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martes, 4 de agosto de 2015

El quid de la cuestión: La sucesión ecológica


El aprendizaje nunca es lineal. En todas las cosas que me he propuesto aprender en mi vida he visto como se alternan periodos de estancamiento en los que parece que no avanzamos, con momentos de saltos en los que nos sorprendemos a nosotros mismos con nuevas capacidades o comprensiones que, como pequeñas conquistas, quedan en nosotros. Algo así creo que me ha pasado con este bosque de alimentos. Mi entrada Capricho de castañas fue "duramente" (pero con cariño) criticada por Mavi, quien pronosticó que el pequeño castaño de un año recién trasplantado no tenía muchas posibilidades por no haber respetado la sucesión ecológica.

Mavi escribió esta entrada, en el curso de Una suerte de tierra se habló de la sucesión y de repente, empezaron a ordenarse cosas en mi cabeza a la velocidad del rayo y me pareció conseguir la compresión de algo que en todo este tiempo se me había escapado. Yo ya era consciente de que no sabía cómo conseguir introducir esos niveles (cubierta, sotobosque, trepadoras, herbáceas, arbustivas, raíz) que Geoff Lawton cuenta que hay en un bosque, en este lugar donde de momento sólo hay una pradera. Había plantado unos frutales, había sembrado unos ajos y garbanzos en las zanjas junto a ellos pero se veía que eso era el primo lejano y pobre del bosque de alimentos.

Si queremos copiar a la Naturaleza para producir comida, también tenemos que copiar sus procesos, porque es su manera y ya sabemos qué pasa cuando se nada a contracorriente: cualquier movimiento lleva más esfuerzo y a veces te tienes que parar a medio camino exhausto. La Naturaleza tiene una autopista para ir desde la tierra desnuda hasta un bosque en su clímax y es mucho mejor pagar sus peajes porque nos llevará mucho más lejos con el menor esfuerzo.





En el libro de Toby Hemenway "Gaia's Garden" -que sigo leyendo y es una mina de información- viene maravillosamente explicado lo que es la sucesión ecológica y creo que la traducción merece la pena:

"Cuando las plantas colonizan por primera vez la tierra desnuda -por ejemplo, una granja abandonada- comienza una secuencia. Algunos tipos de hierbas anuales, gramas y flores son la primera flora en llegar, y debido a su inclinación por la colonización rápida, son llamadas plantas pioneras. Están bien adaptadas para invadir suelo desnudo o removido, y para cubrir el vacío de flora y reverdecerlo. Las plantas pioneras llenan el vacío vegetal y reinician los ciclos de la vida. Nosotros conocemos a esa horda de rápidas colonizadoras mayormente como maleza: grama, diente de león, acedera, llantén, achicoria, lechuga salvaje y muchas más. Campos abandonados y tierra suelta son su ambiente, donde tienen un trabajo que hacer: proteger el suelo contra las lluvias erosivas y transportar nutrientes desde lo más profundo del suelo hasta la superficie, donde puedan ser usados. Estas pioneras veloces y efímeras preservan y devuelven la fertilidad del suelo descubierto.

Si esta maleza fuera dejada en paz, en una pocas temporadas las breves y tempranas anuales se verían rodeadas y ensombrecidas por el grupo de las vivaces que son más altas. En la mitad norte de USA estas plantas incluyen margaritas, Chamerion angustifolium, vara de oro, euphorbia, hierbas vivaces y otras muchas. El denso follaje, los tallos ramificados y las muchas texturas de la alta maleza ofrecen más nichos a los insectos y pájaros para protegerse, criar y alimentarse. La cantidad de materia viva, llamada biomasa, aumenta cuando los nutrientes de la luz son recogidos y transformados en tallos firmes, follaje fuerte y semillas duras, que llegado el momento se convertirán en comida para insectos y otros animales. La vida está andamiando su camino hacia un nuevo territorio.

La secuencia desde la tierra desnuda a la pequeña maleza anual, llegando hasta las altas vivaces es llamada sucesión. Si se le permite continuar, de cinco a quince años el campo de maleza estará poblado por arbustos. Con lluvia suficiente y fertilidad, en dos o más décadas los arbustos dejarán paso a un bosque joven. Allí donde haya suficiente agua, la sucesión conducirá inexorablemente hacia un bosque.

Aunque la sucesión es un impulso casi irresistible, no es fluidamente lineal. En cualquier etapa, el fuego, el viento, el rayo, el arado o cualquier otra perturbación puede volverlo a una etapa más temprana. La mayor parte de los paisajes son un mosaico de muchas etapas sucesivas, en muchas escalas. Incluso en ecosistemas maduros en estados más avanzados de la sucesión, especies de todas las clases merodean en los márgenes. Las perturbaciones que oscilan entre un catastrófico incendio y la caída de un simple árbol, dejan que las pioneras o arbustos de estadios intermedios de la sucesión regresen, resultando un paisaje parcheado de varias etapas y años.

Y ¿cómo se relaciona esto con la jardinería? Los jardines convencionales copian ecosistemas inmaduros. Normalmente, dominan plantas de estadios tempranos de la sucesión. La mayor parte de las herbáceas, flores y especialmente vegetales anuales son plantas pioneras. Esto significa que en nuestro amor por los céspedes y los jardines ordenados, estamos intentando mantener nuestros terrenos en una etapa temprana de la sucesión ecológica. La tierra desnuda y el suelo removido en una huerta o en arbustos cultivados son como una sirena para las malas hierbas, que cubren con entusiasmo el suelo descubierto, extraen los nutrientes del suelo mineral y las rocas subyacentes y preparan el lugar para un ecosistema más maduro como un matorral o un bosque. Una extensión de hierba bien regada está pidiendo a gritos, dentro del esquema de la naturaleza, una guerra relámpago de plantones y arbustos o, en último caso, un máximo en diversidad a través de la rápida maleza anual.


La agricultura es antinatura. Pretende parar la sucesión como sea
 en sus primeras etapas.

Podemos usar nuestro conocimiento de la sucesión para ayudarnos a solucionar nuestros problemas en el huerto. La mayor parte de la maleza está compuesta por plantas pioneras, que prosperan con las perturbaciones, la luz del Sol y suelos pobremente desarrollados. Sólo abandonando la técnica de arar mis problemas con la maleza se redujeron considerablemente, ya que las semillas dependientes de las perturbaciones -y la luz solar- se pudren en el suelo en lugar de ser catapultadas al crecimiento por la luz y el cultivo. Una capa de acolchado a menudo bloqueará por razones similares que estas semillas germinen."

Y más adelante continúa:

"Un campo es un sistema dinámico, no una naturaleza muerta inamovible. Contemplando nuestras tierras como ecosistemas dinámicos, más que como una colección de estáticos objetos inertes, podremos crear jardines que crezcan naturalmente con una directriz y diseño sano. Esta perspectiva deja que pasemos mucho del trabajo de mantenimiento de nuestros jardines a la Naturaleza.

Desde este punto de vista, podremos preguntarnos ¿qué tipo de ecosistemas contienen la mayoría de los jardines? La respuesta nos dice por qué el trabajo de mantenimiento de los jardines es tan tedioso e interminable. Un césped bordeado de flores es el primo ecológico de la pradera. La otra gran disposición encontrada en las zonas residenciales, el arquetípico césped moteado aquí y allá de árboles y arbustos copia a la sabana. (Me pregunto por los sueños prehistóricos que nos mueven cuando creamos estos ecosistemas que copian aquellos de la infancia de nuestra especie en las planicies de África).


La pradera y la sabana prosperan naturalmente sólo bajo ciertas circunstancias medioambientales. Estas incluyen bajas precipitaciones, intenso pastoreo animal y fuegos frecuentes. Ya que pocos habitantes de las zonas residenciales fomentan la tierra seca, rebaños de bisontes y fuegos incontrolados en sus jardines, las condiciones de la mayor parte de los céspedes no favorecen las sabanas ni las praderas. Entonces, ¿qué pasa con estos fragmentos de infelices ecosistemas? Una sabana o una pradera que no arde, que se mantiene bien fertilizada y es bañada bajo el siseo de los aspersores está siendo empujada a madurar hacia un matorral y más tarde a un bosque. Esta es la sucesión ecológica, omnipresente e implacable.

La maleza en nuestros céspedes y los plantones de arce en nuestros parterres de flores son testimonios del poder de la sucesión. Contemplado bajo un prisma ecológico, el clásico jardín sólo quiere madurar. Comprender esto permitirá que nos aliemos con esa considerable fuerza de la naturaleza, en lugar de pelearnos con ella.


Un ecosistema inmaduro como pueda ser un césped pide que gastemos tiempo y energía y materiales para dar para atrás a las manecillas del reloj ecológico, deteniéndolo en la fase de pradera, cortando el césped y limpiando la maleza. Aún así la naturaleza -y nuestros sistemas de irrigación y fertilizantes- inexorablemente moverán el reloj otro tictac, germinando semillas y retoños, inundándonos con su fecundidad. Con el aspersor y los fertilizantes estamos apretando el acelerador, y después arando y podando estamos echando el freno. Ningún sistema puede ir bien con tal regimen esquizofrénico."



Un bosque maduro tarda 100 años en formarse


Ahora me ha dado por observar las diferentes etapas de la sucesión en estas tierras. Hace tiempo que no hay bosques pero los signos de la sucesión son evidentes.

Esta terraza llevará unos 14 años sin ser arada.

Después de las pioneras que son las que cubren la tierra descubierta aparecen siempre las herbáceas pero poco a poco la fase arbustiva dominada en estas tierras por la aulaga y el escobizo empiezan a hacerse hueco expulsándolas. En las primeras fases, árboles que algún día podrán ser de cubierta -como es el nogal- se comportan como si fueran arbustos. Pero no todos los árboles de cubierta pueden aguantar el sol directo en sus primeros años de vida, por ello, algunos para prosperar necesitarán la sombra de otros árboles más pioneros hasta que puedan ocupar su lugar de imponentes reyes del bosque. En nuestro caso, el nogal es un todo terreno, aparece espontáneamente en muchos lugares y crece mucho más rápido que los árboles del bosque titular que son los quejigos.

Esta ladera orientada al este no habrá sido nunca arada pero sin duda ha habido rebaños que la mantenían pelada.
A estos quejigos los he visto pasar de tamaño arbusto a árbol joven. 

En las zonas más húmedas para la fase arbustiva predomina el escobizo, en las más secas el tomillo y el cardo corredor, y la poderosa aulaga ocupa todos los lugares. El tomillo y las herbáceas nunca comparten espacios.

Más tarde el espino blanco y el rosal silvestre van ganando altura para el ecosistema. Y finalmente el quejigo, lento pero seguro será el bosque titular de la zona.

Tal vez os estéis preguntando qué habrá pasado con el castaño. Después de leer que no tenía mucho futuro, decidí cuidarlo como si no hubiera leído nada, pero Mavi como oráculo no tiene precio, con el fuerte calor de esta primavera se secaron sus tiernas hojas recién brotadas.


Este árbol no es un pionero y necesita sombra en sus primeros años.

Se secó la vara principal pero parece que tiene ganas de vivir.

Le he colocado una sombra y me he dado cuenta de que a un par de metros
lo podía haber plantado a la sombra de un rosal silvestre.

Es curioso como las cuestiones culturales nos condicionan. A dos metros había un sitio estupendo en tierras comunales para plantar el castaño bajo la sombra de un rosal silvestre, que le dará sombra durante muchos años sin que me tenga que preocupar de hacer crecer la malla de ocultación que le he puesto, sin pensar que se la va a llevar el viento o romper. Pero como no tengo escrituras de ese sitio... ni me lo plantee como sitio viable.


Así estaba este último fin de semana, muy guapito y contento con su sombra.
Tiene acolchado de cartón y paja encima
y dentro de la zanja se mantiene la humedad del suelo perfectamente.

Todo esto me va a hacer cambiar mi manera de actuar. Habrá más zanjas pero las llenaré de arbustos y árboles pioneros que irán abriendo el hueco para otro tipo de árboles como puedan ser los frutales. Y llevará su tiempo, la sucesión lo necesita, y mi labor será ayudar a que vaya más rápido, pero no me saltaré ni un paso. La variada plantación del seto cortavientos está siendo una buena prueba para saber qué árboles aguantan bien las duras condiciones de inicio y se comportan como pioneros. Ya os lo contaré al final del verano. La verdad es que está siendo un aprendizaje fascinante.







14 comentarios:

  1. Yo también he cometido ese error, Isabel. Felicitémonos: equivocarse es el primer paso para aprender.
    Un beso
    Lucía

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    1. Sin duda y más errores que vendrán... Pero a quién le importa hacerlo perfecto todo desde el principio con lo bonito que es ir aprendiendo por el camino!

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  2. Admirable, yo llevo 10 años y mi diseño fue evolucionando lo bueno es q en mi terreno admite casi desde el principio arboles frutales, ahora estoi intentando hacer todos los estratos con comestibles o plantas utiles e introducir abejas, conejos salvajes y ocas. Como animales de momento marcha bien.

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    1. Hola Maroxa3, muchas gracias por tu comentario, 10 años es el plazo que me he dado yo para empezar a ver frutos... Además de este bosque de alimentos llevo una pequeña huerta en las afueras de Bilbao y allí todo es más fácil. El otro día descubrí un plantón de parra entre las patatas y la huerta está rodeada de saúcos, higueras, laurel, acacias asalvajados y ella misma contiene frutales. Con precipitaciones suficientes y un clima suave se pueden hacer maravillas, que se lo digan a Geoff Lawton, jeje. Tengo la impresión de que esta huerta se convertiría con muy poco esfuerzo en un bosque de alimentos, simplemente conteniendo las zarzas y las herbáceas. Pero en la meseta es diferente y ahora estoy convencida de que si no sigues la sucesión, no hay nada que hacer. Me encantaría tener animales, dicen que sin ellos no cierras los ciclos.

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    2. vivi en bilbao 8 años y algo plantaba por alli en cuanto a animales con el gallinero movil con la anchura exacta de los bancales llevo unos 5 años lo perfeccione con suelo de malla metalica y ayuda mucho en limpieza del huerto deserbando y se comen la sobras, lo unico construir bien el gallinero y diseñar la plantacion para ir rotandolo en funcion del tamaño del huerto cada mes, ( osea dividir el huerto en 12 tozos planificando la epoca de siembra y recoleccion). mas o menos creo que se entendio me llevo q perfeccionar pero lo tengo bastante bien y no da nada de trabajo, lo unico planificar.

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    3. Qué interesante eso de las gallinas... todavía me queda recorrido pues este es mi segundo año con la huerta, pero lo tendré en cuenta. Gracias por tus comentarios, siempre se aprende mucho de lo que contáis.

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  3. Buenas Isabel,

    Esto de la sombra es importante, por no decir crucial. ¿Has probado a plantar de estaquilla alguna especie autóctona que te permita tener desde ya una planta de algo de envergadura para dar sombra a la definitiva debajo? No sé exactamente en qué zona estás, pero se ven chopos al fondo. Como me imagino que el agua está suficientemente lejos como para que se mantengan los chopos allí, que tal otras especies que vayan bien de estaquilla y que sean mñas frugales, del tipo acebuche o higuera? Siempre dentro de las autóctonas, claro!

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    1. Hola Carlos! Pues he cogido endrinos, ciruelos claudios y espinos blancos con raíz. Los pongo en tiesto con tierra húmeda y la mayoría prenden. La zona es Burgos, acebuches no hay, las higueras en huertas pero no hay por los campos, supongo que por falta de calor, por las noches incluso en los días más calurosos de verano, refresca mucho. Entre estos que cojo por los campos, mis semilleros y los plantones del vivero conseguiré esa sombra. El problema de estas autóctonas es que son de crecimiento lento... aunque soy una gran fan de las repoblaciones con autóctonas, ahora me estoy planteando seriamente introducir especies de crecimiento más rápido como las acacias o los aliantos... ya sé, pecado mortal! Pero solo para la fase de introducción y luego serían retiradas, con el famoso chop and drop para hacer acolchado. Algo de eso creo que voy a probar, aunque se va a suponer un cambio en muchos de mis planteamientos. Gracias por tu comentario.

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  4. Preciosa entrada Isabel. Me alegro de haber fallado con el castaño. ¡Se le ve muy guapete!

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    1. El castaño es todo un símbolo del afán del ser humano de hacer lo que le da la gana, saltándose las leyes de la Naturaleza si hace falta, jejeje. Le tengo un cariño especial, es mi niño mimado.

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  5. Desde luego se ve un terreno virgen y si ha estado pastando el ganado por ahí, mejor que mejor porque estará bien abonado. Creo que con un mantenimiento de siegas de hierba y mucho mulching de paja seca encima de lo que siembres, va a tirar todo para adelante

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