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lunes, 10 de noviembre de 2014

Acción: Empezando el seto cortavientos

En la visita de Mavi iba la recomendación de hacer un seto cortavientos y ha llegado el momento de empezar el del talud entre las dos terrazas. Este seto será el que en el futuro proteja de los vientos a los cultivos que estén en la terraza superior.

Momento cero del seto cortavientos

Elegí los huecos a más o menos 2/3 de altura tomando como base la terraza inferior. Y entre cada hueco habrá unos tres metros. Ahora parece mucho pero cuando las plantas lleguen a su desarrollo pleno no será nada: al fondo se ve un viejo majuelo que tiene una anchura mucho mayor que ese espacio.

Para comenzar se aparta un poco la cubierta vegetal para poder trabajar mejor con la pala de corte. Yo me ayudé con lo que tenía a mano: una pala y unas tijeras cortasetos...

Con descubrir un poco de tierra es suficiente para que entre la pala

Y se hace un buen agujero, lo suficientemente profundo para que pueda tener un alcorque lo que allí plantemos. En un principio tenía pensado hacer una zanja corrida pero Mavi me quitó la idea de la cabeza, esa zanja retendría tal vez mucha agua y el agua la queremos más abajo, en la zanja que hay en la terraza que es donde se van a poner los cultivos más interesantes.


¿Qué haces?

Para el cortavientos he elegido especies que tengo a mano, que den frutos comestibles y que además sean rústicas para aguantar sin problemas los rigores del verano. Aunque serán regadas los primeros veranos, claro está, y ya estoy mirando cómo colocar depósitos para recoger agua de lluvia y no tener que cansarme llevando garrafones de agua, a fin de cuentas siempre he oído que la permacultura es la agricultura para vagos...


Dos de los cinco alcorques que he hecho, ¿estarán muy separados?

Tenía a mano un endrino y un ciruelo y he cogido un majuelo y un ciruelo de los marcados. En el quinto agujero pondré un acerolo, que sí que tendré que comprar, para no repetir mucho pues me gustaría que fuera un seto variado. Los he intentado quitar con bastante raíz y todavía tienen parte del otoño y del invierno para asentarse y echar toda la raíz nueva que puedan para la primavera. Tengo esperanzas de que todos ellos vayan a prender, pero por si las moscas y siguiendo también los consejos de Mavi, he puesto en el mismo alcorque un cóctel de semillas. No sé si esto tiene mucha base científica pero parece ser que las semillas se animan las unas a las otras y me suena bien, así que he puesto semillas de germinación fácil como las habas con otras de germinación más lenta o menos exitosa como los majuelos o las endrinas. Además las habas, como leguminosas que son, darán su aporte de nitrógeno.


Rosal silvestre, majuelo, endrino, habas y avellana


Un ciruelo claudio con el cóctel de semillas

Si todas las semillas quisieran germinar, no habría problema, estos alcorques servirán como viveros. Siempre se pueden llevar las plantitas recién germinadas a otros lugares donde nos convengan más. Hay que hacer dos setos cortavientos bastante largos para las dos terrazas. Y son cartuchos de reserva por si los plantones que estoy poniendo no soportan el trasplante. Hay que asegurar.


Uno de los majuelos marcados ya colocado en su sitio

Una vez colocadas las semillas, va la capa de paja, como no, pero siempre teniendo cuidado de no rellenar demasiado el alcorque y que no rebose de paja para que pueda recoger agua.

Y aún me queda otra bala que son las acacias, esa otra leguminosa que vale para todo, crece rápido y es rústica. Esas las pondré en primavera, tengo alubias guardadas y tengo un semillero plantado. Cuando empiecen a salir, las llevaré a su lugar en el seto. Las iba a poner en los alcorques pero se me ocurre que para que no se peguen con lo plantado en ellos, las voy a poner en los espacios entre alcorques, para ir tapando huecos rápidamente. Cuando el seto llegue a su plenitud, ellas ya no estarán pero van a ser de una gran ayuda mientras el seto crece. ¡Quién pudiera mirar por un agujero y ver cómo estará este seto dentro de 10 ó 20 años...! Es una hermosa carrera de fondo.

En las próximas visitas durante este otoño-invierno seguiré haciendo alcorques y plantando el seto. En de la terraza inferior lo dejo para el año que viene. Y este verano habrá entrada con seguimiento de qué ha pasado con las semillas y con los plantones. Prometido.


martes, 30 de septiembre de 2014

Diseño: Mavi y el seto cortavientos

Es sorprendente cómo unos ojos que saben ver, ven siempre más allá. Mavi Arroyo ha venido a este proto-bosque de alimentos para ayudarme y porque tenía curiosidad, como dice ella. Pues muchas gracias, Mavi.


Aquí está Mavi

¿Y quién es Mavi? Mavi es, entre muchas otras cosas, la conductora del interesantísimo blog El vergel permanente donde cuenta sus experiencias con la no labranza y todo lo que se le ocurre. Tiene una huerta en Pastrana donde lleva 4 años sin estercolar y 2 sin arar, y me ha confesado que últimamente ya ni siquiera usa la laya para ahuecar un poco la tierra, pues para hacer esa tarea ha convencido a un ejército de gordas lombrices que trabajan felices allí. Y le va cada vez mejor.

Deja que las plantas lleguen al final de su ciclo y se autosiembren, también lleva las semillas por aquí y por allá y, por supuesto, siega los restos de las plantas, dejándolos allí mismo. Además, apuesta por las variedades tradicionales. Es una persona que ha cogido el testigo de Fukuoka en Pastrana, bien cerquita, y está compartiendo lo que hace con todos los que muestran interés. Ya sé que muchos de vosotros habéis llegado aquí a través de ella porque me ha enlazado, bueno, pues que sea esta una puerta, aunque pequeñita, para el mismo camino pero en sentido contrario...

En unos 10 minutos vio lo que yo no he visto en 9 años y me enseñó bastantes más cosas que las que voy a contar aquí pero esta entrada va de cortavientos. Este es el perfil de las terrazas:


Este dibujo no me ha quedado ni tan mal


Vio esas zanjas que ya estaban ahí cuando compré la finca y que van a todo lo largo de las dos terrazas. Todos estos años las zanjas han sido un incordio, están tapadas por la vegetación y siempre hay alguno que, paseando, mete el pie y se queja. Resulta que son zanjas recogedoras de agua, esas mismas que me costó tanto hacer la primavera pasada. Y yo quejándome de ellas... Ese sería un lugar ideal para plantar cualquier frutal porque tendría un extra de agua.

Y su mayor recomendación ha sido el crear cortavientos. Me contó que una de la peores cosas que puede haber después de la sequía son los vientos fuertes y en este sitio vientos hay un rato. Los cortavientos pueden ser de cualquier cosa, como si uno levanta una pared, pero lo mejor y lo más natural es un seto. Además, por lo que tengo entendido, los setos son buenos no solo para parar el viento, sino para dar cobijo y comida a un montón de animales, sombra a las pequeñas plantas y encima son bonitos, rompen la monotonía de los grandes campos de cultivo.


Este viejo majuelo ya está ahí marcando el futuro seto


Así que voy a hacer un par de setos cortaviento en las laderas. ¿Qué tengo a mano? Majuelos (Crataegus monogyna), endrinos (Prunus spinosa), rosales silvestres (Rosa canina), ciruelos (Prunus domestica). Todos estos árboles y arbustos crecen de manera abundante en la zona. Mavi me habló también de los acerolos (Crataegus azarolus) que yo no conozco pero que dan unas manzanitas comestibles muy ricas en vitamina C. Pues a buscar acerolos, claro que sí. 

Y esto ya es de mi cosecha, pero como todas estas plantas crecen lentamente, para animar el seto y que vaya cogiendo presencia lo más rápido posible, creo que voy a plantar acacias de las que ya tengo un semillero preparado. Las acacias son muy rústicas y crecen muy rápido, y cuando los demás arbustos estén más crecidos, se podrán quitar. Creo que van a ser de una gran ayuda.

La recomendación de Mavi es hacer alcorques (o una zanja según lo que se quiera trabajar) donde sembrar semillas variadas a golpe y también transplantar plantitas ya algo crecidas que pueda encontrar por ahí, y en verano regar claro, sobre todo el primer verano que es cuando hay más riesgos de que la pequeña planta que todavía no tiene un sistema radicular profundo, se seque. Y que tampoco importa plantar o sembrar de más, porque, a fin de cuentas, lo más probable es que no todas las semillas germinen o que no todos los plantones sobrevivan. Si se plantan muchos, alguno irá para adelante. La verdad es que Mavi ha llegado en el mejor momento del año. Después de que se marchara, estuve recogiendo semillas y marcando pequeños plantones, tarea que ahora que todavía no han tirado las hojas es fácil de hacer. Para este invierno ¡ya tengo faena!, porque el invierno es la mejor época para hacer transplantes.


Endrinas (Prunus spinosa)

Escaramujos (Rosa canina)

Majuelos (Crataegus monogyna)


Y también cogí gálbulos de enebro. Estos no son en especial para el seto, pero los enebros son muy rústicos y en las laderas de solana seguro que van bien, y como pueden tardar años en germinar, mejor empezar pronto. Se cogen los moraditos, los verdes madurarán el año que viene.

Gálbulos de enebro (Junipeus communis)


Echadle imaginación y veréis que aquí hay un seto.

También voy a meter bayas de saúco (Sambucus nigra)


Majuelo marcado


viernes, 22 de agosto de 2014

Las leguminosas como árboles de sacrificio

Entrar en el mundo de la permacultura ha abierto puertas y ventanas en mi sistema de creencias. Pero ha sido en este año cuando he oído por primera vez algo que me sorprendió mucho: la agricultura destruye la fertilidad del suelo. Los que vivimos en la ciudad y añoramos la Naturaleza tenemos esa idea bucólica del agricultor como cuidador de la tierra, una especie de chamán conocedor de los ciclos naturales, que intuye si va a llover o no por el olor de las nubes y come todos los días unos tomates y unos huevos exquisitos. Otro nivel, vamos.

Pero esta nueva idea se ha filtrado en mí con un argumento sencillo y bien a la vista: la primera cosecha después de tener una tierra en barbecho durante años suele ser excelente, pero cosecha tras cosecha la fertilidad del suelo se va agotando y al final, si no añades estiércol o algún tipo de fertilizante, no habrá mucho que recoger. Esto lo supo el primer hombre del Neolítico que se asentó y se puso a la faena de labrar siempre el mismo pedazo de tierra y es tan evidente que me sorprende que nadie le haya echado una pensada a cómo cultivar alimentos sin perjudicar la fertilidad del suelo hasta el siglo XX con la llegada de la permacultura. O tal vez sí, pero se quedó en el camino como tantas cosas.





Para evitar esa pérdida paulatina de fertilidad desde la primera cosecha, la agricultura ha utilizado el barbecho y las rotaciones desde antiguo, y por supuesto, el abonado con estiércol. En la agricultura moderna, basada en el petróleo, donde los animales de trabajo han sido sustituidos por potentes tractores que en vez de estiércol el único desecho que dejan son humos, aceites negros, líquido de frenos y al final de sus días chatarra y plástico, la fertilización es química y les cuesta mucho dinero y dependencia de las multinacionales a los agricultores. Y como subproducto de todo esto está la gran cantidad de fosfatos, sulfatos y nitratos que son lanzados a los campos y que acaban siendo arrastrados por las lluvias a los acuíferos, a los ríos, al mar... En el pueblo de mi padre en la provincia de Palencia, comprobaron hace unos 20 años la potabilidad de las 3 fuentes que allí hay y ya sólo se puede beber de una, las demás están contaminadas. Ese es uno de los efectos de 60 años de agricultura extensiva.

En el pasado siglo Bill Mollison y sus compinches le dieron una vuelta a los usos y costumbres agrícolas y los compararon con los procesos naturales. Siempre que haya agua y se la deje tranquila, la Naturaleza dispone de medios para crear fertilidad, ¿por qué no copiarlos? ¿qué es lo que ocurre en el suelo para que se regenere pasado un tiempo suficiente?

No es ni mucho menos la única pero una de las claves de la fertilización del suelo que encontraron son las leguminosas. Todas las plantas de la familia de las leguminosas son fijadoras del abundante nitrógeno atmósférico: se asocian mediante simbiosis con unas bacterias que guardan nitrógeno en sus raíces a través de unos nódulos, enriqueciendo de nitrógeno el suelo circundante.


Representación esquemática del ciclo del nitrógeno

La verdad es que la propuesta de Geoff Lawton me sorprendió: él recomienda al principio plantar un 70 % de árboles y arbustos de la familia de las leguminosas, aunque sus frutos u hojas no sean comestibles, frente a un 30 % de árboles y arbustos comestibles que son los que prevalecerán finalmente en el bosque de alimentos. Mientras que a las demás plantas comestibles se las deja crecer, a las leguminosas se las sacrifica con fuertes podas. No se las mata pero no se las deja crecer. Y aquí viene el famoso "chop & drop" (algo así como cortar y dejar caer) del que si estáis buscando información sobre permacultura, ya habréis oído hablar. Los restos de las podas que sufren las leguminosas plantadas en nuestro bosque de alimentos, no se retiran sino que se dejan en ese mismo suelo donde antes de levantaban orgullosas... y con esto se consiguen dos cosas: dar comida a las bacterias y hongos descomponedores de todo tipo que pueda haber en el subsuelo, que se encargarán de transformar esas hojas y ramas en humus, y además, al no necesitarlo la planta podada, sus raíces sueltan el nitrógeno guardado por las bacterias fijadoras con las que trabajan asociadas las leguminosas.

La lista de leguminosas es enorme y la verdad es que estoy algo perdida. De momento, tengo localizadas  y a mano tres especies: Calicotome spinosa (aulaga), Robinia pseudoacacia (acacia) y Acacia dealbata (mimosa)


Vainas de acacia

La aulaga crece abundantemente en la zona y ya he cogido unas cuantas lentejitas para hacer un semillero. Cuando las recogía, me preguntaba si se podría hacer un potaje de lentejas con las semillas de la aulaga porque son algo más pequeñas pero tal cual la misma forma y color.


¿Se podrá hacer un potaje con las lentejas de aulaga?


De la acacia y de la mimosa también voy a preparar sendos semilleros pero me da un poco de miedo porque en la zona de Bilbao la acacia es una plaga, allí donde llega, empieza a tirar alubias que tienen una gran capacidad de germinación y en unos años se han hecho con el lugar. Supongo que la clave es no dejar que florezcan, como se hace con el abono verde y en el momento de la floración aplicar fuertes podas. Espero no equivocarme... alguna vez he peleado con las raíces de una acacia y no gané.... ¡A ver si en vez de un bosque de alimentos  voy a crear un bosquete de acacias!


Vainas secas con semillas de mimosa
Actualización 20/10/2014 - Lista de leguminosas silvestres ibéricas