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martes, 10 de julio de 2018

Mis queridos chapuingenios

Una de las cosas que más satisfacción me pueden dar en esta vida es lo que yo llamo los "chapuingenios". A mi mente ingenieril le gusta proyectar cosas y llevarlas a cabo. Normalmente, saco adelante lo que me propongo, pero, eso sí, a través de la chapuza, porque no soy nada fina trabajando. Pero desde el punto de vista práctico mis creaciones funcionan y, además, suelen durar. Ver mis proyectos salir adelante, funcionar y hacerlo a lo largo del tiempo siempre me ha dado mucha alegría.

Cuando me quedo aquí, vivo en una caravana. Este lugar no tiene electricidad ni agua corriente y en anteriores chapuingenios ya conseguí recoger agua de lluvia y almacenarla (puedo recoger hasta 5.500 L), y tener luz y agua en la caravana gracias a una batería que me llevo a casa a cargar cuando se descarga. Gracias a las dos pequeñas bombitas eléctricas, el fregadero y el lavabo/ducha tienen agua corriente, lo cual en este lugar sin civilizar es un auténtico lujo, pero el agua se tira por el desagüe debajo de la caravana y se desaprovecha.

En el curso de diseño de permacultura nos dieron un buen símil: la casa es como un manantial. Y si uno lo piensa, así es. Toda esa agua que sale por el desagüe y que desaparece como por arte de magia de nuestras casas, tiene un gigantesco y oculto circuito de canalización en el caso de las ciudades. En el caso de mi humilde caravana, cae a la tierra, allí mismo. Ya llevaba tiempo pensando en el desperdicio que es dejar que el agua se filtre en la tierra debajo de la caravana con lo necesitados que están siempre mis árboles de agua, y había hecho una pequeña conducción para que el agua saliera por el otro lado, entre dos manzanos, para que se pudieran aprovechar del agua de mis fregoteos.

Salida del desagüe de la caravana para regar unos manzanos. Y el barreño.

Pero una nueva idea entró en mi mente... ¿y si hago un pequeño estanque con acuáticas que depuren el agua de fregar y creen un punto de agua en este secarral veraniego? Y cuando una idea de estas entra en mi cabeza, ya no descanso hasta lograrlo, me pongo obsesiva y me apeno si no encuentro el momento para llevarla a cabo. En todos estos meses de silencio me he acordado mucho de este estanquito y de todas las entradas que tengo empezadas, pero no he conseguido ponerme... mudanzas, estudios, nuevas obligaciones.... Este año no he podido plantar, ni casi ir, y cuando iba, llovía o estaba cansada. Pero, por fin, ya puedo empezar a estar y a llevar a cabo mis locas ideas.

Este proyecto se compone de tres fases: el estanque del desagüe, un hugel con perennes de rica floración para atraer a polinizadores y otro estanque con una rueda vieja de tractor. Y espero poder hacer las tres cosas este verano. Pero vamos a ir por partes y, de momento, esta entrada se centrará en este estanque del desagüe de la caravana.

Me suele costar tirar cosas pero en este lugar me cuesta aun más porque, al final, siempre hay alguna utilidad para todo. El barreño de la foto fue comprado hace 14 años para apagar cal y ahí ha estado en la era, llenándose en invierno y secándose en verano. Siempre pensaba que tal vez estaría siendo un punto de agua en este alto y que algún habitante de la fauna salvaje podría estar beneficiándose de él. Se llenaba de algas rojas y en la mitad del verano con lo que quedaba, regaba algún árbol. No es muy grande pero creo que puede ser suficiente para crear un pequeño estanque y, además, es lo que tengo.

Mi amiga la pala, un suelo sombreado y a cavar

Es bueno que los estanques dispongan de algo de sombra porque el calor directo del sol acelera el proceso de evaporación. Así, el agua durará más tiempo dentro del estanque y las plantas acuáticas seguro que también agradecen el sombreado. Por la mañana tienen la sombra de un manzano y por la tarde la del otro.

¡Funciona!. El barreño tiene una ligera caída hacía el lado contrario de la entrada de agua para dirigir el posible rebose.

Una de las cosas en las que más hincapié hicieron en el curso de diseño es que siempre hay que contar con que en algún momento hasta en el sitio más seco puede haber un exceso de agua, que inunde la capacidad del sistema. Un buen diseño siempre tendrá en cuenta este posible exceso de agua y lo dirigirá hacia otros lugares donde pueda ser aprovechado. Siempre hay que darle una vuelta al rebose de los depósitos, estanques, zanjas, etc... para no perder ni una gota sobre todo en nuestros lugares, donde el agua no suele sobrar. El rebose de este barreño tendrá también su utilidad pero no voy a contar de momento nada porque tengo tantas promesas no cumplidas en este blog que casi mejor me callo. Y cuando tenga las siguientes obras hechas ... ahí se verá



La conducción del agua está hecha sobre todo de trozos descartados de la colocación del canalón. Pasan por debajo de la caravana hasta llegar al barreño.


Las plantas escogidas son el nenúfar, la cala y el junco silvestre (Juncus acutus) de esta zona, que aparece allá donde haya surgencias de agua. Y el alga roja que ha vivido desde hace años en el barreno.

Aquí están las plantas, aun un poco raquíticas porque están recién puestas.

Espero que el jabón que uso para lavar, que es uno neutro muy neutro, no les siente demasiado mal, y tampoco uso tanto... Vamos a ver cómo evoluciona todo. Si las plantas crecen y este miniestanque se transforma en algo bonito, actualizaré esta entrada y pondré una foto del milagro del agua en el secarral de verano.


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Y voy a aprovechar esta entrada para mostrar también todo el camino que hace el agua desde que es lluvia hasta que llega al estanque.

Los tejados son excelentes superficies de recogida de agua, ya que su función principal es mantener la superficie debajo de ellos seca y, por tanto, tienen que realizar dos funciones: impermeabilizar y expulsar el agua fuera de esa superficie. Mi primer y más importante chapuingenio fue poner un canalón en el tejado y canalizar el agua de lluvia hacia un depósito. Disponer de agua aquí arriba lo cambió todo. Ahora ya tengo 5 depósitos de 1000 L, dos bidones y un montón de garrafas. Y una de las labores del invierno es la de trasegar el agua desde el bidón de recogida hacia los de almacenaje.

Saber nuestra capacidad de recogida de agua es fácil: necesitamos conocer la superficie de recogida y las lluvias medias anuales. En mi caso tengo un canalón de 3 m y un tejado de 6 m de largo, por tanto, la superficie de recogida es de 3 m x 6 m = 18 m2. Las lluvias medias anuales son de 550 mm. Y se le aplica un factor de corrección a la baja  (0,9) porque siempre hay pérdidas en el sistema.

La fórmula a aplicar es:

Capacidad de recogida anual de agua = Precipitaciones anuales x Largura del canalón x Largura del tejado x 0,9 (Coeficiente corrector por pérdidas varias)

Así que:

550 mm x 3 m (largura del canalón) x 6 m (largura del tejado) x 0,9 =
8.910 L anuales son expulsados por el tejado hacia el canalón.

Tengo menos capacidad de almacenaje que de recogida.


El canalón solo ocupa la mitad de todo el ancho del tejado. Aun tengo posibilidad de ampliación pero es un tejado muy irregular y es muy difícil ponerlo bien. Además, no tengo dónde almacenar el agua.


Cuando digo que soy una chapucera es por algo

El agua atraviesa toda la pared lateral del pajar hasta llegar a la era





El agua llega al depósito de recogida. Milagrosamente, la era está a la altura
adecuada. Un poco más alta y no se hubiera podido hacer este sistema
¡


En la era hay dos depósitos: el de recogida y otro más.
Durante el invierno hay que estar pendiente de trasegar el agua hacia los demás depósitos
Las cintas de las persianas sirven muy bien como tirantes de sujeción.
Aguantan durante años a la intemperie sin despeinarse.
Los agujeros que se aprecian son nidos de vencejo que anidan aquí desde hace 3 años.
Cuánta alegría dan a la era. 



En el patio, un nivel más bajo que la era,
tapados por una exuberante madreselva hay tres depósitos más



Los tres depósitos del patio están conectados. Y tengo una colección de garrafas de agua con las que almaceno unos 220 litros

Casi todas las garrafas son para regar pero algunas acaban en la caravana. Con ellas alimento el depósito de donde chupan los grifos del fregadero y del lavabo.
Una avispa papelera, Polistes dominulus, está haciendo el nido en la tapa de acceso a las bombonas, depósitos y batería. Parece que no le importa que abra y cierre la tapa.
Me da pena quitarla y  la vez me da miedo, pero parece que pasa bastante de mí
Tener un fregadero en funcionamiento en medio de la nada es un gran lujo. Era lluvia y ahora es chorro.

Y del desagüe ahora ya va el agua hacia el estanque. Aquí quedaría muy bien poner una foto del estanque en todo su esplendor. Ojalá llegue el momento.


Se me olvidaba dar las gracias a todos los que me han ayudado sobre todo con el canalón: a mi querida madre, que murió el año pasado, a Ina que ha metido muchas horas y fuerza, a Antón y Amaia que siempre están ahí cuando les pido ayuda para las cosas a las que no llego sola y a Consuelo, que no se aburrió de sujetar la escalera y me animaba y jaleaba. GRACIAS




martes, 4 de agosto de 2015

El quid de la cuestión: La sucesión ecológica


El aprendizaje nunca es lineal. En todas las cosas que me he propuesto aprender en mi vida he visto como se alternan periodos de estancamiento en los que parece que no avanzamos, con momentos de saltos en los que nos sorprendemos a nosotros mismos con nuevas capacidades o comprensiones que, como pequeñas conquistas, quedan en nosotros. Algo así creo que me ha pasado con este bosque de alimentos. Mi entrada Capricho de castañas fue "duramente" (pero con cariño) criticada por Mavi, quien pronosticó que el pequeño castaño de un año recién trasplantado no tenía muchas posibilidades por no haber respetado la sucesión ecológica.

Mavi escribió esta entrada, en el curso de Una suerte de tierra se habló de la sucesión y de repente, empezaron a ordenarse cosas en mi cabeza a la velocidad del rayo y me pareció conseguir la compresión de algo que en todo este tiempo se me había escapado. Yo ya era consciente de que no sabía cómo conseguir introducir esos niveles (cubierta, sotobosque, trepadoras, herbáceas, arbustivas, raíz) que Geoff Lawton cuenta que hay en un bosque, en este lugar donde de momento sólo hay una pradera. Había plantado unos frutales, había sembrado unos ajos y garbanzos en las zanjas junto a ellos pero se veía que eso era el primo lejano y pobre del bosque de alimentos.

Si queremos copiar a la Naturaleza para producir comida, también tenemos que copiar sus procesos, porque es su manera y ya sabemos qué pasa cuando se nada a contracorriente: cualquier movimiento lleva más esfuerzo y a veces te tienes que parar a medio camino exhausto. La Naturaleza tiene una autopista para ir desde la tierra desnuda hasta un bosque en su clímax y es mucho mejor pagar sus peajes porque nos llevará mucho más lejos con el menor esfuerzo.





En el libro de Toby Hemenway "Gaia's Garden" -que sigo leyendo y es una mina de información- viene maravillosamente explicado lo que es la sucesión ecológica y creo que la traducción merece la pena:

"Cuando las plantas colonizan por primera vez la tierra desnuda -por ejemplo, una granja abandonada- comienza una secuencia. Algunos tipos de hierbas anuales, gramas y flores son la primera flora en llegar, y debido a su inclinación por la colonización rápida, son llamadas plantas pioneras. Están bien adaptadas para invadir suelo desnudo o removido, y para cubrir el vacío de flora y reverdecerlo. Las plantas pioneras llenan el vacío vegetal y reinician los ciclos de la vida. Nosotros conocemos a esa horda de rápidas colonizadoras mayormente como maleza: grama, diente de león, acedera, llantén, achicoria, lechuga salvaje y muchas más. Campos abandonados y tierra suelta son su ambiente, donde tienen un trabajo que hacer: proteger el suelo contra las lluvias erosivas y transportar nutrientes desde lo más profundo del suelo hasta la superficie, donde puedan ser usados. Estas pioneras veloces y efímeras preservan y devuelven la fertilidad del suelo descubierto.

Si esta maleza fuera dejada en paz, en una pocas temporadas las breves y tempranas anuales se verían rodeadas y ensombrecidas por el grupo de las vivaces que son más altas. En la mitad norte de USA estas plantas incluyen margaritas, Chamerion angustifolium, vara de oro, euphorbia, hierbas vivaces y otras muchas. El denso follaje, los tallos ramificados y las muchas texturas de la alta maleza ofrecen más nichos a los insectos y pájaros para protegerse, criar y alimentarse. La cantidad de materia viva, llamada biomasa, aumenta cuando los nutrientes de la luz son recogidos y transformados en tallos firmes, follaje fuerte y semillas duras, que llegado el momento se convertirán en comida para insectos y otros animales. La vida está andamiando su camino hacia un nuevo territorio.

La secuencia desde la tierra desnuda a la pequeña maleza anual, llegando hasta las altas vivaces es llamada sucesión. Si se le permite continuar, de cinco a quince años el campo de maleza estará poblado por arbustos. Con lluvia suficiente y fertilidad, en dos o más décadas los arbustos dejarán paso a un bosque joven. Allí donde haya suficiente agua, la sucesión conducirá inexorablemente hacia un bosque.

Aunque la sucesión es un impulso casi irresistible, no es fluidamente lineal. En cualquier etapa, el fuego, el viento, el rayo, el arado o cualquier otra perturbación puede volverlo a una etapa más temprana. La mayor parte de los paisajes son un mosaico de muchas etapas sucesivas, en muchas escalas. Incluso en ecosistemas maduros en estados más avanzados de la sucesión, especies de todas las clases merodean en los márgenes. Las perturbaciones que oscilan entre un catastrófico incendio y la caída de un simple árbol, dejan que las pioneras o arbustos de estadios intermedios de la sucesión regresen, resultando un paisaje parcheado de varias etapas y años.

Y ¿cómo se relaciona esto con la jardinería? Los jardines convencionales copian ecosistemas inmaduros. Normalmente, dominan plantas de estadios tempranos de la sucesión. La mayor parte de las herbáceas, flores y especialmente vegetales anuales son plantas pioneras. Esto significa que en nuestro amor por los céspedes y los jardines ordenados, estamos intentando mantener nuestros terrenos en una etapa temprana de la sucesión ecológica. La tierra desnuda y el suelo removido en una huerta o en arbustos cultivados son como una sirena para las malas hierbas, que cubren con entusiasmo el suelo descubierto, extraen los nutrientes del suelo mineral y las rocas subyacentes y preparan el lugar para un ecosistema más maduro como un matorral o un bosque. Una extensión de hierba bien regada está pidiendo a gritos, dentro del esquema de la naturaleza, una guerra relámpago de plantones y arbustos o, en último caso, un máximo en diversidad a través de la rápida maleza anual.


La agricultura es antinatura. Pretende parar la sucesión como sea
 en sus primeras etapas.

Podemos usar nuestro conocimiento de la sucesión para ayudarnos a solucionar nuestros problemas en el huerto. La mayor parte de la maleza está compuesta por plantas pioneras, que prosperan con las perturbaciones, la luz del Sol y suelos pobremente desarrollados. Sólo abandonando la técnica de arar mis problemas con la maleza se redujeron considerablemente, ya que las semillas dependientes de las perturbaciones -y la luz solar- se pudren en el suelo en lugar de ser catapultadas al crecimiento por la luz y el cultivo. Una capa de acolchado a menudo bloqueará por razones similares que estas semillas germinen."

Y más adelante continúa:

"Un campo es un sistema dinámico, no una naturaleza muerta inamovible. Contemplando nuestras tierras como ecosistemas dinámicos, más que como una colección de estáticos objetos inertes, podremos crear jardines que crezcan naturalmente con una directriz y diseño sano. Esta perspectiva deja que pasemos mucho del trabajo de mantenimiento de nuestros jardines a la Naturaleza.

Desde este punto de vista, podremos preguntarnos ¿qué tipo de ecosistemas contienen la mayoría de los jardines? La respuesta nos dice por qué el trabajo de mantenimiento de los jardines es tan tedioso e interminable. Un césped bordeado de flores es el primo ecológico de la pradera. La otra gran disposición encontrada en las zonas residenciales, el arquetípico césped moteado aquí y allá de árboles y arbustos copia a la sabana. (Me pregunto por los sueños prehistóricos que nos mueven cuando creamos estos ecosistemas que copian aquellos de la infancia de nuestra especie en las planicies de África).


La pradera y la sabana prosperan naturalmente sólo bajo ciertas circunstancias medioambientales. Estas incluyen bajas precipitaciones, intenso pastoreo animal y fuegos frecuentes. Ya que pocos habitantes de las zonas residenciales fomentan la tierra seca, rebaños de bisontes y fuegos incontrolados en sus jardines, las condiciones de la mayor parte de los céspedes no favorecen las sabanas ni las praderas. Entonces, ¿qué pasa con estos fragmentos de infelices ecosistemas? Una sabana o una pradera que no arde, que se mantiene bien fertilizada y es bañada bajo el siseo de los aspersores está siendo empujada a madurar hacia un matorral y más tarde a un bosque. Esta es la sucesión ecológica, omnipresente e implacable.

La maleza en nuestros céspedes y los plantones de arce en nuestros parterres de flores son testimonios del poder de la sucesión. Contemplado bajo un prisma ecológico, el clásico jardín sólo quiere madurar. Comprender esto permitirá que nos aliemos con esa considerable fuerza de la naturaleza, en lugar de pelearnos con ella.


Un ecosistema inmaduro como pueda ser un césped pide que gastemos tiempo y energía y materiales para dar para atrás a las manecillas del reloj ecológico, deteniéndolo en la fase de pradera, cortando el césped y limpiando la maleza. Aún así la naturaleza -y nuestros sistemas de irrigación y fertilizantes- inexorablemente moverán el reloj otro tictac, germinando semillas y retoños, inundándonos con su fecundidad. Con el aspersor y los fertilizantes estamos apretando el acelerador, y después arando y podando estamos echando el freno. Ningún sistema puede ir bien con tal regimen esquizofrénico."



Un bosque maduro tarda 100 años en formarse


Ahora me ha dado por observar las diferentes etapas de la sucesión en estas tierras. Hace tiempo que no hay bosques pero los signos de la sucesión son evidentes.

Esta terraza llevará unos 14 años sin ser arada.

Después de las pioneras que son las que cubren la tierra descubierta aparecen siempre las herbáceas pero poco a poco la fase arbustiva dominada en estas tierras por la aulaga y el escobizo empiezan a hacerse hueco expulsándolas. En las primeras fases, árboles que algún día podrán ser de cubierta -como es el nogal- se comportan como si fueran arbustos. Pero no todos los árboles de cubierta pueden aguantar el sol directo en sus primeros años de vida, por ello, algunos para prosperar necesitarán la sombra de otros árboles más pioneros hasta que puedan ocupar su lugar de imponentes reyes del bosque. En nuestro caso, el nogal es un todo terreno, aparece espontáneamente en muchos lugares y crece mucho más rápido que los árboles del bosque titular que son los quejigos.

Esta ladera orientada al este no habrá sido nunca arada pero sin duda ha habido rebaños que la mantenían pelada.
A estos quejigos los he visto pasar de tamaño arbusto a árbol joven. 

En las zonas más húmedas para la fase arbustiva predomina el escobizo, en las más secas el tomillo y el cardo corredor, y la poderosa aulaga ocupa todos los lugares. El tomillo y las herbáceas nunca comparten espacios.

Más tarde el espino blanco y el rosal silvestre van ganando altura para el ecosistema. Y finalmente el quejigo, lento pero seguro será el bosque titular de la zona.

Tal vez os estéis preguntando qué habrá pasado con el castaño. Después de leer que no tenía mucho futuro, decidí cuidarlo como si no hubiera leído nada, pero Mavi como oráculo no tiene precio, con el fuerte calor de esta primavera se secaron sus tiernas hojas recién brotadas.


Este árbol no es un pionero y necesita sombra en sus primeros años.

Se secó la vara principal pero parece que tiene ganas de vivir.

Le he colocado una sombra y me he dado cuenta de que a un par de metros
lo podía haber plantado a la sombra de un rosal silvestre.

Es curioso como las cuestiones culturales nos condicionan. A dos metros había un sitio estupendo en tierras comunales para plantar el castaño bajo la sombra de un rosal silvestre, que le dará sombra durante muchos años sin que me tenga que preocupar de hacer crecer la malla de ocultación que le he puesto, sin pensar que se la va a llevar el viento o romper. Pero como no tengo escrituras de ese sitio... ni me lo plantee como sitio viable.


Así estaba este último fin de semana, muy guapito y contento con su sombra.
Tiene acolchado de cartón y paja encima
y dentro de la zanja se mantiene la humedad del suelo perfectamente.

Todo esto me va a hacer cambiar mi manera de actuar. Habrá más zanjas pero las llenaré de arbustos y árboles pioneros que irán abriendo el hueco para otro tipo de árboles como puedan ser los frutales. Y llevará su tiempo, la sucesión lo necesita, y mi labor será ayudar a que vaya más rápido, pero no me saltaré ni un paso. La variada plantación del seto cortavientos está siendo una buena prueba para saber qué árboles aguantan bien las duras condiciones de inicio y se comportan como pioneros. Ya os lo contaré al final del verano. La verdad es que está siendo un aprendizaje fascinante.







sábado, 7 de febrero de 2015

Un diseño, un cómo y una acción (2): Preparando la bandeja recogedora

En la primera parte de esta entrada me dedicaba a calcular cómo tenían que ser las bandejas que iba a acoplarles a unos depósitos de mil litros que quiero poner en la finca para recoger algo de agua con que regar en los meses del verano. Estuve unos cuantos días dándole vueltas a la trigonometría y me maravillaba yo sola de lo buenas y útiles qué son las matemáticas, y pensaba que qué pena que cuando las estudiaba, nadie me hubiera mostrado lo prácticas que pueden llegar a ser.

Llegó el momento de la verdad, contacté con un laboratorio cercano a Bilbao que retiraba estos depósitos que habían tenido agua destilada, perfectos. Trajimos primero uno con idea de utilizarlo como prototipo, cometer todos los errores que seguro iban a salir con él y luego hacerlos todos iguales. Parecía fácil.... Las matemáticas son fantásticas, no me extraña que algún matemático con alma de místico dijera que son el lenguaje de Dios: sobre el papel todo es perfecto, pero luego en el mundo real, donde el artesano intenta plasmar ese diseño, todo es muy diferente.

El empeño suele ser un buen ingrediente para conseguir las cosas


El primer depósito utilizado como prototipo


En la siguiente foto está todo lo que en un principio pensábamos que íbamos a utilizar. Luego hemos ido modificando alguna cosita que os iré contando a lo largo de este post.

Placa de policarbonato alveolado (2 x 1,05 x 0,06) (A), una canaleta cubrecables (B),
perfiles taladrados (C1, C2, C3), escuadras anguladas de plástico (D), tornillería,
bridas, casquillo PVC (E), pegamento de exteriores

Vamos con el making-up

Lo primero fue cortar pues todo tenía una longitud de dos metros y había de dejarlo a uno. Lo voy a ir explicando con fotos que es como mejor se entienden estas cosas. El orden de las fotos es el orden bueno de ejecución, os lo digo por experiencia...

Cortando el perfil (C3) con la rotaflex. También vale una sierra de mano con hoja para metal.


Cortando la canaleta (B)


Placas de policarbonato (A) cortadas, cada mitad de 1 m2 


Hay que taladrar la canaleta (B) en el medio con una broca de corona
 para preparar la salida del agua hacia el depósito

El agujero tuve que agrandarlo un poco con la lima para meter el casquillo de salida del agua (E)

Tal vez os preguntaréis para qué es necesario este casquillo de PVC (E), pues con el agujero en la canaleta ya serviría. Si no tienes el depósito perfectamente nivelado y llueve poco, corréis peligro que el agua se deslice por el plano inferior de la canaleta (B) y cuando vaya a caer, lo haga fuera del depósito. El segundo depósito no me quedó muy nivelado y esto ya ha ocurrido. Y no se puede andar perdiendo el agua...


Es un curro nivelar un depósito en medio del campo: azada y piedras son necesarias


Hay que hacer unos taladritos a la canaleta (B) para pasar las bridas

Apoyo de las placas. Rulos (F) a partir de ahora

Estos rulos (F) son algún tipo de pieza utilizada en el montaje de persianas, Son estupendos y son una mejora del tercer depósito con respecto al prototipo. Estuve un buen rato dando vueltas por el centro de bricolaje, buscando algo así. Están taladrados lo que ya quita un trabajo y se apoyan y fijan muy fácilmente en el depósito. El primer diseño era así:


Cortábamos los perfiles C1 con la altura de la inclinación que le quisiéramos dar. A ellos se amarraban los perfiles horizontales C3 donde se fijaban las planchas.

Foto para entender qué son las piezas C1, C2 y C3.
Aquí se ven los apoyos pequeños verticales (C1), los apoyos verticales de 40 cm (C2)
y los apoyos horizontales (C3). En el tercer depósito los apoyos pequeños C1
y su correspondiente C3 han sido sustituidos por el rulo (F)

Los perfiles C1 eran complicados de hacer. Hay que contar con que la superficie superior del depósito es irregular por lo que había que hacerlos de diferentes tamaños. Muy difícil hacerlo bien.

Y otro problema más. Cuando hicimos el primer depósito, preparamos planchas y cortamos los perfiles (C1, C2 y C3) para dos más. La idea era buena: los siguientes depósitos irián como churros de este modo. Pero cuando fuimos a buscar los otros dos depósitos, resulta que cada uno era de un padre, no hay uno igual...


Lo siguiente es colocar los perfiles cortados (C2) de la parte de atrás 

Los perfiles (C2) los cortamos a 40 cm, salían 5 unidades de cada perfil de 2 m. Los medimos para que apoyaran en las barras horizontales y que además le dieran a la bandeja la inclinación necesaria. Estuve incluso calculando los senos... El tercer depósito que veis arriba no tiene barras horizontales y el segundo depósito los tiene a otra altura. Así que mucho calcular para nada. Al final, los he puesto a ojo, donde mejor me ha convenido o ha cuadrado.


Después, hay que poner el perfil horizontal (C3) para fijar la plancha (A) y que a su vez se fija a los apoyos (C2)

Es mejor fijar primero la plancha (A) al rulo (F). Con un berbiquí se taladra muy fácilmente la plancha y como el rulo está taladrado a su vez, es fácil colocar las bridas. No tengo fotos de eso porque tuve que pelearme duramente con el viento que se quería llevar la plancha, pero creo que no hace falta. Y luego va el perfil horizontal (C3). Se coloca encima de los apoyos verticales (C2).

Un berbiquí es suficiente

Esta recomendación es muy importante porque fue un fallo del segundo depósito. Fijad el apoyo horizontal (C3) a la plancha cuando ya tengáis la plancha fijada al rulo, así no os equivocaréis a la hora de hacer los taladros. En el segundo depósito me equivoqué y había dos opciones o volver a hacer taladros, o calzar los apoyos. Me decanté por la segunda opción, por no agujerear más la plancha.

Ahora toca cerrar la canaleta. Estuve buscando tapas o algo que lo cerrara pero no encontré nada de ese tamaño que cuadrara bien. No sé cómo se me encendió la bombilla un día y se me ocurrió que el poliespan que se usa en los embalajes podría servir de lujo porque no es rígido, se puede apretar y si metes una pieza que sea un poco más larga que la canaleta, la puedes apretar para que entre y luego el poliespan se volverá a expandir y hará un cierre lo suficientemente bueno como para que el agua tenga que elegir pasar por el agujero de la canaleta hacia el depósito.


Midiendo el poliespan. Es del embalaje del tóner de la oficina. El taladro para la brida de fijación lo he tapado con el pegamento de exteriores

Las escuadras anguladas (D) no las he usado en este tercer depósito.

Las escuadras anguladas (D) no sirven para el diseño con rulo. Iban a servir para canalizar dentro de la canaleta (B) el agua que se quisiera ir por los bordes en caso de no estar bien nivelados los depósitos. Pero las bridas molestan cuando la placa está unida al rulo y para ponerlo a medias, mejor no ponerlo.

Hay un segundo depósito del que no tengo fotos pues he perdido el móvil. En él había encontrado una manera muy sencilla para hacer el rebose que Lucia de Una suerte de tierra me propuso. Tendrá que tener su propio post porque ya tengo ganas de publicar este.

Y el primer depósito que está en la huerta en Bilbao.

Confío en que en Bilbao no tenga problemas para llenarse


Todas estas nieves de estos días están empezando a llenar los depósitos. Habrá un post para ver el agua recogida y qué ha pasado con las bandejas, ¿habrán podido resistir los kilos de nieve que seguro que les han caído encima? Confío en que sí.

También tenía una foto en el móvil perdido de un depósito de este tipo en medio de una huerta que le habían hecho un entramado de cañas al que se le ponía un plástico a modo de embudo para recoger agua. Lo quería poner como ejemplo de que hay un montón de soluciones. Pero la foto está pérdida también, así que lo dejo a vuestra imaginación.

Y ahora que ya están en marcha, hay que tener en cuenta algo. Todo el agua que se recoja aquí, no caerá a la tierra... pero hay un post que tengo en la cabeza para hablar de todo esto. Efecto oasis se va a llamar.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Un diseño, un cómo y una acción (1) : Calculando la bandeja recogedora de agua

Los veranos de clima continental moderado (o mediterráneo continentalizado) pueden ser muy cálidos y secos donde sólo las especies más rústicas tienen posibilidades de prosperar. Así que si queremos ampliar el abanico de plantas y árboles productores de comida, es necesario disponer de agua para el verano, sobre todo para establecer el bosque de alimentos. Más tarde, cuando todo esté más crecido y haya árboles que provean de sombra al conjunto, cortavientos que frenen el aire, etc. casi seguro que se forma un pequeño microclima que mantiene la humedad y con menos agua todo es posible. Pero para empezar, se necesita agua y en mi terreno no puedo contar con más agua que la de la lluvia, pues no hay posibilidad de regadío, ni hay manantiales. Está en un alto y los manantiales en esta zona están todos en las zonas bajas del valle.

Sin embargo, creo que he encontrado una buena solución al reto de cosechar agua para el verano. Geoff Lawton hace diseños para fincas enormes y en esta mi finca, que es de 14 celemines y encima algo dispersos, si hago un dique de contención para retener el agua de lluvia en un estanque, me cargo la mitad del terreno disponible. Dándole vueltas he llegado a este diseño en el que se unen varias cosas: ocupa poco espacio, los materiales están disponibles, puedo hacer tantos como y cuando necesite y es relativamente barato. Y voy a poner a disposición del que lo quiera copiar para su uso particular todas las instrucciones en esta entrada y la que será la siguiente. El diseño del Modelo A es mío y la idea fue mejorada con el Modelo B por mi amigo Lurgorri Abeledo.


Así más o menos deben ser las bandejas que pretendo hacer para recoger agua en medio del campo


Es bastante sencillo en España encontrar depósitos de 1000 L. Se encuentran de segunda mando en Internet a un precio asequible, barato, diría yo, para el beneficio que nos pueden proporcionar a lo largo de muchos años. El resto de los materiales han sido comprados en una de las tiendas de una multinacional de bricolaje y los mostraré con detalle en la segunda parte de esta entrada.

Lo habitual es recoger el agua de un tejado y canalizarla hasta el depósito pero en la finca no hay ningún tejadillo que pudiera servir para tal fin. Mi idea es diseminarlos por aquí y por allá, expandiendo a partir de ellos los cultivos. Y para eso lo mejor es que lleven una bandeja con ellos, copiando la bandeja la función captadora del tejado.

La primera duda que aparece es cuán grande ha de ser esa bandeja y eso, claro está, dependerá de las precipitaciones anuales que tengamos. Hay que volver a esta entrada, donde calculaba el agua que podría en teoría recoger el pedazo principal de mi finquita, y lo aplicamos, al revés, al agua que queremos recoger. Como no os quiero aburrir con los cálculos, los dejo para la parte final de la entrada, por si alguien los quiere usar para adaptarlos a sus circunstancias. Yo los he aplicado y he visto que necesito una plancha de 0,98*2,07 para el Modelo A o dos planchas de 0,98*1,04 para el modelo B con unas precipitaciones de 550 mm anuales que son las que tengo. Si quieres copiar este diseño, busca las precipitaciones en mm en tu zona, mira cómo son el depósito y la plancha que tienes e introdúcete en el desarrollo, cambiando tus parámetros. Pero por si definitivamente aborreces las matemáticas, lo he calculado partiendo del mismo tipo de depósito para algunas de las diferentes precipitaciones de España.

Precipitaciones anuales medias en España y Portugal

A continuación pongo las tablas por si queréis hacer algo parecido en vuestros terrenos. El largo que tiene que ser la plancha está en la fila "LADO plancha (hipotenusa)".


Tabla de medidas de la bandeja de una sola hoja (Modelo A)

Y las medidas para la bandeja de una sola hoja tomando un ángulo de inclinación de 20º


El modelo A es más fácil de construir: una plancha, 4 soportes de fijación y algún tipo de canaleta o canalón que recoja ese agua y la lleve al depósito, pero tiene un problema para climas muy secos: la plancha es excesivamente larga si queremos que proporcione la suficiente superficie de recogida cuando llueve poco. Es excesiva porque para empezar dónde podremos encontrar una plancha tan larga, luego tenemos el problema de fijarla adecuadamente para que con tanto voladizo no se caiga y finalmente, si somos tozudos y la fijamos perfectamente al depósito, aparece el riesgo de que con vientos fuertes forme una gran vela que haga que se lleve el depósito cuando está vacío o que rompa la plancha, si no se puede llevar el depósito a rastras.

He marcado en gris los valores que yo no contemplo como viables de una manera intuitiva, pues habría que calcular la fuerza del viento, la resistencia de los materiales, etc. y ahí ya no llego. Además, aunque me he divertido bastante calculando cuáles son las dimensiones más adecuadas de la bandeja para mis precipitaciones, tampoco se trata de mandar un cohete a la Luna, es solo un depósito en medio de un campo al que se le pide que recoja todo el agua que pueda.

El modelo B viene a mejorar las limitaciones de la bandeja anterior. Al estar la superficie de recogida dividida en dos planchas, al repartirse entre ellas el voladizo, te permite que la superficie sea mayor. Es un poco más laboriosa de fabricar, pero solo un poco.

Tabla de medidas cada una de las hojas de la bandeja en forma de libro (Modelo B)

Y las medidas de cada una de las hojas tomando un ángulo de inclinación de 20º (Modelo B)

Creo que el Modelo B sigue siendo poco adecuado para lugares demasiado secos, aunque también se puede utilizar una plancha más pequeña y que recoja menos agua. Por otro lado, este modelo tampoco lo usaría en sitios con abundantes precipitaciones porque ¿para qué complicarse con dos planchas pequeñas si con una ya vale? Eso sí, dependerá de los materiales que tengamos a mano, etc.

Pues esto es todo. Me gusta mucho la filosofía de Open Source en la que ponen a disposición de cualquiera que tenga conexión a Internet planos y cálculos para que cada uno pueda hacerse sus propias máquinas o artilugios, y a ella me uno con esta pequeña aportación que creo que a mí me va a ser muy útil. Es un prototipo y como tal es absolutamente mejorable. Si alguien quiere compartir su mejora o los defectos que pueda haber, soy toda oídos.

La siguiente entrada será más práctica, explicando cómo lo hemos hecho. Aquí os dejo un adelanto:

¡Ya está casi!


CUIDADO: Cálculos matemáticos, sòlo para valientes

Mis precipitaciones anuales en Burgos son de 550 mm (0,55 m) y en Bilbao de 1100 mm (1,1 m) y quiero llenar un depósito de 1000 L (1 m3). Ya que la precipitación anual es una media, previendo que algunos años puedan ser más secos, voy a tomar como objetivo de recogida aproximadamente 1100 L (1100 L = 1,1 m3).

Vamos a calcular el Modelo A que es más fácil y el siguiente cálculo sirve para las precipitaciones anuales de Burgos.

Esta es la fórmula que sirve para calcular la superficie de recogida necesaria en cualquier zona del mundo:

Precipitaciones anuales (m) x Superficie de recogida (m2) = Agua recogida (m3)


Y para el caso de Burgos:

Precipitaciones anuales = 0,55 m
Superficie de recogida = ?
Agua objetivo = 1,1 m3

Sustituyendo en la fórmula anterior:

0,55 x Superficie de recogida = 1,1 m3

Superficie de recogida = 1,1 / 0,55 = 2 m2

Para unas precipitaciones de 550 mm necesitamos 2 m2 de superficie recogida y con ese dato, usando la trigonometría, el teorema de Pitágoras y la fórmula del área del rectángulo, vamos a las dimensiones de la plancha que va a desaguar en el canalón de recogida que, a su vez, desagua en el depósito.

Si nos colocamos justo encima del depósito y miramos para abajo, veríamos el rectángulo que forma/n la/s plancha/s que es igual a la superficie de recogida. En el dibujo de arriba "S"


Esta es la formula de la superficie del rectángulo:

LADO x lado = Superficie

En mi caso, uno de los lados lo da la propia plancha que he comprado, ella es así, con lo que ya tenemos un dato. Entonces:

LADO = ?
Lado = 0,98 m (de fábrica)
Superficie = 2 m2

Sustituyendo en la fórmula anterior:

LADO  x 0,98 = 2 m2
LADO x 0,98 =2
LADO = 2/0,98 = 2,04 m

Ya sabemos que nuestra superficie de recogida es de 0,98 m x 2,04 m.

Para que el agua caiga por gravedad en el canalón de recogida y no se desparrame por los lados hacia el suelo y no hacia el depósito, que es donde la queremos conducir, vamos a darle una inclinación de 10º a las planchas. No es mucho pero tampoco queremos que levante más de la cuenta y forme demasiada vela. Además, cuanto más ángulo más larga será la plancha que vamos a necesitar.

Aquí es donde podemos echar mano de la trigonometría.  Para explicaciones al respecto mirad esta páginaConocemos el "cateto contiguo" (2,04) y sabemos que:

cos α = Cateto contiguo / Hipotenusa



Entonces en este caso para 10º de inclinación:

 Cos 10º = Cateto contiguo / Hipotenusa = 0.984807753012208
Hipotenusa  = 2,04 / 0.984807753012208  = 2,07 m

La hipotenusa es la longitud desconocida de la plancha, por tanto, para Burgos es necesaria una plancha de 0,98 x 2,07.

Y como ejemplo, por si alguien piensa que 10º es poco y quiere darle 30º, obtendrá que la plancha a utilizar tiene que ser más larga:
 Cos 30º = Cateto contiguo / Hipotenusa = 0.8660254037844387
Hipotenusa  = 2,04 / 0.8660254037844387  = 2,35 m


Para calcular el cateto opuesto que corresponde a la altura que tenemos que darle al soporte más extremo de la plancha, bastaría con calcular el seno de 10º pero ya que estoy desempolvando las matemáticas que aprendí hace muchos años, vamos a aplicar el teorema del amigo Pitágoras, el teorema que decía aquello de: 


En todo triángulo rectángulo el cuadrado de la hipotenusa es igual
 a la suma de los cuadrados de los catetos

y en lenguaje matemático
c2 = a2 + b2

siendo:
c = hipotenusa
a = cateto contiguo
b = cateto opuesto

Y en este caso:

c =2,07
a = 2,04
b =?

Sustituyendo en la fórmula anterior:
2,07 x 2,07 = 2,4 x 2,04 +  b2
b= 2,07 x 2,07 - 2,4 x 2,04
b = 0,36 m

Para que luego digan que las matemáticas no sirven para nada...