinus angustifolia), 8 encinas (Quercus ilex), 3 guisantes siberianos (Caragana arborescens) y 26 laricios (Pinus nigra) en un tiempo récord, en unas 4 horas.
Empezamos por el talud más destrozado por las lluvias torrenciales del pasado verano. La nueva plantación de laricios pretende crear una contención para los torrentes venideros porque es muy poco probable que la finca de arriba deje de ser arada en los próximos años. Y como había suficientes pinos seguimos avanzando por la ladera de solana hasta que se acabó la bandeja.
Vaya par de máquinas
Los de Google Earth han actualizado este verano las tomas de mi pueblito y ahí se puede apreciar el río que pasó por encima de la vaguada y por dónde fueron los ríos de lodo que arrastró el agua desde la finca plantada con girasoles que se encuentra en lo alto de la colina.
Las tres zanjas que tenía se colmataron y el depósito de más arriba fue desplazado junto con piedras.
El norte apunta hacia arriba.
La vaguada está orientada hacia el este, hacia el amanecer. Como siempre para las orientaciones este-oeste las dos laderas que la contienen son de solana -orientación sur- y de umbría -orientación norte- (y al revés en el hemisferio Sur). Cuando practicamos la observación y sobre todo en aquellos sitios que andan justos de agua podemos ver que la orientación -ese "pequeño" detalle- es tan condicionante que aunque los suelos se encuentren muy cerca y compartan su composición química, la vegetación es bastante diferente.
Umbría
Y, por eso, en esta vaguada la ladera de umbría se encuentra mucho más avanzada que la de solana en lo que a sucesión se refiere. Ya hay unos once quejigos de porte arbóreo y unos siete aun pequeños, que parecen arbustos y que cualquier año nos sorprenden y pegan el estirón. Toda la ladera está cubierta por un potente estrato herbáceo que no decae ni el lo más seco del verano y que cubre tupidamente el suelo. Y algún tojo (Ulex europaeus) sobresale por encima de la hierba. La recuperación es evidente. Puede que dentro de unos diez años, o tal vez alguno más, el quejigo comience a ser dominante y vaya ocupando más y más la ladera.
En la umbría el bosque comienza a enseñar la patita
Los quejigos durante más de su primera década de vida son como arbustos
Pero en la solana todo es más difícil: el sol da de pleno durante más horas y seca más el suelo con lo que hay un menor número de especies que pueden en ella prosperar. Aquí triunfa el tomillo y en primavera domina el gamón, también hay tojos (Ulex europaeus) y escobizos (Dorycnium pentaphyllum) como pequeños arbustos. Y donde casi no hay suelo por estar la roca muy próxima a la superficie domina el Sedum album, y donde el Sedum album no puede crecer, hay líquenes, rellenando los huecos. Eso sí, no he visto ningún quejigo, ni ningún arbusto bien desarrollado así que he pensado que hay que echar una mano en esta zona.
Solana
Detalle del suelo de la solana: tomillo (Thymus vulgaris), gamón (Asphodelus albus), uva de gato (Sedum album), escobizo (Dorycnium pentaphyllum)
Así que en la zona de solana hemos seguido plantando los pinos laricios (Pinus nigra). Son unos todo-terreno y creo que con mi ayuda, pues este verano tendrán sus riegos de supervivencia, y su capacidad de sufrir el estrés hídrico veraniego, en unos pocos años podrán generar algo de sombra sobre la solana, dándole a ese suelo nuevas oportunidades de albergar especies más delicadas.
Lugares de la plantación
Otra de las razones para plantar árboles en las laderas es la capacidad de los árboles de crear esponjas vivas en el suelo, pues con ellos el suelo aumenta su capacidad de retener agua. De todos los lugares donde podemos almacenar el agua, el mejor de todos es el suelo. Y los árboles nos ayudarán a conseguirlo: lo sombrean, evitando la evaporación, y generan un suelo mullido y lleno de recovecos, permitiendo que el agua de lluvia se quede y ralentice su viaje hacia el mar.
Unas laderas cubiertas de árboles harán que el suelo de la vaguada disponga de más humedad durante más tiempo. Y eso favorecerá toda la vida y los cultivos que allí se encuentren.
Tres en raya
Todos tienen su acolchado de cartón y paja, y su red de protección
Estoy segura de que los pinos son una exquisitez para los corzos. Menos las encinas a las que no he puesto protecciones (pienso que pasará como con sus primos los quejigos a los que dejan en paz), todos los demás árboles llevan su protector. Ya no me la juego. Y, además, temo que Salomé ya no quiera venir más, si no cumplo con mi palabra de cuidar de los arbolitos. Después de todos estos años ya sé quiénes son sus dos grandes enemigos: los corzos y la sequía estival. Y ya que en verano estoy yo echando una mano con unos riegos de supervivencia, sin duda los corzos son lo peor. Parece ser que con los cuernos pelan las cortezas y dejan a los árboles secándose lentamente al sol y al aire, y sin su protección natural, mueren. Así que no van a faltar protecciones porque si no, esto sería trabajar para el saco de lo echado a perder.
Una pena pero Bamby no juega en mi equipo
¡Buena suerte!
Además de en la ladera de solana, Ana, Salomé y yo también plantamos al final de la vaguada. Hace tres años con ayuda de un amigo se hizo una nueva zanja y se plantaron fresnos (Fraxinus angustifolia), guisantes siberianos (Caragana arborescens) y avellanos (Corylus avellana). No recuerdo cuántos fueron pero tal vez 8, 2 y 8 unidades de estos árboles. Cometí el error de no ponerles protección y solo quedan dos fresnos y un avellano, y los dos guisantes siberianos que a día de hoy tiran fenomenal. Si murieron (realmente desaparecieron), no fue por falta de agua porque en otro lugar planté 10 avellanos con idea de crear un seto cortavientos y esos siguen bien... porque tienen su mallita. Esta zona es la mejor de toda la vaguada, donde siempre la hierba conserva el color verde en verano pues ahí va a dar toda la recogida de laderas. Así que me he gastado todas las reservas de malla y he tenido que ir a comprar más.
Cada malla de un color. Fresnos, guisantes siberianos y avellanos formarán una barrera frena vientos
He elegido los fresnos para esa zona tan propicia porque es un árbol que da muy buena madera y, además, crece relativamente rápido para lo que son árboles de buena leña. Y el avellano y el guisante siberiano para ir cerrando el paso del viento a diferentes alturas. La vaguada es como un cañón de aire y quiero ponerle al viento diferentes frenos.
Y ya está todo listo. Solo queda que llueva para sellar el buen futuro de este trabajo. Si para Semana Santa no cae lluvia, tendré que empezar a regar. Llevamos más de dos meses sin ver la lluvia y eso es demasiado para estos pobres árbolitos recién plantados. Este año tengo buenas reservas de agua (el año pasado fue excepcional y no tuve que hacerlo) pero empezar a regar en abril... es una anormalidad muy grande...
De aquella tarde tengo un recuerdo muy especial. Estuvimos muy atareadas, centradas en la elección de los lugares, en llevar a Salomé de un lado a otro para que hiciera su trabajo,... y, sin darnos casi cuenta, ya habíamos terminado la bandeja de laricios. Y ahí, de repente, fui consciente de todo lo que habíamos hecho, en tan poco tiempo, con tan poco esfuerzo por mi parte, gracias a Salomé y a Ana. A mí vinieron recuerdos de las muchas veces que había estado cavando sola, del esfuerzo, de la impotencia por no poder hacer más,... y ahí mismo delante de ellas me puse a llorar como una tonta, sintiendo una inmensa gratitud. Que nadie que me haya ayudado se sienta mal, nunca he estado realmente sola en este proyecto. Pero esto ha sido otro nivel. Y Salomé me ha dicho que también vendrá el año que viene. Bueno, ella realmente ha dicho: "Cumpliremos con nuestro destino". Qué tía.
Aunque ya hay una entrada sobre este tema, he pensado repetir este año para animaros a sembrar bellotas. Ahora que es el tiempo de echarse al monte con la cesta y recoger setas, frutos secos, frutas, etc., os lo recuerdo para que aprovechéis también a recoger unas cuantas en vuestros paseos.
Ayer fue mi día de belloteo, mi compromiso anual, una especie de acto de servicio. Fueron pocas, tengo poco tiempo en estos días, ahora el mundo me arrastra a otras actividades, pero si no recojo unas bellotas y las siembro es que no soy yo.
El botín. Bellotas de Quercus faginacea
La última primavera ha sido tan calurosa que todos los árboles han estado cargados de fruta y los robles no iban a ser diferentes, estaban a tope de bellotas. La buenísisma noticia es que además del padre-madre, un quejigo adulto del que las llevo ya varios años cogiendo para el belloteo en esta zona, otros quejigos han empezado a producirlas. Hasta ahora habían sido demasiado jóvenes. Pienso que eso generará una riqueza para este ecosistema, más comida que se irá repartiendo por toda la cadena trófica. En qué estaríamos pensando cuando nos dio por talar los bosques...
El padre-madre ya no está solo
El procedimiento es bien fácil, el año pasado os explicaba por qué era mejor sembrar las bellotas directamente en el suelo, bajo la sombra de algún arbusto, ayudándoos con un pincho. Este año os explico lo de la bandeja. Me da un poco de vergüenza explicar algo tan simple y tan poco costoso en tiempo. Si eres un reforestador profi, ¡no sigas leyendo!, pero mucha gente que me conoce, me pregunta cómo se hace y al final no se animan porque creen que lo van a hacer mal. Cuando no se sabe nada y se quiere hacer algo, ver unas fotos quita el miedo y solo con pensar que igual consigo que alguno de los lectores de este blog se anime a marchar al monte a bellotear o siembre alguna en casa para plantar el arbolito el año que viene me da una gran alegría.
Las bellotas dentro del agujero hecho con un pincho
Después se tapan las bellotas con los dedos, metiéndolas para dentro y listo,
a esperar a que broten en la primavera
Una imagen vale más que mil palabras, no puede ser más sencillo. En la bandeja de atrás se pueden ver algunos de los roblecitos que han brotado en primavera de la siembra del año pasado. En cuanto se les pongan las hojas marrones, los plantaré en tierra. Intentaré darles un agua en lo peor de su primer verano, aunque estos árboles son de lo más rústico que hay por aquí. Están bien adaptados al clima mediterráneo semiárido con nuestros veranos tan secos. El único "problema" es que crecen lentamente.
Fue plantado hace tres otoños, sembrado tal vez hace cuatro
Fácil ¿no? Pues esto vale para todos los árboles del genero Quercus.
Hay muchas razones para que nos pongamos a la labor de plantar árboles, más allá de que seamos un poco friquis. Sinceramente creo que debería ser algo organizado desde todos los gobiernos porque el planeta necesita árboles y ecosistemas saludables, pues son excelentes sumideros del CO2 que nuestra civilización está irresponsablemente lanzando a la atmósfera y que está rompiendo todos los límites planetarios. No me extiendo más en este tema, con el que no pretendo preocuparos, sino activaros.
Animaos, este es el mes. La puerta está abierta ahora, aprovechadla porque no se volverá a abrir hasta el año que viene. Si yo no hubiera podido hacer mi belloteo, me estaría pesando todo el año...
"Aunque el mundo se acabara mañana, todavía hoy yo plantaría un árbol"
Ya sé que está mal que lo diga, pero si de algo me siento orgullosa es del hecho de que en cada uno de los últimos 16 años he plantado o sembrado árboles. Los árboles primeros los planté en un monte comunal cerca de la casa de mis padres en Bilbao, era un antiguo pastizal que a falta de vacas se cubría de helechos en verano. Cogí unas bellotas del parque, las sembré y cuando los roblecitos salieron, los planté junto a mi padre que se ofreció a ayudarme, pues por aquel entonces tenía más idea de azadas que yo. Mi padre murió al año siguiente y esos árboles que plantamos juntos son ahora unos señores robles que da gusto verlos. De vez en cuando voy a pasear por allí y siempre me queda esa buena sensación de misión cumplida.
Seguí plantando en esa misma ladera árboles cada año hasta que compré el terrenito de Burgos del que me ocupo en este blog. Y aquí, como ya os he contado en esta entrada con la que me presenté, mis índices de éxito bajaron espectacularmente... Después de cometer muchos errores como, por ejemplo, plantar árboles que necesitan sombra y humedad en una pelada ladera de solana, y ver como muchos árboles recién plantados en ese año no pasaban el verano, fui bajando las expectativas y depurando el sistema de plantación. Ha sido sobre todo en el foro "Repoblación autóctona" donde más he aprendido. Cualquier duda que tengáis sobre cómo hacer germinar semillas de árboles (eso sí, siempre autóctonos), sobre cómo llevar a cabo una plantación o hábitats más adecuados de las especies, seguro que ahí la vais a solucionar.
Quejigo padre-madre (Quercus faginea)
El padre-madre estaba cargado de bellotas y dejé muchas más en el árbol
Al contrario que otro tipo de árboles, las bellotas germinan muy fácilmente. Si no lo habéis intentado todavía, os animo a poner una en un tiesto, regadlo con regularidad para que la tierra esté más bien húmeda y al de poco tiempo casi seguro que os saldrá un arbolito.
Sin embargo, los tiestos no son el mejor recipiente donde sacar adelante robles. La familia Quercus echa antes que las hojas una vigorosa raíz llamada pivotante cuya labor principal es profundizar lo más que pueda en la tierra, para así poder aguantar la sequedad del verano. Si plantamos la bellota en un tiesto, la raíz crecerá, llegará al fondo del tiesto, intentará llegar más allá que para eso esta diseñada y empezará a dar vueltas y más vueltas por el fondo del tiesto, espiralizando la raíz, desperdiciando mucha energía que necesitaba para profundizar en el suelo. Dicen que si se planta un arbolito con la raíz espiralizada queda dañado y no crece bien. En mi montón de fracasos, está también el de plantar robles así y la verdad es que se han quedado, de momento, enanitos.
Así que si queréis plantar robles o encinas o alcornoques para luego llevarlos al monte, lo suyo es plantarlos en bandeja forestal que con su forma cónica evitan que la raiz crezca en forma de espiral. Sin embargo, no hay nada como una semilla que nace en el mismo sitio donde se va a quedar. Si el sitio es bueno, no se malgastan sus fuerzas.
Parte del lugar de la plantación con las bellotas del padre-madre
No tengo buenas fotos porque olvidé la tarjeta de la cámara y no se me ocurrió hacer fotos con el móvil hasta que no hube acabado. Así que no tengo fotos de las que cogí, pero calculo que unas 120 bellotas. Con las mejores preparé dos semilleros y las demás las planté directamente a tierra. Y ¿cómo las planto en tierra?, pues así: se coge una vara de hierro, se clava en tierra (más fácil si la tierra está húmeda) y se mete dentro del agujero una bellota, lo más profundo que se pueda. Y te olvidas, este sistema es mucho más cómodo que plantar el mismo número de bellotas en bandejas forestales y luego pasar los plantones a tierra, para lo que ya se necesita pala y azada. Pero no es tan eficiente...
El ser humano, especie dentro de la que mi incluyo, busca eficiencia y si planta 80 bellotas, quiere que salgan 80 quejigos. Hace un tiempo que cambie ese programa mental, ahora mismo, aparte de ser humano, me siento un vector de propagación de árboles... ese roble padre-madre que os he mostrado, está cargado con cientos de bellotas este año. La naturaleza no lo ha diseñado para que esos cientos de bellotas se conviertan en igual número de árboles, no, las bellotas son un alimento de primera para que los animales que pasan el invierno en ese lugar hagan sus reservas.
Con la varilla se pueden plantar cientos de bellotas en una tarde bien aprovechada, pero muchas de esas bellotas muy probablemente serán comidas por jabalíes o ratones de campo o cualquiera que pase con hambre por allí. Sin embargo, alguna bellota será olvidada y con muy poco esfuerzo, se conseguirán nuevos árboles que falta nos hace. Y para "dar de comer" a esa parte controladora que tenemos los seres humanos, también tengo las del semillero, que en cuanto empiecen a brotar las pasaré a tierra. En la primavera.
(En el foro que os he comentado de "Repoblación Autóctona" hay un tal Nano_Sánchez que es el administrador del foro y hace sus plantaciones en la zona de Murcia. Él cuenta que los jabalíes le roban las bellotas, así que se ha inventado el sistema de enterrar dos bellotas, una a mucha profundidad y otra más superficialmente. Los jabalíes escarban porque les llega el olor y como encuentran una, dejan en paz la otra y encima ¡le hacen el alcorque!.)
Las dos bandejas con tierra más marrón son de quejigos
Y más consejos: sembrad la bellota debajo de una matita de lo que sea, cuando el árbol es joven le dará una sombra y evitará que en el suelo que rodea a su todavía pequeña raíz, se evapore el agua tan fácilmente. Yo me aproveché de la aulaga (Calicotome spinosa) y del escobizo (Dorycnium pentaphyllum) que por cierto son dos leguminosas que crecen abundantemente por allí. Y ahora es el momento de recoger y sembrar las bellotas, lo que se conoce en el argot del reforestador como "bellotear".
Si no conocéis este cuento "El hombre que plantaba árboles", os invito a verlo. Y también os invito a que os unáis al anónimo grupo de repobladores "furtivos" que, a escondidas y casi avergonzados si les descubren, plantan árboles.
Cuando yo era pequeña, estudiaba que había tres reinos: el animal, el mineral y el vegetal. Al mineral lo han dejado en paz pero el animal y el vegetal tienen compañia, ya no son dos los reinos de los seres vivos sino seis: Archaea, Bacteria, Protista, Plantae, Fungi y Animalia
Este blog no tiene intención de dar clases de biología... pero sí me ha parecido importante darle al Reino Fungi su relevancia. Y de paso aprendo.
Creo que muchos les metemos dentro de las plantas pero no, ellos tienen su propio reino. Son una evolución independiente y se diferencian principalmente de ellas en que sus paredes celulares están hechas de quitina mientras que la de las plantas es de celulosa, y que, además, no producen su alimento gracias a la luz del Sol. En el reino Fungi hay cuatro maneras de conseguir el alimento y eso es lo que determina sus cuatro grupos: saprofitos (descomponedores), liquenizados (simbiosis entre hongo y un alga), micorrizógenos (simbiosis entre hongo y plantas a través de la raiz) y parásitos.
Y me centro en los micorrizógenos, que son hongos que se unen en simbiosis a determinadas plantas, formando una relación beneficiosa para ambas partes. Estos hongos se unen a los árboles o especies vegetales por sus raíces, creando una prolongación de estas y permitiendo que las raíces lleguen mucho más lejos para conseguir agua y nutrientes. A su vez, los hongos consiguen carbohidratos y otros elementos que sintetizan las plantas y que ellos no son capaces de crear por sí mismos.
La siguiente foto me encanta por su claridad y está sacada de esta página donde explican muy bien lo que es la micorrización. En la foto se pueden observar los puntos blancos engrosados en las raíces de un pinito: son las micorrizas de las que parte una maraña de filamentos blancos, las hifas, cuyo conjunto forma el micelio y exploran mucho más espacio en el suelo del que podrían ocupar sólo las raíces. El árbol se hace así más resistente a la sequía al estar mejor abastecido. Es una buena relación de amistad.
A su vez, puede que los micelios de hongos asociados a diferentes árboles se pongan en contacto, formando bajo el suelo una tupida red que une el bosque, intercambiándose muchas cosas. Sin duda es algo bonito que hay que procurar. Y encima, algunos de estos hongos que se micorrizan son de alto valor culinario: los boletus (Boletus edulis, Boletus pinicola) en roble, encina, castaño, haya y pino, los níscalos (Lactarius deliciosus) en pino, las trufas (Tuber melanosporum) en roble, encina y avellano, la seta de cardo (Pleorotus eringii) en cardos.
En esta ladera hay plantadas un montón de encinas y robles
Hace un par de años entramos en contacto con una asociación de montañeros de Belorado. Todos los 6 de diciembre hacen una plantada de árboles y aunque su trabajo es voluntario, a veces les cuesta encontrar alcaldes de mente abierta que cedan terrenos comunales donde poder plantar los árboles que ellos mismos traen. Aquel año no encontraban sitio y por una serie de carambolas, acabé cediéndoles esta ladera sin tener mayor mayor interés que la de apoyar una hermosa acción. Trasteando por internet, encontré páginas en las que venden inóculo para micorrizar frondosas y ahora estoy especialmente interesada en el boletus edulis para la ladera donde plantamos unos robles y unas encinas hace ya un par de años. Cuando estos arbolitos tengan diez años -ahora tienen tres-, se podrán micorrizar, destapando alguna raiz y echando el inóculo. Después se cruza los dedos y se esperan un par de años a ver...
Y para las laderas de solana, lo intentaremos con la seta de cardo que por lo que dicen los del pueblo, antes se daba mucho y ahora ya casi no hay. Hay páginas que te venden hasta la semilla del cardo junto con el inóculo, aunque siempre he preferido conseguir mi propia semilla y así se respeta la genética de las especies del lugar.
Sería estupendo también poder recoger unas setitas en otoño. Ya sé, esta entrada tiene unos 8 años de adelanto, pero esta es una pata más del bosque de alimentos; y en esta fase, son casi todo proyectos y sueños, y pocas acciones.
Y aquí va un book con algunos de los futuros micorrizados: