sábado, 17 de septiembre de 2016

La aglaope infausta o en busca de la biodiversidad perdida

Todo iba tan bien al principio del verano... Había llovido abundantemente en la primavera, todo estaba verde y frondoso, los arbolitos habían brotado con fuerza... hasta que descubrí la plaga de aglaope infausta y se me borró la sonrisa de la cara. 


Así es la aglaope infausta

La aglaope infausta es una vieja amiga. Desde que la conozco he visto sus ataques sobre todo a los majuelos y a los manzanos y perales. Se trata de una oruga de la familia de los Zygaenidae, que es una especie de mariposa diurna. Mi relación con ella es un reflejo de mi desarrollo y aprendizaje en esta tierra: al principio cuando no sabía nada, me dejé aconsejar por el que me vendió la tierra y él mismo me echo las "medicinas". Después de que se cansó, yo no eché nada y ese primer año sin tratamientos los árboles se pusieron otoñales en julio. Es uno de los primeros efectos del abandono de los tratamientos y el ataque de esta plaga puede ser tan fuerte que las orugas dejan los árboles sin hojas. Luego me hablaron del aceite de invierno y fue bastante bien pero claro, luego me enteré de que lo mata todo, a los buenos y a los malos. Más tarde me pasé al bacillus thuringiensis y ese me gustó. Seguía habiendo alguna oruga por aquí y por allá pero todo muy controlado, también había sitio para los malos. Y ya este último año había tomado la decisión de no intervenir, al menos no matando ni tampoco contratando "sicarios". 

Una ziganea. Parece que dice "Yo soy tu padre" :)


Vengo observando que cuando una hace una apuesta parece que los cielos escuchasen y te probasen, mandando taza y media... Y este año la plaga ha sido la más fuerte que yo recuerde porque no solo ha atacado a los manzanos, perales y majuelos. Este año le ha dado a todo: ciruelos, cerezos, mostajos, serbales,... He tenido que echar mano de todas las enseñanzas zen que he encontrado para no liarme a rociar bacillus. Sobre todo porque lo deseable es que los nuevos árboles gasten toda su energía en crecer y no en tener que volver a sacar nueva hoja porque una voraz oruga les haya dejado pelados. Pero ha ganado la no intervención. A fin de cuentas, me lo puedo permitir, yo no vivo de esto y si algo me gusta en esta vida es experimentar.



Joven peral atacado




Al viejo majuelo le llegó el otoño en julio



El nuevo acerolo

El nuevo cerezo


Aun con todo el mundo está lleno de belleza

Soy una persona activa y estarme quieta no es gratuito, me cuesta. Llevo un tiempo leyendo que las plagas, además de una faena, son indicadores de desequilibrios en los ecosistemas. En todos ellos, cuando están completos hay formas de control para que ninguna especie se convierta en plaga. La gente mayor del pueblo, cuando se les pregunta qué echaban cuando eran jóvenes a las huertas y a los frutales, o si se les "curaba" tanto como ahora, te dicen que no, que no echaban nada y que qué cosechas más buenas tenían. Los recuerdos del pasado siempre se miran con las gafas rosas pero lo cierto es que a esta gente de los pueblos comida no les faltaba, otros lujos sí, pero en concreto en este sitio, tenían proteína en abundancia pues estos ecosistemas agrarios estaban llenos de conejos, perdices, cangrejos, torcaces,... cultivaban cereal como fuente de carbohidratos y excedente para venta y luego tenían sus huertas y sus frutales. Y sorprende que ellos que tienen esos recuerdos de soberanía alimentaria y sabores auténticos son los mayores fans de toda la metralla que le echan a la tierra con causa o sin ella. En nombre de la prevención o para ganar la guerra a los bichos.

Si hay desequilibrio es que faltan los depredadores. Lo primero que se me ocurrió es que había un déficit de herrerillos y carboneros, fantásticos pájaros insectívoros. Necesitan árboles con huecos para hacer nidos, y ya estaba dispuesta a poner unas cajas nido en los pocos árboles que hay disponibles, porque, como cuenta Luis Maza de El Verdecillo, los animales para prosperar necesitan solo dos cosas: comida y refugio. Comida supuestamente tendrían con tanta oruga, así que habría que ponerles unas cajas nido. Tenía toda la información para hacer las cajas y esa iba a ser la tarea estrella del invierno, además de las nuevas plantaciones que ya estoy maquinando.

Herrerillo

Sin embargo, al empezar a buscar información me llevé un gran chasco. Esos diseños tan hermosos que tienen las orugas son un aviso que los pájaros se toman muy en serio: las orugas tienen unas cavidades bajo la piel llenas de cianoglucósidos que las hacen muy indigestas y de mal sabor. Y los pájaros las evitan. No hay mucho arbolado en esta zona pero carboneros y herrerillos sí que hay y me extrañaba que no se pusieran las botas, porque cuando las orugas atacan un árbol están en cada hoja. No hay que buscar ni correr, solo acercarse y comer. Y la razón por la que no lo hacen no es porque estén lejos, es porque no es comida apetitosa para ellos. Voy preparar unas cajas, quiero ver carboneros y herrerillos y muchos otros pájaros cerca, pero ya sé que esta no va a ser la solución de esta plaga.


Entonces, ¿cuáles son los depredadores de la aglaope infausta? Tiene que haber, no parece un bicho que esté en la cima de la pirámide trófica, acompañando a los leones. Después de buscar creo que la clave está en las avispas parasitoides. Voy a citar directamente a El Verdecillo por motivos de eficiencia pues, si Luis lo ha explicado bien, ¿para qué esforzarme en escribirlo de nuevo?:

"...un parasitoide es un parásito que mata a su hospedador.

Es decir, normalmente una pulga o mosquito no suele afectar al ser al que parasitan (su hospedador), precisamente para que más colegas o descendientes suyos puedan seguir aprovechándose de él.

Sin embargo, para que un parásito se convierta en parasitoide, es condición necesaria que acabe con la vida del infortunado hospedador."

Tal y como cuenta en esa misma entrada hay unos insectos que en su fase larvaria depredan huevos y orugas. Fundamentalmente son del orden himenóptera dentro del que se encuentran las avispas, las abejas y abejorros, las hormigas, entre muchos otros, ya que se estima que hay unas 200.000 especies dentro de este orden. Luego también están la familia de los sírfidos... Estoy abrumada por toda la información que estoy encontrando y aunque me gusta que las entradas vayan completas, creo que me voy a tirar a lo sencillo, porque mencionar todas las especies que podrían depredar esta oruga se escapa del alcance de esta entrada y de este blog. Hay muchas, muchas, supongo que cada una adaptada a un entorno. Ponerme a estudiar cuál es el parasitoide que encaja como un guante en este ecosistema mesetario y burgalés mío podría ser tarea para una tesis doctoral. La información va a ir resumida pero aquí os dejo un enlace por si queréis ampliarla.

o
El ciclo vital de estos aliados lo explica Luis estupendamente. Si no la habéis leído entera, id de nuevo a su entrada. Lo importante es que la puesta se hace en los huevos de los que saldrán nuestras orugas o en las propias orugas. Las larvas parasitoides se alimentarán de las orugas vivas y harán que estas no eclosionen, evitando nuevas puestas futuras. Es una apuesta a largo plazo. Cuando los parasitoides acaban con la vida de su hospedador, que en nuestro caso se trataría de la aglaope infausta, salen reconvertidos en inocentes adultos polinizadores.

Aleiodes assimilis en acción


He estado buscando fotos de algunas de estas especies mencionadas, pero no reconozco ninguna por mi zona. Sin embargo, creo que las he visto en acción en casa de Manuel Gener en Jaén en la Sierra del Segura. Nos pedía que moviéramos las ramas de los frutales y de allí salían montones de insectos voladores, y en las ramas y hojas había pulgones, mariquitas y otros que no conocía. "Se están poniendo las botas" nos decía todo orgulloso con una sonrisa de oreja a oreja. Tuve la suerte en junio de ver la huerta-jardín de Manuel Gener y ahí se te caen un montón de creencias de golpe. Nos contó que el 70% del espacio de la huerta lo tiene dedicado a plantas con una floración rica en polen. Aquí los insectos no son destruidos sino que son mimados y alimentados.

Y creo que esta es la clave. Si se les procura de adultos alimento con plantas de floración muy rica en polen y se consigue solapar una floración con otra el mayor tiempo posible, estaremos dando a estos parasitoides una buena oportunidad de prosperar y tal vez quieran quedarse cerca de nuestros frutales y siendo sencillamente lo que son, nos ayuden. Mirad las plantas que tiene Manuel Gener. Muchas tienen múltiples usos: aceites esenciales, polen, mulching, compost, repelentes de insectos o atractoras de insectos perjudiciales.

En mi opinión uno de los mayores logros de Manuel Gener ha sido el de poblar de biodiverdidad su huerta-jardín


Quiero hacer de estos insectos mis aliados, invitarles a pasar y que se pongan cómodos. Una de las tareas del año que viene va a ser hacer un calendario de floración, voy a observar la llegada de las flores y voy a intentar que durante el mayor tiempo posible se solapen sus floraciones. También voy a ir a casa de Manuel Gener de nuevo para hacerme con estas plantas tan maravillosas y útiles. Hay que recuperar la biodiverdidad perdida.

Me he comprometido con este trabajo 10 años. Ya llevo casi tres. Al de reforestar en la medida de lo posible con árboles que den comida, voy a unir el trabajo de lograr una mayor biodiversidad en esta zona.en todos los niveles en que me sea posible  Mi  única intervención va a ser introducir comida y refugio. Veremos lo que pasa.

Quién pudiera desandar los pasos dados y volver a empezar.




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Y ahora os voy a contar algo totalmente distinto. Cuando escribí en una entrada que estaba teniendo problemas con una plaga, una lectora de este blog se pudo en contacto conmigo para decirme lo siguiente:

"...trabajo con figuras geométricas a las que llamo ondas de forma... Podemos modificar la frecuencia vibracional que puede estar propiciando la plaga de tus frutales y, para ello, te mando esta forma geométrica. Prueba a proyectarla en cada uno de los árboles afectados....Bastará con que lo hagas una sola vez.."

Intento que mi mente esté abierta y que sepa mirar más allá de las creencias y prejuicios de mi cultura y de mi tiempo. Me encanta la ciencia, pero reconozco que tengo curiosidad con todo lo que se encuentra más allá de sus posibilidades. Me sorprendió pero me puse a la faena de seguir sus instrucciones. Parece muy inocente.

Creo recordar que fue a principios-mediados de julio. Lo que pasó es que al de unos días la plaga remitió y desapareció por si sola y no he vuelto a ver más orugas en todo el verano. Puede ser que acabaran su ciclo, tal vez al dejar de estar el campo tan verde hayan ido perdiendo fuerza. No hay datos concluyentes. El año que viene le pediré a esta amable lectora que me mire a principios de la plaga cuál es la figura buena y veremos si es efectivo este tratamiento cuando la plaga tiene su máxima potencia. Esto es una vía totalmente diferente a la que estoy aplicando. Aquí os dejo la información. Es curioso, la gente entra y lee y yo no sé en qué andáis o qué proyectos tenéis. Me encanta cuando me escribís y me lo contáis.

No tengo permiso para publicar el dibujo que me mandó. Puedo decir que es muy bonito. La razón de no mandarlo es que no se puede generalizar su uso.

"...esta forma no serviría para otro caso similar, ni siquiera para el año que viene, ya que ha de testarse cada situación y momento para ver lo que puede requerirse para modificar energéticamente una determinada situación."

En cualquier caso, gracias por intentar ayudar.

domingo, 31 de julio de 2016

¿Y qué ha pasado con los ajos? Resultados del experimento sin arar

Hace unos meses planté unos ajos a las bravas sin labrar el suelo, solo con un pincho. Os lo contaba aquí. Usé tres maneras: desherbando la superficie y pincho, poniendo un cartón y pincho, y sólo pincho entre la hierba.

Además, como voy cuando voy y no puedo andar mirando las lunas o esperando al mejor momento, porque igual no estoy allí, he de decir que la tierra estaba muy húmeda y con el pincho sin duda la apelmacé. Así que no tenía muchas esperanzas. Pero salieron y tenían la misma pinta que todos los ajos del lugar.

Contra pronóstico salieron.

Ajos a punto de ser recogidos

La verdad es que no les hecho mucho caso, desherbar y no mucho. Sobre todo alfalfa silvestre que dicen que, además, fija nitrógeno al ser una leguminosa.


La cosecha

Ya he dicho alguna vez que por ser una apresurada echo a perder el método científico... Quería recogerlos por tramos para ver qué sistema era mejor pero al final quedaron todos mezclados y amontonados. La foto está sobreexpuesta y no se aprecian bien pero la verdad es que visto el trabajo invertido ni tal mal. Algunas cabezas son muy pequeñas y las más grandes son como las medianas que se recogen por esta zona después de haber arado y no dejando crecer ni una hierba extra.

Foto de control: El primer ajo de la izquierda es una cabeza tirando grande
de siembra tradicional

Pero recuerdo que la mayor parte de las cabezas más pequeñas estaban en la tercera zona, donde había sembrado sin desherbar y sin cartón, y las más grandes estaban en la primera zona, donde desherbé un poco. 

Al sacar los ajos te das cuenta de en dónde está el fallo. Muchas cabezas han crecido dentro del agujero y están como aprisionadas. Había que tirar mucho de la planta y alguna cabeza se ha quedado dentro, en su prisión de tierra. Así que esta es mi conclusión: el agujero hecho con el pincho no deja crecer bien la cabeza, sobre todo, si además hay una fuerte cubierta herbácea que sostenga el suelo. Seguro que esto ya lo sabía todo el mundo pero yo tengo que hacer las cosas por mi misma.

El año que viene seguiré investigando esta técnica pero esta vez no va a haber agujero: voy a poner una cama de paja, los ajos y encima de ellos, más paja. Y a ver que pasa.


Al fondo la alfalfa. A los fardos no les ha sentado muy bien la intemperie.

En la otra parte planté altramuces, girasoles y alcachofas, siguiendo la misma técnica del pincho. No salió nada de nada. Bueno sí, alfalfa. ¡Y seguro que no en los agujero que yo hice!

jueves, 21 de julio de 2016

Prevención y cuidado contra el daño de los herbívoros

Los que plantamos árboles sabemos que en esta película Bamby es de los malos. 

Uno de los ataques más graves que aquí pueden sufrir los arbolitos plantados viene de los corzos. Y también es uno de los problemas más fáciles de solucionar. La experiencia es un grado y, por eso, ya no me la juego y les pongo protecciones a los árboles, sobre todo a los que más caro me han costado o los que tengo más interés en que sobrevivan.

Inicié este camino con un conjunto de creencias que me hacía pensar que la Naturaleza es buena y que mejor todo natural, pero para llegar a este punto de intervención, en el que protejo con mallas los árboles, he tenido que sufrir ataques muy fuertes, que se han llevado por delante sobre todo a tejos, avellanos, membrillos y pinos, sin piedad. Por lo que he observado, a los corzos les encanta la corteza de los árboles jóvenes, parece ser que son maneras que tienen los machos de marcar su territorio y creo que también se la comen, porque no se ven restos.





Aquí arriba podéis ver un pino laricio (Pinus nigra) atacado y el detalle de como le han quitado la corteza. Esto es muerte segura para el árbol. Después de haber sufrido las primeras pérdidas, compré pasta cicatrizante y me cree un kit de primeros auxilios. Cada vez que veo un árbol atacado, le aplico la pasta y si actúo a tiempo, tiene muchas probabilidades de sobrevivir.

Al principio no sabía que era lo que pasaba. Llegué a pensar que alguien del pueblo boicoteaba mis intentos reforestadores. Como si no fuera suficiente con los secos veranos, y alguien más se hubiera unido al club de los jinetes del apocalipsis. Pero me enteré para mi sorpresa que no eran los humanos sino los corzos, que, aunque parece que tienen cara de no haber roto un plato en su vida, son muy destructores.


Fantástica foto de Mario Bregaña

Como ser humano que soy, ya estoy moralizando... la Naturaleza no sabe de buenos o malos, o de piedad, o de destrucción, sólo sabe de desequilibrios. El corzo está bien diseñado. Sólo que él no sabe que estamos intentando reforestar, que estamos aprendiendo a cultivar comida sin agredir la tierra, que soñamos con ecosistemas productivos, donde haya sitio para todos, incluidos los depredadores. El efecto de unos lobos paseándose por mi protobosque de alimentos sería suficientemente disuasorio creo yo. Pero en estas zonas de llanura cerealista no hay.

El sistema agroganadero ha expulsado a los lobos y los persigue implacablemente. Yo recuerdo de pequeña, cuando en casa veíamos los míticos programas de El hombre y la Tierra de Félix Rodríguez de la Fuente, mi padre, que de joven había sido pastor, no entendía la defensa del lobo que allí se hacía. En su opinión, lo mejor que se podía hacer con el lobo era exterminarlo. Mucha gente sigue pensando lo mismo. El año pasado la Diputación de Bizkaia, la provincia donde vivo, organizó una batida para acabar con una manada asentada en el valle de Karrantza.

Sin embargo, en este esquema de bosques de alimentos, Bamby es el villano y el lobo un poderoso aliado. No hay buenos ni malos, es sólo una cuestión de intereses.

Os quiero enseñar cuál es mi sistema para salvar los arbolitos de una muerte segura. Lo primero es aplicar la pasta cicatrizante que en este caso se tendría que llamar reconstruyente.

Reconstruyo la corteza con pasta cicatrizante

Y después le pongo malla protectora porque una vez que empieza los ataques, siempre vuelven, supongo que por el marcado del territorio. En este caso tenía pedazos de malla rota que había guardado y que ayudándome con unas bridas, podría servir como protección, a fin de cuentas este laricio todavía es pequeño. Vengo observando que los permacultores y los que intentamos serlo tenemos algo del síndrome de Diógenes. Siempre estoy guardando cosas... y muchas veces son útiles.

No hay nada que unas bridas no puedan arreglar

Una vez puesta la malla se acaba el problema. Es un poco feo tener todo lleno de mallas pero he comprobado que es la única manera. Al menos aquí.

Foto de dos meses más tarde. Salvado.

Me da mucha alegría salvar mis árboles. Voy con mi kit de primeros auxilios por ahí cual enfermera en un campo de batalla. Los seres humanos y sus películas...

lunes, 4 de julio de 2016

Así se han ido llenando los depósitos 2015-2016

El agua es vida.

Después de las palizas moviendo garrafas de agua para regar los plantones y así ayudarles a sobrevivir a la sequía estival sobre todo en sus primeros años, le estuve dando vueltas a alguna manera para recoger el agua de lluvia y se me ocurrió esto y esto.

Ahora mismo tengo 5 depósitos recogedores de agua de lluvia, repartidos por el terrenito. Tres de ellos quedaron vacíos al final del verano 2015 y he ido sacándoles fotos según iba avanzando el año, para dejar registro de como se estaban llenando. Otros dos los he estrenado este año.

Este ha sido un año especialmente lluvioso pero por tener defectos "constructivos" que serán solucionados este verano, ninguno se ha llenado del todo. Sin esos fallos, tal vez hubiera podido ser que contara con 5500 litros de agua, que es el máximo que pueden almacenar. ¡Todo un capital!

Pero este año buenísimo de agua cuento con 3500 litros para mis riegos. No me quejo. Voy a tener el agua muy a mano y regar la creciente familia va a ser más sencillo.

Este es el registro de la recogida:

Depósito para zona castaños

Octubre 2015

3 enero 2016
6 de febrero de 2016

5 de marzo (antes de nevar)

12 de marzo (después de nevar)

22 de mayo
25 de junio
Le calculo casi 1000 litros. Los depósitos tienen una capacidad de 1100 litros.


Depósito para zona cortavientos 1

Octubre 2015
Finales de noviembre 2015. Un ala se había ido volando


9 de enero de 2016
6 de febrero de 2016

5 de marzo


22 de mayo

25 de junio
Ha recogido 650 litros y eso que ha estado todo el año.

Este depósito está especialmente mal: de cada 3 gotas recogidas, dos se van fuera del depósito. Le falta una piecita para que las gotas no resbalen por la canaleta fuera del depósito. Este verano sin falta.

Depósito para zona cortavientos 2
3 de enero 2016. Recién inaugurado
9 de febrero de 2016

12 de marzo

22 de mayo
25 de junio
Tiene 700 litros.


Depósito zanja nueva


Inaugurado el 5 de febrero. Foto del 5 de marzo
12 de marzo

22 de mayo
25 de junio
Tiene 650 litros.


El primer depósito

5 de marzo
12 de marzo
22 de mayo

25 de junio
Tiene 500 litros.

Este pobre tiene menos superficie de recogida y la bandeja no contaba con la inclinación adecuada y la lluvia se derramaba fuera del depósito. Este verano tienen que quedar en perfectas condiciones de recogida. Quién sabe si el próximo año va a ser especialmente seco... no podemos andar tirando gotas por ahí.

La sensación que tengo es que a pesar de que el otoño fue muy seco el invierno y la primavera han sido muy lluviosos, más de lo normal. Diría que en este año las precipitaciones han estado por encima de la media. Pero como lo que nos pueda parecer a veces no tiene que ver con la realidad, he buscado las precipitaciones anuales en la página de AEMET.

Precipitación acumulada en otoño (105 mm - media 150 mm)


Precipitación acumulada en invierno (205 mm - media 135)


Precipitación acumulada primavera (240 mm - media 150 mm)


Precipitación acumulada verano (10 mm - media 35)

Pues sí, este año, que todavía no ha acabado, va a superar la media. Aun faltando las lluvias del verano, que aunque escasas algo siempre cae, ya llevamos 560 mm. Las lluvias se han concentrado especialmente en invierno y primavera. La media anual de este lugar es 550.

Aun no he empezado a regar. El próximo fin de semana empezaré y este año podré regar más cómodamente. Sin embargo, tampoco esta la cosa como para tirar cohetes porque este año he plantado mucho. Este es el recuento de los árboles:

Zanja cortavientos encimero: 14 árboles (año pasado)
Zanja cortavientos bajero: 12 árboles
Zanja acerolos: 3 árboles
Zanja terraza encimera: 5 árboles + 2
Zanja vallejo 1: 5 árboles (año pasado)
Zanja vallejo 2: 4 árboles (años pasado)
Zanja castaños: 1 (solo uno ha brotado)
Era nogales: 5 (estos se riegan con otra agua)

En total 46 árboles durante una previsión de 10 semanas de verano. A los 23 del año pasado les voy a dar 5 litros semanales y a los plantados este año, otros 23, les voy a dar 10 litros. Esto sale 3450 litros, y así aprovecharemos todas las gotas recogidas.

Podría parecer que este año pinta bien, el suelo ha recogido más agua, algo que se nota en el verdor que hay en estos días por todas partes y, sin embargo, cuando me las prometía felices con agua y riegos más fáciles, tengo un nuevo reto totalmente diferente, hay una plaga más fuerte de lo normal de aglaope infausta que me está dejando los árboles sin hojas y todavía no ha empezado la canícula. Os lo cuento en la próxima entrada.