domingo, 13 de marzo de 2016

Leguminosas arbóreas comestibles

Una de las entradas más visitadas de este blog es Las leguminosas como árboles de sacrificio. Es una de las propuestas que más me sorprendieron de la permacultura: utilizar fertilizantes vivos. Tal y como contaba allí y probablemente sabe todo el mundo que buscando información encuentra esa entrada, las plantas de la familia de las leguminosas tienen la característica de realizar simbiosis a través de sus raíces con unas bacterias nitrófilas, que captan el nitrógeno atmosférico y lo almacenan en unos nódulos pegados a ellas en el subsuelo, enriqueciéndolo.

En la página de Permaculture Apprentice leí como un permacultor llamado Stephan tiene 4 acres (1,61 Ha) plantados con frutales y leguminosas arbóreas que fertilizan gratis con nitrógeno su plantación. Por cada dos frutales una leguminosa es plantada con lo que sacrifica la producción de un tercio de su terreno pero se ahorra un insumo y hace su plantación más autosuficiente y biodiversa. Y parece que le va bien. Además, tiene los árboles agrupados por época de cosecha para no tener que ir correteando por toda la plantación, cuando toca recoger la fruta, sino que los árboles con igual época de recogida están juntos.


Este es el esquema:
Cada árbol tiene que estar pegando a un árbol de la familia de las leguminosas.

Además, este tipo de fertilización que copia las redes que se tejen en los ecosistemas donde cada elemento favorece y controla al conjunto, no es contaminante, mientras que el añadir insumos a la tierra para fomentar su productividad está consiguiendo que la agricultura industrial sea uno de las actividades más contaminantes por eutrofización que tiene nuestra civilización. Y si no, que se lo digan a los del Mar Menor en España. La solución creo que ya la tenemos, hay que abandonar el monocultivo. En fin, espero que nos pongamos a ello, más pronto que tarde.

Esta entrada ha venido inspirada por un intercambio de mails de hace unos meses con los amigos "bosquímanos" de Huertas Urbanas de Argentina que me compartieron su intención de plantar no solo leguminosas sino aquellas que dentro de ese grupo, además de nitrogenar, produjeran algún alimento. De esta manera, no sólo se aprovecha su hueco para la fertilización sino que además se pueden cosechar, y eso sería doblemente productivo.

He estado buscando buscando árboles o arbustos de esta familia que además sean productivos y, aunque la lista de leguminosas es gigante, la verdad es que no he encontrado muchos: el guisante siberiano (Caragana arborescens), el rooibos (Aspalathys linearis), el árbol del amor (Cercis siliquastrum), la mimosa de la pradera (Desmanthus illioensis) y el chañar (Geoffroea decorticans) pero no todos aguantan las condiciones del clima de este bosque de alimentos ni tampoco son fáciles de conseguir. Pero me he hecho con uno de ellos: el guisante siberiano, un todoterreno que aguanta sol directo, heladas de hasta -40º C, sequía estival, y produce unas vainas de guisante comestible. Encima he dado con él. No creo que se pueda pedir más.

Me he hecho con unos cuantos y los he intercalado entre los árboles plantados en las nuevas zanjas de este año. Aun son todos pequeños pero ya crecerán. Y tampoco han brotado así no tengo mucho que enseñar pero os presento las zanjas. Habrá que hacer un paseo fotográfico más adelante, cuando todo brote.

Esta zanja es nueva, en la terraza de abajo. Compré unos acerolos y después me he enterado de que no les gusta el sol directo, así que los he colocado de manera que el espino blanco les dé un poco de sombra. 

Acerolo  (Crataegus azarolus)
y plantón de guisante siberiano (Caragana arborescens)


Zanja de los acerolos a la sombra del viejo majuelo (Crataegus monogyma)
con guisante siberiano entre ellos (no se aprecia).

En la terraza de arriba a continuación de una plantación del año pasado he plantado un cerezo, un guisante siberiano, un avellano, un almendro y otro guisante siberiano. Todos ellos pequeños.

Esta vez he tenido una gran ayuda. El cerezo en primer plano.

En el cambio entre el talud y la terraza va esta zanja
para recoger todo el agua que caiga por la ladera y
los árboles los planto dentro de ella.

La zanja del castaño también ha sido ampliada, añadiendo guisante siberiano. Este año es pequeño pero espero que en los próximos años este arbusto le proporcione sombra al castaño y, además, he plantado otro castaño más. Es que me gustan las castañas...


Al final de la zanja está el guisante siberiano (Caragana arborescens)


Y ya para terminar os dejo un trabajito que he hecho. Con ayuda de la enorme base de datos de Plants for a future, he puesto el filtro de Fabaceae que es el nombre científico de esta famosa familia y, después, he seleccionado cualquier tipo de planta (anual, vivaz, arbusto o árbol) que tenga alguna parte que se pueda comer o que tenga propiedades medicinales. La tabla está a continuación y ésta es su explicación:

Nombre científico: Cada nombre tiene un enlace a su ficha en Plants for a future.
Nombre común: Algunos solo los he encontrado en inglés, pero la mayoría tienen el enlace a la Wikipedia o cualquier otra página donde se pueda leer algo sobre esa planta.
Zona: Se refiere refiere a su zona de rusticidad
Tipo: Anual, vivaz, arbusto, árbol y trepadora
Luz: Siendo 1 sombra y 3 sol directo
Agua: Siendo 1 seco y 3 húmedo
Cosecha: Época aproximada de recolección
Comestible: Siendo 5 muy comestible y 0 nada comestible
Medicinal: Siendo 5 muy medicinal y 0 nada medicinal

He seleccionado solo los 5 ó 4. Aunque esa valoración es muy relativa, porque a toda nuestra legumbre, base de la dieta mediterránea, le da sólo un 4, y no un 5 que es lo que se merece, seguramente porque en su zona apenas se consume. La única excepción es el Rooibos con un 3/3, que tampoco entiendo porque me encanta esa infusión. El chañar tampoco aparece, lo que me indica que seguramente habrá muchas otras leguminosas arbóreas que sean comestibles pero que no conocemos. En cualquier caso, no he cambiado nada y si hay cambios, ha sido por error al copiarlo.

Donde no hay información es que no he encontrado nada.

Y si falta alguna leguminosa que conozcáis, agradeceré mucho la información para ir ampliando la tabla.


LISTA DE LEGUMINOSAS COMESTIBLES

Nombre científico Nombre común Zona Tipo Luz Agua Cosecha Comestible Medicinal
6-9
TREPA
2-3
2
Comienzo otoño
5
1

VIVAZ
2-3
2

4
0
Amphicarpaea pitcheri

VIVAZ
2-3
2

5
0
3-7
VIVAZ
2-3
2
Turbérculos en otoño
5
1

VIVAZ
2-3
2

5
1

TREPA
2-3
2

5
0
7-10
ANUAL
3
2
Finales otoño
4
2
9
ARBUS
3
1-2
Verano
3
3
6-9
VIVAZ
3
1

4
1
5-9
VIVAZ
3
1

0
5

VIVAZ
3
1

4
0
2-7
ARBUS
3
1-2
Final verano
5
1
5-9
ARBUS
2
1-2
Final verano
4
1
6-9
ARBOL
2
1-2
Flores primavera
4
0
?
ANUAL
3
1-2
Final verano
4
1
4-8
ARBOL
3
2

4
1
8-9
ARBOL
3
1-2

3
3
7-10
ANUAL
3
2

4
2
7-10
VIVAZ
2-3
2

4
2
7-10
VIVAZ
2-3
2

4
4

VIVAZ
2-3
2

4
3
5-9
VIVAZ
2-3
2

3
4
3-7
VIVAZ
3
2

4
0

3-7
VIVAZ
3
2

4
0

4-8
VIVAZ
3
2

4
0
8-9
TREPA
3
2

4
2
5-9
VIVAZ
2-3
2

5
0

ANUAL
3
1-2
Final verano
4
1
Altramuz

ANUAL
3
2
¨Final verano
4
1
Altramuz

ANUAL
3
1
Final verano
4
0

ANUAL
3
2
Final verano
4
0
8-11
ANUAL
3
2
Final verano
5
0
4-8
VIVAZ
3
2-1

4
3
9-11
VIVAZ
3
2

4
0

ANUAL
3
2

4
2

ANUAL
3
2

4
2
Raíz de pan cástor indio

VIVAZ
3
1-2

4
0

ANUAL
3
2
Comienzo otoño
1
4
4-8
VIVAZ
3
1-2

5
1
5-9
TREPA
3
2

4
5
5-9
ANUAL
3
1-2
Final verano
4
5

ANUAL
2-3
2
Primavera
4
1
 Geoffroea
decorticans

ARBOL











jueves, 11 de febrero de 2016

Zonas de rusticidad

Mientras buscaba plantas que pudieran sobrevivir en mi bosque de alimentos, me ha venido un pensamiento: la globalización, -entendida como esa posibilidad de disponer de bienes provenientes de cualquier parte del mundo-, también ha alcanzado de lleno a la permacultura. Aunque al contrario que la globalización, ésta dirige su atención a lo local, a la autosuficiencia, a la comunidad, en su diseños se introducen sin problemas plantas productoras de comida provenientes de cualquier parte del mundo. Tampoco es que sea algo original de la permacultura, la agricultura lleva miles de años haciendo lo mismo, transportando en su expansión las plantas más alimenticias o más sabrosas. Me gustaría saber qué plantas de las que están ahora en las estanterías de los supermercados han evolucionado exclusivamente en nuestros ecosistemas. Si ahora nos diera por aplicar alguna loca ley de pureza ecosistémica a la alimentación, igual no nos valdría nada de lo que se comercializa y pasaríamos hambre.

Sin embargo, la permacultura está desbocada. Tupinambospaw-pawpatatas aéreasmoringa, y un largo etcetera, que hace que la cesta de la cosecha del permacultor parezca la balda de verduras exóticas de algún centro comercial de postín. Reconozco que me encanta y busco semillas y plantas de esto y de lo otro compulsivamente. Tengo un libro que se llama Creating a Food Forest que entre otras cosas tiene un listado de plantas de todo el mundo que podríamos tener en nuestro bosque de alimentos, y que no solo se limita a la alimentación, sino a plantas que de alguna manera podrían sernos útiles porque podemos ganar con ellas medicinas, mimbres, fibras, alimento para abejas, jabón, corcho, setas, etc.




Mi nueva adquisición



Y, ¿todo está está tan realmente al alcance de la mano como adoctrina la globalización? Pues no, aunque nos cueste entenderlo, y aquí va mucha carga de ironía, tenemos limitaciones.

Uno de los factores más limitantes para el cultivo de una planta es el frío, otro es el agua, otro el suelo, otro las horas de luz. La permacultura tiene trucos para casi todo pero mover la inclinación del eje terrestre para conseguir un reparto de los rayos solares con el fin de tener una temperatura equilibrada por todo el planeta todavía no está dentro de sus capacidades. Así que, aunque podamos en un abrir y cerrar de ojos mover las plantas de sus ecosistemas nativos, donde encajan como un guante, hasta nuestros cultivos, el frío o el calor que tengamos en nuestra área puede que las mate o no las deje prosperar. Por eso, es importante saber dónde estamos y de dónde vienen las plantas.

El USDA (United States Department of Agriculture) hizo en 1990 un gran trabajo en ese sentido. Creó 11 zonas, diferenciándolas por su temperatura mínima, en concreto por la media de las temperaturas mínimas invernales en los años anteriores. Y estas zonas abarcan todos los climas que se dan en su país.

Tal y como dicen aquí estas zonas son informativas: la temperatura mínima del invierno es uno de los factores más decisivos para saber si una planta puede ser cultivada en el exterior en una determinada localización. Sin embargo, las zonas de rusticidad del USDA tienen inconvenientes, si no se usa información suplementaria: las zonas no informan de los niveles de calor estival, tampoco de los días de helada. Por supuesto, la temperatura media es solo una orientación porque durante un periodo de tiempo, aunque sea un par de días, si la temperatura baja muy por debajo de lo que dice la media, te puede hacer una faena, sobre todo en plantas que están muy al límite. Pero como aproximación es una muy buena referencia.


Estas son las zonas del 1 al 11 y también sus subzonas para afinar más


Zona de rusticidad USA y Canadá


Las zonas de rusticidad de Europa

En Europa apenas hay zona 11

Las zonas de rusticidad de China

En China tienen de 1 a 11 también


La siguiente serie de mapas los he sacado de esta página donde se pueden buscar los mapas de las zonas de rusticidad de muchos lugares del mundo.

Subcontinente indio
USDA India Pakistan Bangladesh Nepal Plant Hardiness Zone Map
Se ve bastante mal pero las zonas de la India
van de 6 a 13

Oriente Próximo y Oriente Medio

Las zonas van de 5 a 13

África

USDA Algeria Angola Benin Botswana Burkina Faso Burundi Cameroon Cape Verde Central African Republic Chad Democratic Republic of Congo Republic of Congo Cote d'Ivoire Djibouti Egypt Equatorial Guinea Eritrea Ethiopia Gabon Gambia Ghana Guinea Guinea Bissau Kenya Lesotho Liberia Libya Madagascar Malawi Mali Mauritania Mauritius Morocco Mozambique Namibia Niger Nigeria Reunion Rwanda Sao Tome and Principe Senegal Seychelles Sierra Leone Somalia South Africa South Sudan Sudan Swaziland Tanzania Togo Tunisia Uganda Zambia Zimbabwe Africa Plant Hardiness Zones Map


Sudamérica





Australia

USDA Australia Plant Hardiness Zones Map




El mapa siguiente proviene del fantástico y completo trabajo de José Manuel Sánchez de Lorenzo-Cáceres del 2004 donde estudia muy detalladamente cada provincia española, creando su propio mapa de rusticidad con mucha mayor resolución que lo que circula por internet. Además, hay una lista enorme de plantas tanto ornamentales como alimenticias con las zonas de rusticidad en las que pueden prosperar en mi país. Es muy recomendable. 

Este bosque de alimentos está dentro de una zona 8.





De este modo, conociendo cuál es nuestra zona, podemos ver si la planta que queremos introducir encaja dentro de ella. Si anda al límite, siempre la podemos situar dentro un microclima que hayamos creado: al resguardo, cerca de piedras o de depósitos de agua con suficiente inercia térmica para recoger calor por el día e ir soltándolo por la noche, un invernadero, etc. Además del libro que he mencionado anteriormente, también consulto mucho en la página Plants for a future que tiene una base de datos increiblemente amplia, presumen de contar con 7000 plantas. Por muy difícil que sea nuestra zona, algo encontraremos para ella, sin duda.

Bueno, hasta aquí todo muy estructurado y muy fiable, parece una buena guía. Y lo sería, si tuviéramos unas condiciones climáticas estables. Soy una persona que tiendo al optimismo, pero no quiero estar ciega ante la evidencia: el clima está cambiando. Al menos en España todos hemos sido conscientes este año de que el verano se ha prolongado hasta bien entrado el otoño y que el invierno ha estado lleno de preciosos días primaverales.

Aquí en Bilbao, desde donde escribo, las floraciones primaverales se han estado dando en diciembre (al comienzo del invierno en el hemisferio boreal) y ha sido una temporada muy seca. Las regulares lluvias otoñales han brillado por su ausencia, podréis verlo cuando cuelgue allá por mayo una entrada que voy preparando de cómo se habrán ido llenando o no los depósitos. Ahora está lloviendo con ganas y ha bajado la temperatura. Todavía queda invierno pero hasta ahora la zona de Burgos donde tengo el bosque de alimentos se está comportando este año diría que como una zona 9, con muy pocos días de heladas.

Y esto no es solo aquí. Más allá de nuestra percepción local en este año, la propia USDA ha vuelto a confeccionar en el 2015 el mismo mapa de zonas de rusticidad con las temperaturas de los últimos años y se ha encontrado con amplios cambios en la dirección del calentamiento. Aquí tenéis la comparación entre ambos mapas de 1990 y de 2015:

Differences between 1990 USDA hardiness zones and 2015 arborday.org hardiness zones

Nadie sabe qué va a pasar ni hacia dónde se moverán las temperaturas. O si van a desaparecer los estables patrones climáticos que nos han acompañado en los últimos milenios y que en gran medida han contribuido al florecimiento de la agricultura, para ser sustituidos por otros que aun no conocemos. Si esto dañará los ecosistemas de manera irreparable o no. Nos tendremos que adaptar y hacernos lo más resilientes que podamos. Y disponer de un bosque de alimentos bullendo de biodiversidad puede ser una buena manera de intentarlo. Siento el tono pero es que estoy preocupada. 

domingo, 10 de enero de 2016

Arar o no arar, ¿es esa es la cuestión?

El invierno es para este bosque de alimentos la etapa de trabajo más variado y creativo. Este año estoy liada plantando un segundo cortavientos -tres de unos quince ya están en tierra-, plantando los árboles que se me ocurran y donde se me ocurra -la era de los nogales está casi lista-, haciendo una nueva zanja empezando con árboles pioneros -aun en proyecto- y preparando nuevos depósitos para recoger agua -uno de los dos depósitos nuevos que he llevado ya está recogiendo agua-. No quiero que me pase como el año pasado que casi se me echó la primavera encima y tuve que andar corriendo, espero poder organizarme mejor.


Este es el depósito que más agua tiene. Ha sido un otoño muy seco.

Además de todos los trabajos anteriores, este año tengo un nuevo proyectito en marcha, otro experimento. Ando dándole vueltas al tema de la labranza, ¿es realmente tan necesaria para cultivar alimentos? De mis amigos Carmen y José Ramón de la Asociación Cultural Fuentevieja he aprendido que no. Y, sin embargo, llevamos miles de años destrozando los ecosistemas, poniendo la tierra en una etapa muy temprana de la sucesión para cultivar las plantas que nos gustan, y, para eso, no hay más remedio que arar sin falta, al menos una vez al año. Mi vecinos agricultores del pueblo, aran dos veces, porque la visión de una pobre hierbecilla que se atreve a crecer, aun después de toda la metralla que echan al suelo-, les pone medio locos.

Aun a riesgo de que este blog pueda parecer una traducción del libro de Toby Hemenway "Gaia's Garden" voy a volver a utilizarlo porque siempre ilustra mucho mejor que yo todo lo que quiero contar. 

"¿Arar o no arar?

Hemos visto que la materia orgánica mantiene el suelo ligero y esponjoso y fácilmente penetrable por las raíces. ¿Qué pasa entonces con los métodos mecánicos para abrir el suelo?.

El descubrimiento del arado se cuenta entre uno de los grandes avances de la humanidad. Los agricultores saben que arar libera la fertilidad encerrada en el suelo. Arar además limita la maleza y entremezcla profundamente la hojarasca con la tierra. Nosotros también hacemos esto cuando sacamos la motoazada del garaje y empujamos a esta bestia roncante por los arriates entre una nube de humo azul.

¿Qué sucede realmente al arar? Al batir el suelo, le estamos introduciendo aire fresco. Todo ese oxígeno vigoriza la vida de éste, la cual se concentra en ponerse en marcha, descomponiendo la materia orgánica y cogiendo minerales del humus y de las partículas rocosas. El arar también separa el suelo, incrementando enormemente su superficie, creando pedazos pequeños de los más grandes. Los microbios del suelo colonizan esas nuevas superficies, extrayendo más nutrientes y explotando en población.

Esto va muy bien en la primera temporada. El estallido de nutrientes alimenta un increíble crecimiento de las plantas, y la cosecha es abundante. Pero la vida en un suelo arado suelta más nutrientes que los que las plantas pueden usar y la fertilidad no aprovechada es lavada por las lluvias. Al año siguiente la labranza quema más materia orgánica, de nuevo soltando un exceso de fertilidad  que vuelve a ser lavado. Después de unas temporadas el suelo está vacío. El humus se ha ido, los minerales se han utilizado y la vida del suelo artificialmente estimulada se ha empobrecido. Ahora es cuando el jardinero tiene que renovar el suelo con fardos de materia orgánica, fertilizantes y mucho trabajo.

La labranza suelta más nutrientes de los que pueden ser aprovechados por las plantas. Además, el continuo golpeteo mecánico destruye la estructura del suelo, especialmente cuando se penetra en suelos muy húmedos (y como todos estamos deseando sembrar nuestras semillas, esto ocurre muy frecuentemente). Una labranza frecuente convierte los grumos de un suelo margoso en polvo y compacta los terrones arcillosos en dura costra. Y una sesión de arado consume más calorias  de energía que la producida en los alimentos cosechados en una temporada. Esto no es un acuerdo sostenible.

Es mejor dejar que el humus esponje tus suelos naturalmente y usar acolchados para aplacar las malas hierbas y renovar nutrientes. En lugar de soltar de golpe toda la fertilidad, a ritmo mecánico, podemos permitir que hagan ese trabajo las raíces de las plantas. Raíces exploradoras romperán los terrones de tierra a su debido tiempo, abriendo el suelo a la colonización microbiana, soltando los nutrientes a su ritmo adecuado. De nuevo, la Naturaleza es mejor una compañera que una esclava."




Si hacemos caso al amigo Toby Hemenway, la respuesta es clara: todo puede hacerse sin labranza. Realmente, aramos porque las plantas que cultivamos son pioneras en la secuencia de la sucesión ecológica, prosperan en terrenos donde no hay competencia y la tierra está suelta, con mucha luz... y aramos para sacar su fertilidad. Así contado, parece que el suelo fuera "violado" para arrancar su esencia más pura.

De Carmen he leído muchas veces cómo se puede plantar en suelos ricos sin arar, utilizando un pincho para ahuecar la tierra y es lo que he hecho. También veo en Facebook el trabajo de otra gente que simplemente se dedica a acolchar a lo bestia en otoño para que se forme un buen mantillo, he leído de uno que, mediante este sistema de acolchado, tiene el suelo tan esponjoso que puede meter la mano hasta el codo. Sin duda ese es un suelo donde las plantas pueden prosperar, y acolchar lleva menos trabajo que arar.

Así que vamos a ver que pasa, haciéndolo así. He acotado con pacas de paja un espacio dónde voy a hacer un experimento de varios años, a ver qué va pasando en el suelo cuando se le añaden capas y capas de acolchado a lo largo del tiempo.


Mi tesoro

Un vecino me ha vendido unas pacas de paja y me las ha llevado hasta el "bosque".


Comienzo a bordear el espacio

He sembrado ajos mediante la técnica del pincho pero en tres maneras distintas. En la primera (A) he quitado con la azada la capa de hierba superficial que es bastante dura, la segué este verano.

Prueba A: Sin capa de hierba, ajos plantados con pincho

En la segunda (B), he colocado encima de la capa de hierba todo lo arrancando de (A) y después he puesto un cartón. Se pincha el cartón, atravesándolo hasta meter la varilla bien en la tierra y se deposita un ajo en cada agujero. Hay que tener cuidado de que la punta del ajo quede mirando hasta el exterior para que cuando el ajo comience a crecer y pueda encontrar la salida hacia la luz. Si crece por debajo del cartón, dalo por perdido.

Pueba B: Se coloca cartón encima y se agujerea con pincho la tierra


Y en la tercera manera (C) se agujerea directamente la cubierta herbácea y se coloca un ajo dentro. En los tres casos he usado ajo morado (comprado en tienda) y ajo blanco del lugar.


Prueba C: Directamente sin desherbar y sin cartón, se hace el agujero en la tierra


A, B y C juntos, hasta el guante

Después se cubre todo generosamente con paja. Hay una parte libre en la que plantaré a final del invierno probablemente garbanzos y alguna otra cosa al principio del verano. Aun no lo sé, veremos.


Se tapa todo bien con paja. Hasta la varilla están los ajos.
El resto está libre, pondré alguna leguminosa en primavera.

Para acabar dejo este enlace del que me sorprendió su punto de vista. Si el trigo tuviera ego estaría muy contento pensando como tiene a miles de millones de personas trabajando para él, poniendo un montón de recursos planetarios para su beneficio y expansión. Como el trigo domesticó al ser humano.

Me interesa mucho aprender a cultivar sin dañar la fertilidad de la tierra. Las experiencias de Mavi en su huerta de Pastrana nos hablan de que es posible cultivar, manteniendo suelos ricos que no se empobrecen año tras año. Hay que intentarlo.

Actualización del 30/07/2016: Los resultados del experimento aquí.







lunes, 4 de enero de 2016

Plantando en la tierra del vecino: La era de los nogales

Junto a mis tierritas hay una era abandonada, pues ahora ya no es necesario trillar para desgranar. De vez en cuando le pasan el arado porque hay que ver qué manía tienen a la maleza, están obsesionados con tener la tierra desnuda, pero nada más. Hace unos 4 años planté un nogal en ella, justo en el borde con la mía y se lo comenté a los dueños. Como no les pareció mal, les propuse plantar unos cuantos nogales más en esa era. Delante de testigos les dije que no se preocuparan, que yo se los cuidaba y regaba pero que siempre serían suyos. Como son buenas personas y me tienen por inofensiva, aceptaron.

El año pasado sembré en una bandeja forestal unas nueces del valle de Tobalina en el norte de Burgos que son exquisitas. Tengo entendido que si se planta una nuez, de ella sale una copia del árbol origen, al no estar el nogal tan hibridado como, por ejemplo, el manzano. Han salido unos cuantos y aunque todavía son plantones pequeños de una savia, los estoy plantando este año. Creo que cuanto más pequeño es el árbol, menos sufre por el trasplante y como he visto que a los anteriores que he plantado les ha ido bien, ¡allá vamos!.

La era, como buena era, es bastante plana. El pueblo se encuentra en un vallecito, las tierras de labrar arriba en el páramo y las laderas están aterrazadas, formando las eras. El dueño recuerda haber rellenado con tierra los bordes de ésta para aplanarla, en aquella época en la que las cosas se hacían con ayuda de animales y a puro esfuerzo. Él me ha recomendado que los plante ahí donde la tierra es más profunda.

He estado valorando unir los alcorques donde van los nogales mediante zanjas, pero como la era es plana, creo que la gravedad no ayudará para llevar el agua hasta ellas, donde se colaría para aumentar la cantidad de precipitaciones capturadas por esa zona. De esta manera, los nogales se verían favorecidos. En fin, para hacer una zanja siempre hay tiempo. Cualquier consejo o crítica es bien recibido.

Y aquí, el documento gráfico, ésta está siendo la manera en la que planto los árboles últimamente:

Primero, preparo el alcorque

Después, dentro del alcorque, hago el agujero para el plantón.



He añadido posos de café para atraer a las lombrices

En la oficina me llaman "la cartones".
Esta capa frena la evaporación
y previene la salida de las hierbas adventicias.

Se remata con una buena capa de paja.

Aun me quedan dos sitios libres. En total habrá seis nogales

Viendo las fotos, veo que el protagonista apenas se aprecia. Los nogales son muy pequeños, no más de 5 cm. Juro que la yema apical sobresale de entre la paja. Aunque éste está siendo un año loco climatológicamente hablando, es una zona de heladas abundantes en invierno. La paja y el cartón harán las veces de cubierta herbácea y arbustiva como ocurre en la Naturaleza, protegiendo al joven árbol. Además, tengo comprobado que el nogal joven es un todo terreno, aguanta bien la sequía y el sol directo.

No me importa plantar en la tierra del vecino ni cuidar árboles que no son míos. Llevamos demasiados años dejándonos orientar por el individualismo y metiéndonos propiedad privada en vena, y ya vemos a donde nos estamos dirigiendo. Iré contando las andanzas de estos nogales. Suerte para ellos.

sábado, 12 de diciembre de 2015

A vueltas con el agua (III): Resultados del experimento con los atrapanieblas

Uno de los mayores "fallos" que suelen tener los blogs de permacultura y de proyectos alternativos es la tendencia a camuflar los fracasos. Normalmente son proyectos en sus inicios y cuando uno empieza, tiene toda la ilusión y confianza de que esas cosas tan bonitas que ve en otros proyectos más avanzados (y que seguramente han pasado por lo suyo) pueden darse también en sus tierras. Desde luego, es mi caso: siempre comienzo con un optimismo rayano en la inconsciencia y luego la realidad con esa manía insistente que tiene de hacer que toques con los pies la tierra, pone las cosas en su sitio. 

Aunque me pese, hay que decirlo alto y claro: el experimento de los atrapanieblas ha sido un fracaso. Hubiera sido maravilloso poder tener unas gotitas de agua muchos días de verano para no tener que regar o al menos no tener que regar tanto. En el resto de las estaciones no es importante que se pueda recoger el agua del rocío, también hay lluvia con mayor o menor abundancia y menos calor que permite que el agua del suelo se mantenga en unos niveles aceptables para las plantas, al no haber tanta evaporación.

Aquí os explicaba el experimento y como una vez de cuatro intentos había conseguido recoger agua. Era en primavera.

Le pongo mucho ánimo a todo pero me reconozco un poco chapucera:

Pruebas con red de ocultación y plástico

Aprovechándome de unos arbolitos plantados en el invierno pasado fijé a su red de protección anti-bambis una malla de ocultación a un lado y un plástico a otro. Imaginaba que el plástico iba a tener más capacidad de recogida porque tiene menos superficie donde las partículas de agua se puedan agarrar y, por eso, deberían de haber resbalado hasta el canalón de recogida. La idea era buena...

En los primeros días, al salir a comprobar los resultados, me di cuenta de que había un parámetro, tipo canario en la mina, que me podría haber evitado el paseo mañanero y ese era si las botas estaban secas o no al andar. Las mañanas con rocío las botas estaban mojadas y, por tanto, podría haber habido alguna posibilidad de recoger agua, pero si las botas permanecían secas al andar entre la hierba... Por eso, lo he incluido dentro de la siguiente tabla de recogida de valores porque es revelador de la capacidad de recogida.


DíaTª máxTª testNubladoHora comprobaciónResultadoBotas
27/07/15
27ºC
13ºC
no
7:10
0
secas
28/07/15
31ºC
11ºC
no
7:15
0
húmedas
29/07/15
26ºC

Lluvia



30/07/15
19ºC

Lluvia



01/08/15
21ºC
10ºC
no
7:25
0
ligeramente
 húmedas
14/08/15
20ºC
12ºC
8:10
0
secas
15/08/15
21ºC
10ºC
no
8:20
Malla húmeda
Sin recogida
húmedas
28/08/15
32ºC
12ºC
no
8:40
0
secas
29/08/15
32ºC
11,5ºC
no
7:45
0
secas
30/08/15
33ºC
16ºC
no
8:10
0
secas
11/09/15
26ºC
14ºC
8:15
0
secas

No son muchos días pero creo que suficientes por la variedad de temperaturas máximas y mínimas. La teoría dice que cuanta mayor sea la temperatura máxima, mayor será la capacidad del aire de contener agua. El aire se comporta igual que lo hace el agua en un vaso: fría puede absorber una cierta cantidad de azúcar y el resto queda en el fondo. A su vez, caliente, al tener mayor capacidad de disolución, permite que todo el azúcar se diluya, pues puede contener más. Y la teoría también dice que cuanto menor sea la temperatura que se alcance mayor será la precipitación de lo había estado contenido sin problemas a una temperatura mayor. Por eso, ocurre el rocío: la bajada de Tª de la noche hace que el aire no pueda contener tanta agua y la expulse.

Algo me dice que para que haya rocío abundante tendría que estar la temperatura mínima por debajo de 8º C. Esto es una teoría mía, una hipótesis que dirían los científicos, que va a ser difícilmente comprobable porque no vivo allí y ahora ya no me suelo quedar a dormir hasta que no regresa la primavera y el buen tiempo.

Esas temperaturas mínimas, de 8º C y menos, suelen coincidir con la abundancia de lluvias que se da sobre todo en otoño y primavera. Y en invierno nieva. Quién necesita colocar una infraestructura bien hecha, para recoger agua cuando abunda... Porque esa es otra, uno de los problemas que había leído que tenían los atrapanieblas es su alta demanda de mantenimiento. Una malla expuesta al viento es como una vela: necesita una estructura donde amarrarla para que no se la lleve y, segundo, hay que cambiarla regularmente porque se deteriora rápidamente.


Así quedó el experimento después de un día de fuerte viento en Septiembre

Cada vez que iba, había que tensar la estructura y como remate he de decir que un día de fuerte viento la malla de ocultación de debió de hinchar tanto que sacó la protección a uno de los árboles. También rompió el plástico.

Me voy a consolar: es casi mejor que no haya funcionado porque sabiendo que podría recoger agua, le iba a poner mucho esfuerzo a colocar y a mantener las estructuras que soportan las mallas. Iba a ser mucha complicación para unas pocas gotas, ¡casi prefiero llevar el garrafón!

Como decía el lector Dieg h en un comentario, hay plantas que realizan gratis esta labor. Él había observado que el amaranto y el maíz tenían esta capacidad de recoger rocíos. De hecho, creo que el mejor atrapanieblas que pueda haber es un bosque.


domingo, 18 de octubre de 2015

Belloteando 2015

Aunque ya hay una entrada sobre este tema, he pensado repetir este año para animaros a sembrar bellotas. Ahora que es el tiempo de echarse al monte con la cesta y recoger setas, frutos secos, frutas, etc., os lo recuerdo para que aprovechéis también a recoger unas cuantas en vuestros paseos.

Ayer fue mi día de belloteo, mi compromiso anual, una especie de acto de servicio. Fueron pocas, tengo poco tiempo en estos días, ahora el mundo me arrastra a otras actividades, pero si no recojo unas bellotas y las siembro es que no soy yo.

El botín. Bellotas de Quercus faginacea

La última primavera ha sido tan calurosa que todos los árboles han estado cargados de fruta y los robles no iban a ser diferentes, estaban a tope de bellotas. La buenísisma noticia es que además del padre-madre, un quejigo adulto del que las llevo ya varios años cogiendo para el belloteo en esta zona, otros quejigos han empezado a producirlas. Hasta ahora habían sido demasiado jóvenes. Pienso que eso generará una riqueza para este ecosistema, más comida que se irá repartiendo por toda la cadena trófica. En qué estaríamos pensando cuando nos dio por talar los bosques...


El padre-madre ya no está solo

El procedimiento es bien fácil, el año pasado os explicaba por qué era mejor sembrar las bellotas directamente en el suelo, bajo la sombra de algún arbusto, ayudándoos con un pincho. Este año os explico lo de la bandeja. Me da un poco de vergüenza explicar algo tan simple y tan poco costoso en tiempo. Si eres un reforestador profi, ¡no sigas leyendo!, pero mucha gente que me conoce, me pregunta cómo se hace y al final no se animan porque creen que lo van a hacer mal. Cuando no se sabe nada y se quiere hacer algo, ver unas fotos quita el miedo y solo con pensar que igual consigo que alguno de los lectores de este blog se anime a marchar al monte a bellotear o siembre alguna en casa para plantar el arbolito el año que viene me da una gran alegría.


Las bellotas dentro del agujero hecho con un pincho

Después se tapan las bellotas con los dedos, metiéndolas para dentro y listo,
a esperar a que broten en la primavera


Una imagen vale más que mil palabras, no puede ser más sencillo. En la bandeja de atrás se pueden ver algunos de los roblecitos que han brotado en primavera de la siembra del año pasado. En cuanto se les pongan las hojas marrones, los plantaré en tierra. Intentaré darles un agua en lo peor de su primer verano, aunque estos árboles son de lo más rústico que hay por aquí. Están bien adaptados al clima mediterráneo semiárido con nuestros veranos tan secos. El único "problema" es que crecen lentamente.


Fue plantado hace tres otoños, sembrado tal vez hace cuatro

Fácil ¿no? Pues esto vale para todos los árboles del genero Quercus

Hay muchas razones para que nos pongamos a la labor de plantar árboles, más allá de que seamos un poco friquis. Sinceramente creo que debería ser algo organizado desde todos los gobiernos porque el planeta necesita árboles y ecosistemas saludables, pues son excelentes sumideros del CO2 que nuestra civilización está irresponsablemente lanzando a la atmósfera y que está rompiendo todos los límites planetarios. No me extiendo más en este tema, con el que no pretendo preocuparos, sino activaros. 

Animaos, este es el mes. La puerta está abierta ahora, aprovechadla porque no se volverá a abrir hasta el año que viene. Si yo no hubiera podido hacer mi belloteo, me estaría pesando todo el año...



 "Aunque el mundo se acabara mañana, todavía hoy yo plantaría un árbol"
Martin Luther King