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lunes, 15 de junio de 2015

A vueltas con el agua (I): Recuento de recursos en 2015


Por fin llovió. Estaban los agricultores preocupados pues aunque el cereal necesita poca agua para prosperar, algo sí pide y no había llovido casi nada esta primavera, además de que las temperaturas estaban siendo muy altas para esta época del año. Se iba a perder la cosecha. El agua ha llegado algo tarde, pero ha llegado aún a tiempo.

Yo que he nacido y vivo en una ciudad, llevaba un tiempo mirando las previsiones meteorológicas con visión hortelana, deseando lluvia, lluvia...También estaba preocupada, ya había empezado a regar y estaba contando el agua que tenía para pasar el verano. Después de la lluvia, me encontré 300 L más (todo un capital para mi pobreza hídrica) y si a eso le sumamos que no he tenido que regar un par de veces esos 200 L a los que me he comprometido cada 15 días, tengo 700 L más, con los que podré alargar la temporada de riegos, si el otoño viene seco y caluroso como el del año pasado.

Hace poco leí en esta entrada del buenísimo blog Permacultura, Autosuficiencia y Tecnología que una vez resuelto el problema del agua, ya tienes el 70 % del proyecto hecho. Esto lo decía Sepp Holzer, un austríaco que practicó la permacultura sin haber oído hablar de ella. Hoy en día, no compraría la tierra que tengo, buscaría una con agua cerca, un riachuelo aunque fuera estacional, un manantial, mayores precipitaciones anuales, etc. porque todo sería más sencillo. Pero esto es lo que tengo y tengo un compromiso que aún no se ha quebrantado con esta tierrita.


Las laderas recogen el agua y me la mandan gratis.

En esta entrada ya contaba que con el agua de la que dispongo naturalmente no me da para tener un bosque y mucho menos uno de alimentos. Las precipitaciones medias son 550 mm anuales. Pero este terreno está en una vaguada, y las laderas que la cierran le aportan algo más, aunque nunca suficiente por los veranos secos de estas tierras. Y aquí es donde aparecí yo como vector de distribución de agua con mis veraniegas garrafas de 5 L, para equilibrar el reparto del agua a lo largo del año y aumentar los litros que reciben las plantas o árboles. Pero reconozco que aunque le pongo muy buena voluntad es un trabajo pesado e insuficiente.


Las zanjas recogedoras de agua son una idea estupenda

Y hasta aquí había llegado hasta que me topé con la permacultura y sus técnicas: los acolchados, las zanjas de retención de agua, los alcorques en el paso del agua. También tengo el clásico "recojo agua para cuando no haya" de esta y esta entrada. Colocar los depósitos ha sido uno de los trabajos de este invierno. Y aunque no he recogido mucha agua porque el canalón no estaba lo suficientemente sellado (qué boba...) y mucha agua de la poca que ha caído se me ha ido por allí, tengo puestas mis esperanzas en este sistema para acortar la distancia de acarrear el botellón de agua y poder regar con mayor comodidad y abundancia.

Se colocó en febrero y el canalón perdía, unos 200 L recogidos.
Espero que el año que viene con el agua recogida en otoño, invierno y primavera se casi llene.

Se colocó en enero y el canalón era un coladero, unos 150 L recogidos.

Al menos, no han echado a volar como Dumbo, parece que resisten firmes.

Este invierno también he plantado unos frutales en las zanjas. Cuando uno no sabe nada, copia al que cuenta lo que sabe y yo le he copiado a Geoff Lawton. En el curso que hice en Una suerte de tierra se habló de las condiciones climáticas donde Geoff Lawton tiene su granja y su bosque de alimentos. Ni mucho menos le quiero quitar mérito a este permacultor que hace un gran esfuerzo de divulgación y del que puedo decir que ha sido mi primera inspiración, pero tenemos que ver dónde estamos y a quién tenemos que copiar.

Copiando a Geoff Lawton he plantado los frutales de este año en el swale.
 A partir de ahora todos irán dentro de la zanja como hace Yacouba Sawadogo.

Os dejo unas tablas con la temperatura y las precipitaciones de Brisbane en Australia que es la ciudad grande más cercana a Zaytuna Farm, la granja de Geoff Lawton. No es que tenga muchas más precipitaciones, sólo algo más, pero las tiene bien repartidas a lo largo año y unas temperaturas fantásticas. No hay sequía estival, no hay casi parada invernal... maravilloso. Y aquí el clima con el que yo tengo que lidiar.


Tabla del clima




Temperatura
Ene
Feb
Mar
Abr
May
Jun
Jul
Ago
Sep
Oct
Nov
Dic
Anual
Temperatura máxima media (°C)
30,3
30
28,9
27,1
24,4
21,9
21,8
23,1
25,6
26,8
27,8
29,2
26,4
Temperatura mínima media (°C)
21,3
21,4
19,8
17,3
13,4
11,6
10
10,5
13,7
16,3
18,6
20,3
16,2

Fuente: Oficina meteorológica, 2013
Tabla de precipitaciones



Lluvia
Ene
Feb
Mar
Abr
May
Jun
Jul
Ago
Sep
Oct
Nov
Dic
Anual
Media de precipitaciones (mm)
47,3
48,1
50,4
57,3
56,0
49,2
47,6
50,1
58,0
66,2
60,3
59,3
649,6



Lucía nos contaba con mucho sentido común que más que copiar a Geoff Lawton que tiene un clima privilegiado, mejor orientemos nuestra mirada hacia lo que se está haciendo en Burkina Faso, en esa zona de África denominada el Sahel, donde el desierto estaba avanzando. Os presento a Yacouba Sawadogo un agricultor de Burkina Faso que ha conseguido pararlo utilizando una técnica tradicional que había sido olvidada, el zaï. Consiste en hacer agujeros en la tierra donde se pone abono y compost, además se añaden termitas para que excaven agujeros que retendrán aún más agua y airearán la tierra.





No volveré más a plantar un árbol en un swale. En la seca España su sitio es dentro de la zanja, porque si en Burkina Faso y en todo el Sahel están consiguiendo con esta técnica frenar el avance del desierto del Sahara, es que funciona.

Así que voy a hacer recuento de la disponibilidad del uso del agua tanto de manera pasiva como activa:

- Lluvia
- Descarga laderas
- Garrafones en verano
- Acolchados
- Zanjas y alcorques
- Depósitos recogedores
- Plantaciones dentro de la zanja

Creo que nunca me cansaré de darle vueltas al tema del agua, es el destino del que está en un sitio seco. Os avanzo que estoy haciendo unos experimentos con atrapanieblas... y ¡funcionan!.







viernes, 22 de agosto de 2014

Las leguminosas como árboles de sacrificio

Entrar en el mundo de la permacultura ha abierto puertas y ventanas en mi sistema de creencias. Pero ha sido en este año cuando he oído por primera vez algo que me sorprendió mucho: la agricultura destruye la fertilidad del suelo. Los que vivimos en la ciudad y añoramos la Naturaleza tenemos esa idea bucólica del agricultor como cuidador de la tierra, una especie de chamán conocedor de los ciclos naturales, que intuye si va a llover o no por el olor de las nubes y come todos los días unos tomates y unos huevos exquisitos. Otro nivel, vamos.

Pero esta nueva idea se ha filtrado en mí con un argumento sencillo y bien a la vista: la primera cosecha después de tener una tierra en barbecho durante años suele ser excelente, pero cosecha tras cosecha la fertilidad del suelo se va agotando y al final, si no añades estiércol o algún tipo de fertilizante, no habrá mucho que recoger. Esto lo supo el primer hombre del Neolítico que se asentó y se puso a la faena de labrar siempre el mismo pedazo de tierra y es tan evidente que me sorprende que nadie le haya echado una pensada a cómo cultivar alimentos sin perjudicar la fertilidad del suelo hasta el siglo XX con la llegada de la permacultura. O tal vez sí, pero se quedó en el camino como tantas cosas.





Para evitar esa pérdida paulatina de fertilidad desde la primera cosecha, la agricultura ha utilizado el barbecho y las rotaciones desde antiguo, y por supuesto, el abonado con estiércol. En la agricultura moderna, basada en el petróleo, donde los animales de trabajo han sido sustituidos por potentes tractores que en vez de estiércol el único desecho que dejan son humos, aceites negros, líquido de frenos y al final de sus días chatarra y plástico, la fertilización es química y les cuesta mucho dinero y dependencia de las multinacionales a los agricultores. Y como subproducto de todo esto está la gran cantidad de fosfatos, sulfatos y nitratos que son lanzados a los campos y que acaban siendo arrastrados por las lluvias a los acuíferos, a los ríos, al mar... En el pueblo de mi padre en la provincia de Palencia, comprobaron hace unos 20 años la potabilidad de las 3 fuentes que allí hay y ya sólo se puede beber de una, las demás están contaminadas. Ese es uno de los efectos de 60 años de agricultura extensiva.

En el pasado siglo Bill Mollison y sus compinches le dieron una vuelta a los usos y costumbres agrícolas y los compararon con los procesos naturales. Siempre que haya agua y se la deje tranquila, la Naturaleza dispone de medios para crear fertilidad, ¿por qué no copiarlos? ¿qué es lo que ocurre en el suelo para que se regenere pasado un tiempo suficiente?

No es ni mucho menos la única pero una de las claves de la fertilización del suelo que encontraron son las leguminosas. Todas las plantas de la familia de las leguminosas son fijadoras del abundante nitrógeno atmósférico: se asocian mediante simbiosis con unas bacterias que guardan nitrógeno en sus raíces a través de unos nódulos, enriqueciendo de nitrógeno el suelo circundante.


Representación esquemática del ciclo del nitrógeno

La verdad es que la propuesta de Geoff Lawton me sorprendió: él recomienda al principio plantar un 70 % de árboles y arbustos de la familia de las leguminosas, aunque sus frutos u hojas no sean comestibles, frente a un 30 % de árboles y arbustos comestibles que son los que prevalecerán finalmente en el bosque de alimentos. Mientras que a las demás plantas comestibles se las deja crecer, a las leguminosas se las sacrifica con fuertes podas. No se las mata pero no se las deja crecer. Y aquí viene el famoso "chop & drop" (algo así como cortar y dejar caer) del que si estáis buscando información sobre permacultura, ya habréis oído hablar. Los restos de las podas que sufren las leguminosas plantadas en nuestro bosque de alimentos, no se retiran sino que se dejan en ese mismo suelo donde antes de levantaban orgullosas... y con esto se consiguen dos cosas: dar comida a las bacterias y hongos descomponedores de todo tipo que pueda haber en el subsuelo, que se encargarán de transformar esas hojas y ramas en humus, y además, al no necesitarlo la planta podada, sus raíces sueltan el nitrógeno guardado por las bacterias fijadoras con las que trabajan asociadas las leguminosas.

La lista de leguminosas es enorme y la verdad es que estoy algo perdida. De momento, tengo localizadas  y a mano tres especies: Calicotome spinosa (aulaga), Robinia pseudoacacia (acacia) y Acacia dealbata (mimosa)


Vainas de acacia

La aulaga crece abundantemente en la zona y ya he cogido unas cuantas lentejitas para hacer un semillero. Cuando las recogía, me preguntaba si se podría hacer un potaje de lentejas con las semillas de la aulaga porque son algo más pequeñas pero tal cual la misma forma y color.


¿Se podrá hacer un potaje con las lentejas de aulaga?


De la acacia y de la mimosa también voy a preparar sendos semilleros pero me da un poco de miedo porque en la zona de Bilbao la acacia es una plaga, allí donde llega, empieza a tirar alubias que tienen una gran capacidad de germinación y en unos años se han hecho con el lugar. Supongo que la clave es no dejar que florezcan, como se hace con el abono verde y en el momento de la floración aplicar fuertes podas. Espero no equivocarme... alguna vez he peleado con las raíces de una acacia y no gané.... ¡A ver si en vez de un bosque de alimentos  voy a crear un bosquete de acacias!


Vainas secas con semillas de mimosa
Actualización 20/10/2014 - Lista de leguminosas silvestres ibéricas

domingo, 4 de mayo de 2014

Acción: La primera zanja

Todas las entradas anteriores hablan de mi búsqueda de información para llegar al punto de qué hacer para empezar un bosque de alimentos. Y una vez llegado a este punto había que hacer la primera zanja.

El plan es el siguiente: hacer un par de zanjas este año e ir ampliando el bosque poco a poco hasta que la finca no de más de sí, a ritmo de una o dos zanjas por año. Estoy segura de que cometeré errores, de que habrá cosas que veré más tarde una vez hechas, y así tendré la posibilidad de ir modificando el diseño en las últimas zanjas, corrigiendo, mejorando o, por lo menos, probando otras cosas. Experimentando, vamos.

Geoff Lawton hace sus swales con excavadoras, pero en mi caso con pala y azada. Ni un arado he metido; arar, aunque airea la tierra, también destruye su equilibrio y quiero un suelo vivo. Esta interesante entrada de "El vergel de Mavi Arroyo" explica por qué aramos, y es porque buscamos plantas pioneras... si nos hubiera dado por comer de otro tipo de plantas, tal vez nuestra agricultura, nuestra alimentación, sería de otra manera, quién sabe... Aunque esto es otro tema, muy interesante, pero me voy a centrar en lo que aquí me ocupa.


Momento cero de este bosque de alimentos

Lo primero fue pasar la desbrozadora en una franja donde va a ir la zanja y el caballón asociado a ella. Hay que debilitar en lo posible la fuerte cubierta herbácea creada al menos en los 11 años que ha estado esta finca sin arar, ni fertilizar, dejada "holgando" como dicen en el pueblo a las fincas que no producen. Holgando pero generarando un suelo sano, del que fueron saliendo mientras hacía la zanja muchas lombrices y otros bichillos que no supe reconocer, pero donde hay vida... hay esperanza.


La tierra que sale de la zanja se va colocando paralela a ella para formar el caballón

Despues con una azada lo extendí, eché abono de caballo y comencé a hacer el acolchado para favorecer la vida subterránea, tan importante para el equilibrio del suelo y para retener su humedad, casi todo son ventajas. Este acolchado consiste en una capa de cartones y una capa de paja y hierba de corte que fui colocando encima; el acolchado se degrada formando humus y tendrá que ser alimentado.


Estuve un tiempo acumulando cartones de los embalajes que llegan a mi trabajo

Ese día se levantó a la hora de poner el acolchado un viento fuerte y como tenía miedo de que se me volaran los cartones y la paja, me ayudé con piedras y también fui mojando la paja para que pesara más y se agarraran unas con otras. Lo había leído y doy fe de que funciona, después de echar el agua no se volaba ni una paja.

Y poco a poco llegué al final... ¡qué satisfacción me produce poner en la realidad -realizar- los deseos de mi mente! En este caso, es solo un empezar, porque cuando haya árboles...

En este momento decidí que estaría bien hacer un blog

Y al hacerlo descubrí el primer fallo: este caballón de apenas dos metros de ancho es demasiado estrecho. Esta muy bien para lo que propone Emilia Hazelip en su agricultura sinérgica. Este vídeo es precioso y creo que ha inspirado a mucha gente a hacer las cosas de otra manera:





Sin embargo, en un bosque de alimentos, donde los árboles necesitan bastante más espacio entre sí que una tomatera, está claro que voy a tener que ocupar espacio fuera del caballón y que una zanja hecha a mano de una manera razonable, nunca va a poder generar un caballón lo suficientemente grande. Todavía tengo que pensar sobre cómo van a ir dispuestos los árboles, las distancias, las especies...

Este caballón tendrá este año garbanzos y tomates. Las leguminosas son fijadoras naturales de nitrógeno y los tomates de secano... quiero experimentar lo que leí en un enlace de infojardín. Tomates de secano, vamos a ver. Seguro que deliciosos.

miércoles, 30 de abril de 2014

A vueltas con el agua (0): El flujo del agua


He visto unos pocos vídeos de Geoff Lawton y ya me atrevo a diseñar mi finquita, qué atrevidos nos ha hecho internet...

Según he creído entender, lo importante es hacer que cualquier gota de agua que se atreva a entrar en el terreno que cultivamos, lo tenga realmente difícil para salir de él. Como dice El vergel de Mavi Arroyo -el blog de una pionera y libre experimentadora que os recomiendo- hay que entretener al agua, haciéndole dar vueltas y más vueltas para que acabe por filtrarse en la propia parcela y que no se le ocurra intentar llegar al mar. Lo hará, porque es su destino, pero por un camino más largo.

Este vídeo de Geoff Lawton sobre cómo diseñar una parcela de 5 acres es el que realmente me ha abierto los ojos. Sólo lo he encontrado en inglés y por si no lo entendierais muy bien, os doy algunas claves porque él lo va dibujando y con entender cuatro cosas, creo que se le puede sacar mucho partido para entender el tipo de diseño que propone. Hay que registrarse pero merece la pena; además, tiene muchísimos vídeos a cada cual más interesante.

Geoff Lawton es discípulo de Bill Mollison, uno de los fundadores de la permacultura


Lo primero que hace Geoff Lawton es describir las características principales de la finca "the main features".

En azul dibuja el agua, los flujos naturales de la finca sean estables o no -en línea discontinua los estacionales-. Hasta el agua de recogida de la cuneta de una carretera con la que linda a la izquierda cuenta.

En rojo están las presas "damm" para retener el agua y hacer estanques "fish pond". "Overflow" son sus reboses, dibujados con flechas azules curvas. También en rojo están los "swales" o caballones sobre los que planta los árboles de sus bosques de alimentos. El caballón, que no deja de ser un amontonamiento en línea de tierra, va asociado a un hundimiento de la misma, haciendo las veces de acequia para guiar el curso del agua. Por aprovechar -y parece que es un sitio con bastantes lluvias- aprovecha hasta el agua de la cuneta, haciendo un murete y un dique para crear un pequeño estanque en lo alto de la finca, donde luego pone una valla "fence" para que vivan unos patos "duck" y fertilicen el agua que va a circular a través la ruta de swale en swale que ha preparado por toda la ladera. Incluso dispone de una bomba "pump" para bombear agua del estanque más grande al estanquito más alto de los patos y así alimentar el flujo de agua en todo ese circuito de caballones.

Al final del vídeo, se ve que se "aburría" y genera una serie de conexiones entre los estanques, con bloqueos móviles para abrir o cerrar el paso del agua y mantener alimentado todo el sistema.

Crea una carretera en negro "road" y su casa en morado a orillas del lago. Un paraíso. Impresionante.

******************

El agua es la piedra angular de estos diseños de bosques de alimentos y es imprescindible que antes de empezar a plantar nada, nos planteemos cuántos litros de agua vamos a tener que "entretener", dónde están los flujos naturales de agua de nuestra finca y cómo vamos a guiar el agua que por allí pasa.

Vista de la finca y de un amable colaborador


Y aquí está mi finquita. Son unos 1000 m2; está en cuesta y es el desagüe natural de las dos laderas que la limitan. De hecho, a ambos lados de la finca hay unos surcos que pensaba que estaban hechos con tractor pero que probablemente además hayan sido tallados por el fluir del agua que viene de las laderas.

Para calcular el agua que vamos a tener circulando por la parcela necesitamos los metros cuadrados y las precipitaciones anuales. La finca tiene unos 1000 m2 y las laderas colindantes que desaguan en ella, digamos que tienen 2000 m2 en total, aunque solo vamos a considerar para este cálculo 1000 m2 porque siempre habrá pérdidas.

¿Y cuánta agua puede caer al año? En el aeropuerto de Burgos, a una distancia de unos 30 km en línea recta, tienen registros de 555 mm. como media de precipitación anual (son los mm que alcanzaría el agua sobre un metro cuadrado, si cayera de golpe toda la del año). Estas precipitaciones medias, como medias que son, no son exactas pues cada año es diferente; habrá años más o menos secos pero es una buena orientación.

Vamos allá:

Precipitación anual 555 mm = 0,555 m

(1000 m2 + 1000 m2)*0,555 m = 1110 m3 = 1.110.000 L anuales, ¡no está mal!

Esos 1.110.000 L anuales circulan de la siguiente manera y perdonad mis dibujos con poca gracia, pero lo mío no es dibujar, las flechas azules indican el sentido y dirección del flujo del agua:

Flujo del agua

Y este es el diseño que se me había ocurrido en un primer momento en donde las líneas rojas corresponden a las zanjas retenedoras de agua y las azules al sistema de riego:

Primera propuesta desechada


Las zanjas aquí están unidas en forma de zigzag, formando un circuito para el agua. Después pensé que unirlas no era correcto porque generaría una corriente de agua que cogería velocidad por la pendiente de la finca y se marcharía; y no hay que dejar que el agua se apresure, tenemos que intentar que se filtre allí mismo donde cae, a no ser que queramos llevarla a algún estanque, que de momento no es el caso.

Así que este es el último diseño, las zanjas paralelas en U. El nº de zanjas no está reflejado en el dibujo, in situ se verá las que salen, creo que unas 7 u 8.

De momento estamos en esto

Otro tema importante a tener en cuenta en este clima es que hay que recoger agua para los meses secos. Estos geniales permacultores lo llaman en inglés "water harvest", algo así como "cosecha de agua"; suena muy bonito cosechar agua, pero en realidad es guardarla, hacerla quedarse contigo.

Burgos tiene menos meses de verano, si lo comparamos con nuestra ciudad de referencia, Bilbao, y justo cuando aprieta el calor y los cultivos pueden crecer a sus anchas, no llueve y pueden pasar los dos meses más cálidos sin hacerlo, con lo que cuando podrían espabilar y dar los frutos que buscamos, tienen que aguantar la sequía y aprovechar el agua disponible para la supervivencia. Así que regar es imprescindible al menos hasta que no generen una buena sombra que prevenga o disminuya la evaporación de la humedad del suelo y tengan unas profundas raíces que lleguen a esa humedad estable del suelo que depende más de las lluvias medias anuales o de acuíferos que de las lluvias estacionales.

Como este es un bosque de alimentos "low cost", la idea es llevar depósitos de 1000 litros allí, uno o dos por zanja, cada uno con su bandeja recogedora de agua. Y que estén conectados con una red de riego por goteo a los caballones.

Es un esquema muy simplón pero espero que funcione. Nada que ver con lo que diseña Mavi Arroyo. Este blog es el diario de un aprendizaje, y siempre se empieza por lo simple.




miércoles, 9 de abril de 2014

¿Qué es un bosque de alimentos?

Hay una hermosa palabra castellana que se podría haber escogido en lugar de bosque de alimentos: vergel. Es una palabra prestada del provenzal, y cuando uno la escucha parece que nos transporta a un lugar lleno de abundancia, exuberante en frutas y flores, que llena nuestros sentidos de belleza, donde no hay hambre y donde las personas charlan alegremente mientras se escucha el caer del agua en una fuente....

Tal vez porque en inglés no tienen una palabra equivalente a "vergel", lo más parecido es "orchard" -huerto de frutales-, se han inventado "food forest" -bosque de alimentos-. Y a mí esta traducción también me gusta más, supongo que por mi amor por los bosques; la palabra "bosque" me lleva a una cualidad de la tierra primigenia, sin civilizar. Es un contrasentido porque qué habrá más civilizado que un cultivo que ha sido diseñado en origen por un ser humano y que lo único que copia es el funcionamiento del bosque para su máximo beneficio y menor trabajo.

Pero el bosque a nivel práctico tiene muchas más ventajas. Nadie cuida los bosques, nadie los ara, nadie los anda plantando ni los abona y, sin embargo, todos los seres que por él se mueven funcionan para el mayor beneficio del conjunto. Cada pequeña parte, aunque sea una simple y miserable bacteria, con su presencia enriquece y favorece a la totalidad, nadie está de más, todo suma y equilibra. Es autosostenible, y siendo sencillamente lo que es ya cuida de sí mismo. Y así "dejado de la mano de Dios", pero con la mano de la Vida entretejiéndolo, se convierte el bosque en uno de los ecosistemas de mayor fertilidad para el suelo.

La Naturaleza nos lleva millones de años de ventaja, es compleja y eficaz. Copiar al que sabe, no nos hace más pequeños, es que somos pequeños y ya es hora de que lo reconozcamos.

Este vídeo de Geoff Lawton me aclaró muchas cosas sobre los bosques de alimentos.



En los primeros minutos del vídeo explica "de una manera poco académica" y simplificando las 7 capas principales que hay en un bosque:

1ª Capa - Árboles de cubierta o dosel - Son los árboles más altos.
2ª Capa - Sotobosque - Árboles por debajo de la primera capa, a la sombra de los primeros.
3ª Capa - Arbustos  - A un nivel más bajo que los anteriores pero todavía con tronco leñoso: creo que aquí entrarían también las zarzas.
4ª Capa - Herbáceas - Plantas que no son leñosas. En climas como el europeo con inviernos fríos y húmedos y veranos secos y cálidos, hay dos capas de herbáceas.
5ª Capa - Cobertura del suelo - Plantas que cubren el suelo, pueden ser leñosas o no.
6ª Capa - Trepadoras - Plantas que naciendo en el suelo, aprovechan la altura de otras plantas para llegar a la zona de luz.
7ª Capa - Raíces - Plantas que almacenan energía en sus raíces.

Geoff Lawton dice que en todos los bosques del mundo, sea cual sea el clima en donde estén, se encuentran estas capas. El truco del bosque de alimentos está en ocupar todos esos "espacios" sólo con plantas, arbustos y árboles cuyos frutos, hojas, raíces, tallos sean comestibles. Y como un ejemplo vale más que un montón de explicaciones, imaginemos, así al tuntún, que tenemos un nogal, un manzano, un grosellero, albahaca, unas fresas, una vid y unas patatas compartiendo el espacio. Este podría ser el germen de un bosque de alimentos.

sábado, 5 de abril de 2014

Punto de partida: el clima del lugar

Para ir a algún sitio siempre es bueno saber de dónde se parte.

En el caso de cualquier tipo de cultivo que queramos introducir en una zona, hay dos coordenadas que sitúan el punto de inicio: el clima y el suelo que allí haya. Y en mi opinión es el clima del lugar donde queremos cultivar nuestro bosque de alimentos el factor principal que determinará qué especies se van a dar o no, pues ante el clima poco puede hacer el ser humano. El suelo se puede enriquecer y en cierta medida modificar, pero si va a caer una helada o no en mayo, bien entrada la primavera en el hemisferio norte, eso, de momento, no lo podemos evitar.

Cuando veo los documentales de Geoff Lawton y se pasea orgulloso por sus bosques de alimentos establecidos y empieza: "aquí un mango, aquí una guayaba,...", ya me gustaría a mí... pero como que no veo yo estos árboles tropicales en Burgos. No conozco el clima del lugar de Australia donde Geoff Lawton tiene las tierras en las que realiza estos maravillosos diseños de permacultura y bosques de alimentos, pero lo que veo en sus vídeos me recuerda al clima del lugar donde vivo, Bilbao. Así, simplificando, mucha agua, muy verde, temperaturas suaves, aunque es probable que allí haya una parada invernal más corta y una temperatura media superior, porque guayabas tampoco he visto por Bilbao.

Pero estamos en Burgos, comarca de Oca, dentro de área de influencia del clima continental del centro de la Península Ibérica. Separada de Bilbao apenas 100 km en línea recta hacia el sur, debido a la barrera que ejerce la cordillera Cantábrica sobre estas tierras, que las separa de la acción benéfica de las nubes cargadas de lluvia que vienen del océano, y sus 800 m. de altura sobre el nivel del mar, nos encontramos con un descenso del 50 % en la cantidad anual de precipitaciones. Las temperaturas mínimas son bastante más bajas. El numero de días con helada es casi 5 veces más. Esto tiene que ser determinante para nuestro futuro bosque de alimentos.

Javier Sevillano es un amable señor que tiene una página muy curiosa sobre la historia de su familia y la comarca donde supongo que vive, pero además tiene un apartado donde puedes comparar las variables climatológicas de las capitales españolas.

La mitad de agua

Mucho más frío

Cinco veces más días de helada al año
En las máximas no hay tanta diferencia, pero también un poco más frías

Las tablas comparativas son muy claras. No, de momento, no habrá guayabas en Burgos. Pero no perdamos la esperanza, tal vez, dentro de miles de años...

El clima y el sobrepastoreo han esculpido esta "de-solada" calidad de los suelos

Precipitaciones anuales abundantes y bien repartidas durante el año dan este verdor. Valle de Arratia
Y solo 100 Km separan estas fotos.